domingo, 23 de junio de 2019

Un GPS para el Alma

Controlar, un peligroso y destructivo espejismo. Es común escuchar decir "todo está bajo control" y Dios tiene todo bajo control ". Cuidado... La dicha de la vida está en compartir, no en controlar. Jesús mismo nos dejó palabras de vida al respecto.

Cuando compartimos honramos y agradecemos que hemos llegado a donde estamos por voluntad personal y con la ayuda Divina. La dicha de una vida abundante fluye del alma que ha dejado se seguir espejismos y comparte en forma genuina lo que es.

#controlar #compartir

martes, 11 de junio de 2019

UN GPS PARA EL AMA SOLTAR Y AVANZAR


domingo, 9 de junio de 2019

UN GPS PARA EL ALMA LOS OJOS DE DIOS EXPLORAN LA TIERRA


¿De dónde procede la fuerza y el valor para lograr los cambios que nos hacen avanzar en la vida? Del amor.

Ghandi, Mandela y Luther King son ejemplo vivo cuya fuerza en palabras y hechos aún resuenan en el alma del planeta.

Solo con el valor y la fuerza del amor avanzaremos, como individuos y como un colectivo humano. Fue escrito que los ojos de Dios exploran la tierra buscando quienes estén dispuestos a mostrar el poder Divino a través suyo para avanzar... #lafuerzadelamor #tiempodecambio
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UN GPS PARA EL AMA VENCER LA VIOLENCIA



Vencer la violencia requiere elevar nuestra identidad espiritual de amor, atentos a la perversa realidad que la oscuridad impone en las almas de quienes se rindan ante ella.

Los malignos tienen sus rituales de sangre y violencia con los que procuran, sobre todo, robar nuestros sueños y amor por la vida.

En estos tiempos difíciles seamos fieles al amor, a los sueños, a lo justo, a todo lo que eleva nuestra alma y la encamina a la mejor versión de sí misma...veremos a la oscuridad ser vencida por nuestra luz.


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martes, 10 de abril de 2018

El precio del éxito

Existen tres elementos en torno a los cuales la sociedad suele medir el éxito: riqueza, poder, fama. Desde el entorno familiar, el trabajo, colegios y en nuestras tertulias con amigos, hacemos referencia halagadora a los “exitosos”, los que destacan socialmente en alguno de esos tres elementos o una combinación de ellos. ¿Has considerado el precio a pagar por buscar el éxito con esos medios?

Estar en un aeropuerto esperando por un vuelo retrasado que posiblemente ni salga, mientras en la desolada pista se observan avionetas privadas. Buscar una medicina que parece haberse esfumado de las farmacias mientras se nos dice que cierto “amigo” tiene los “contactos” para conseguirla. La fascinación social por afamados intérpretes de videos musicales cuya letra e imágenes degradan al género femenino. Son algunos ejemplos cotidianos que parecen susurrar (o gritar) al oído del alma “Si deseas el éxito invierte tu vida en acumular dinero, conéctate al poder, sigue a los famosos”.

Medir el éxito de esa manera demuestra que el GPS de nuestro sistema de valores y sentido de dicha requiere mantenimiento y calibración.

Riqueza: Cierta mercadotecnia de redes sociales y TV, en una sociedad con miopía espiritual; ha convencido a demasiadas personas de resolver sus problemas acumulando dinero. Entonces se embarcan en hacer dinero “como sea”, con lo cual terminan siendo un avaro comerciante, un especulador, un empleado corrupto, un sicario, contrabandista, o un amargado si fracasa en acumular riqueza. Viene de mi memoria una frase dicha por Jesús: “la vida del hombre no consiste de la abundancia de bienes que posee”. Acumular riqueza no es lo que nos define como persona, vivir para tener más me convierte en un prisionero, mientras percibir como riqueza mi esencia espiritual sí que me enriquece.

Poder: es otro espejismo para quien mal entiende el éxito. A diario somos informados sobre gobernantes involucrados en crímenes y violación de DDHH, ejecutados para mantener el poder. Es trágico que se alabe a tiranos cuyo único mérito es haber usado el poder para su beneficio personal, incluso sobre la sangre y sufrimiento de otros. ¿Qué decir de tanto criminal representado como “poderoso”? Se ha hecho común, sobre todo entre jóvenes, copiar el acento utilizado por algún narcotraficante cuya historia es presentada en TV como atractiva o placentera. La búsqueda del éxito por medio del poder suele terminar en la celda de dos carceleros del alma: el odio y el miedo. Sobre el poder meditemos lo dicho por Jesús “los que gobiernan naciones se enseñorean de ellas…pero quienes quieran ser realmente poderosos sirvan a sus semejantes”. ¿Así o más claro?

Fama: en un tiempo en el que la burla y el rechazo social han llevado a muchos al suicidio, la fama se ha convertido en otro poderoso y seductor espejismo. Quien busca la fama para resaltar sobre otros se convierte en una caricatura, un ser irreal, una parodia de alguien que no existe, negando su esencia. Los deportes, el cine, la moda, son solo algunos de los submundos en el que el éxito es precedido por la fama, y descarta a los “perdedores”. Pregunta ¿Recuerdas quién es considerado el hombre más rápido del mundo? Si, correcto, Usain Bolt, la centella jamaiquina que en 2008, 2012 y 2016 ganó en 100 metros planos, e impuso un registro mundial de 9.58 segundos. ¿Conoces el nombre del segundo lugar? Yo tuve que buscarlos. Uno de ellos fue Justin Gatlin, estadunidense, quien hizo 9.85 y Bolt 9.77 segundos. La diferencia fue de solamente 8 centésimas de segundo pero la fama…no recuerda a los segundos ¿verdad? Esa forma de mirar el éxito a través de la fama concibe almas frustradas, autoexcluidas de la dicha. Ni hablar de la moda, en la que las lágrimas y envidias son el día a día. Me gusta recordar lo dicho por Jesús a sus seguidores “ay de ustedes si en un sistema de valores pervertido hablan bien de ustedes”, con lo que ilumina a quienes puedan extraviarse buscando ser famosos sin meditar el sistema de valores espirituales de quienes le aplaudan.

Conclusión: vivir en armonía con Dios, con nosotros mismos, con la creación, permite que la vida atraiga hacia nosotros la medida que nos conviene de riqueza, poder y fama. Será el producto de lo que vamos esculpiendo de nuestra esencia de vida, pero no debemos permitir que esa trilogía se convierta en nuestra razón de ser. Somos afortunados cuando disfrutamos de lo que, en armonía espiritual, fluye hacia nosotros, sin que hayamos tenido que degradarnos ni comprometer nuestra esencia. La recibimos, la abrazamos, es regalo Divino. Busquemos el verdadero éxito, el que generamos en la realización de lo que el llamado espiritual nos hace…y las demás cosas nos serán añadidas.

martes, 16 de enero de 2018

*Tres formas de cambio: Reforma, Revolución, Rebelión*_

Estoy estudiando discursos de Osho sobre “Cambio” y encontré algunas ideas muy interesantes, dignas de leer y meditar, en especial para las circunstancias que vivimos en el país. Espero sean edificantes o, al menos, te animen a considerar si nuestra vida es un obstáculo o abono para cambiar lo que vivimos.

*Tres formas de cambio: Reforma, Revolución, Rebelión*

*Reforma*: es como un lubricante, suaviza las cosas pero deja que sigan como estaban. Es como colorear la vieja forma de ser con colores nuevos, dejando igual la estructura. La casa se está cayendo, las vigas se rompen, la fundación se hunde, y un reformista busca la forma de introducir cambios para que aguante un poco más pero se vea mejor. Reformar entonces es una acción que está a favor del llamado “status quo”, está al servicio del pasado pero no del presente ni futuro. La reforma se ocupa de los modales, de las etiquetas, de actuar civilizadamente, cambiar la conducta formal del ser pero sin tocar su esencia interior. Un reformista no niega que tengamos espiritualidad, pues no les estorba en su tarea que busca retocar lo exterior. Es una persona educada que nada descarta y, a menos que sea absolutamente necesario, admite toda creencia y acción como aceptable y respetable. La reforma no exige mucho de nosotros, solo mejorar la fachada y mostrarla aceptable, dejando el sucio puertas adentro. La reforma nos hace personas respetables en la sociedad, si quieres respeto haz reformas.

*Revolución*: va un poco más allá que la reforma, pretende cambiar la estructura externa de algo, dejando intocable, incluso negando, que exista una estructura interna. El ser humano es fusión de dos naturalezas: espiritual y física, y la revolución solo se enfoca en cambiar lo económico y social; es decir la naturaleza física, marginando lo espiritual. La revolución se ocupa de la moralidad, de la reputación social; introduce cambios estructurales que por estar centrados en la distribución de lo material crea una división: apartar lo espiritual de lo material. Por eso los llamados revolucionarios niegan el espíritu, afirmando que cambiando lo externo se logra cambiar al hombre. La revolución es analogía de exigir cambiar la decoración de la sala de visita, dejando la mugre en el área no social del individuo o sociedad. Ello crea una división entre el santurrón y el pecador reprimido que espera la oportunidad para saltar a dominar la escena. La revolución destruye a los opresores particulares del pasado e instaura otros nuevos a los que llama “Padre” o “Estado”, pero que actúan con la misma malicia de sus antecesores.

*Rebelión*: se produce en el núcleo, en la esencia del ser, en su conciencia, es radical, transmuta la química del pensamiento para crear no un cuerpo o ropa nueva, sino un nuevo ser, un nuevo “hombre” interior. La rebelión es cambio absoluto porque se origina en nuestra esencia intelecto-espiritual, crea una discontinuidad con el pasado y concibe algo nuevo. No procura reparar lo viejo sino edificar algo nuevo. Jesús es ejemplo de rebelión, por lo que fue enfrentado por reformistas (religiosos) y revolucionarios (Barrabas y similares). El rebelde no renuncia a vivir en el mundo sino que lo afronta con una nueva visión, con valores y principios que no están en venta, y que, consecuentemente, cambian al mundo. Como ha sido dicho: *cambiando yo…cambia el mundo* 

La historia muestra intentos sociales de cambio al modificar la estructura exterior del pasado, fracasando en cambiar al hombre interior, quien sigue siendo el mismo: avaro, egoísta, ambicioso. Se cambian, e imponen por fuerza: leyes, políticas y economía (lo externo); pero no se puede cambiar desde fuera la naturaleza humana. Cuando la contención policial desaparece…reaparece la barbarie.  

Reformistas y revolucionarios solo pueden gobernar por el uso dictatorial de fuerza, pues el primero acepta que haya espíritu pero le omite de sus esfuerzos; mientras la segunda niega que el ser posea algo llamado espíritu y se centra en crear condiciones externas mejoradas. La rebelión en cambio es espontanea, se produce dentro del ser, en sus motivaciones e intenciones, donde solo lo espiritual es capaz de llegar.

*Conclusión*_: Es rebeldía  que meditemos en la forma en la que hemos intentado cambiar, como individuos únicos que somos y como sociedad.

*Es rebeldía* mirar en el espejo de nuestra propia alma y procurar la espiritualidad no-religiosa que nos permita esculpir la mejor versión de nosotros mismos. Los cambios que nos permiten avanzar, como individuos y como especie, son aquellos que nacen en nuestra rebeldía interior y –entonces- reflejamos en el exterior. Fue escrito a los seguidores de Jesús: _no nos conformemos a la vieja manera de pensar y al perverso sistema de valores instaurado, sino que renovemos nuestra mente_”

Los cambios que tanto necesitamos requieren almas rebeldes, valientes, dispuestas a pagar el precio de vivir en grandeza frente a un entorno que pretende imponer la pequeñez a cambio de fortuna, fama o poder. Cada uno de nosotros debe decidir su elección de la forma de cambio en la vida.

Pretender cambiar al país pasa por cambiar yo en mis valores, principios y rebeldía frente al miedo que cierne. 

*José Gil*

martes, 31 de octubre de 2017

“La Reforma”

por José Gil

Un 31 de Octubre en 1517, hace hoy 500 años, ocurrió un hecho que marcó el inicio de lo que la historia vino a llamar “La reforma”. Un monje católico, luego de haber leído y estudiado la Biblia, escribió una serie de principios que, aunque honraban la enseñanza bíblica, contradecía las tradiciones de la poderosa iglesia romana. Pueden decirse muchas cosas sobre la convicción de aquel joven monje, sobre su valor, sobre incluso su fe; pero algo que debería llamar nuestra atención es su determinación a actuar en forma consecuente con su conciencia.

Persecuciones, rechazo social, burlas y hasta miedo a estar cerca de su entorno. Esos fueron algunas de las consecuencias de lo que Lutero debió afrontar como resultado de enfrentar al perverso y destructor poder de la iglesia romana…pero lo hizo.

Si hubiese estado buscando aplausos y fama los habría tenido por montones si se retractaba pues el vaticano lo habría exaltado. Si su meta era la fortuna o el poder estuvo cerca de príncipes, algunos incluso que le protegieron de furtivas persecuciones, quienes de seguro lo habrían enriquecido si les hubiera pedido tal cosa. En cambio, primero Lutero y luego su esposa se despidieron de esta vida rodeados de una austeridad que rayaba en la ruina económica.
Hoy, no es mi intención exaltar o propagar el culto al hombre; sino invitarte a recordar el legado histórico de ese hombre y reflexionar. Como individuo, como parte de un entorno social, ¿Cuáles son los valores y motivaciones que mueven tu esencia? ¿Qué dice la voz en tu ser interior que tenga un valor que incluso supere tu individualidad? El mundo atraviesa por una espesa neblina en lo espiritual y moral, ¿Qué se puede hacer? Quiero que sepas que hace 500 años, un monje comenzó un proceso del que ni el mismo pensaba llegaría a transformar al mundo…y fue su determinación a saber que cuando la maldad avanza los justos deben dar un paso al frente y actuar.  ¿Ves al mundo derrumbándose? ¿Ves a tu país en manos de maldad que gobierna apelando al poder de la tiniebla misma? ¿Observas como los malvados se enriquecen mientras la honestidad y justicia son perseguidos y humillados? Entonces es tiempo de reflexionar si nos sometemos al poder de un sistema de valores perverso o alzamos la voz y clavamos nuestras convicciones en las puertas que cobija la maldad.

Aplaudo el Legado de Lutero, pero mi aplauso es también un reclamo para lo que yo esté haciendo para que la voz de la justicia no siga encerrada mientras los villanos del momento destruyen y roban no solo la riqueza material de nuestros semejantes, sino incluso su esperanza y dignidad. La persona que inspiraba a Lutero, Jesús, dijo “si estos guardaran silencio las piedras hablarían”. Es tiempo que dejemos nuestra voz a las piedras. Lutero lo entendió, es nuestro turno.

lunes, 30 de octubre de 2017

Mi Oración

por Jose Gil

Quiero compartirte una oración personal, y que mi ser interior me pide regalarte para que, si lo decides, leas en voz alta para ti y para los de tu cercanía. Para mi es una expresión personal que bien pudiera ser personal para todos quienes habíamos olvidado que somos amados...

Eterno Padre, Señor del cielo y la tierra, quiero en esta hora expresarte mi agradecimiento al saber que eres la fuente que provee y sustenta la vida, mi vida.


Gracias porque, aunque mi comprensión del misterio de vivir es limitada, veo claramente tu amor y poder, como una poderosa mano que ha mecido la cuna de mi existencia desde antes de ser formada y hasta este día.


Quiero, en esta hora, bendecirte y agradecerte por mis ancestros, mis padres cercanos y lejanos; los que me abrazaron y los que nunca conocí; los que me amaron más que a sí mismos y los que no llegaron a tener un pensamiento grato para mí.


Gracias por aquellos que dejaron huellas de amor y justicia y gracias por los que escogieron andar en sendas torcidas.


Gracias por los que me antecedieron y, percibiendo tu amor, lo abrazaron; y gracias por los que decidieron, erradamente, darte la espalda y caminar cual alma abandonada de sí misma.


Gracias por los que, en el árbol de mi vida, fueron perseguidos y menospreciados por vivir en fiel compañerismo contigo y gracias por los que, en su ceguera espiritual, llevaron injusta violencia a otros.


Gracias por los que por causa de la rectitud prefirieron caminar descalzos en bosques o navegar en canoas para llegar a sencillas moradas, y gracias por quienes prefirieron disfrutar confort y seguridad, muchas veces a expensas de la dignidad.


Trato de imaginar a todos ellos en momentos de regocijo o de lágrimas suspiradas; su tiempo de abrazar encuentros y de despedidas forzadas, gracias por todos ellos Padre.


Gracias por el amor y pasión que produjo, desde sus entrañas, las semillas de vida que, extendidas, dieron espacio al vástago cuyo espacio ocupo y disfruto, cual bendición del cielo, hasta hoy.


Te doy gracias por ese algo especial que recorre mis pensamientos y cuerpo al darme cuenta que tengo algo de cada uno de ellos, mi aspecto, un gesto, un tic, una forma de hablar o quedarme callado, una carcajada o un grito, hasta alguna emoción o parte de temperamento que no siempre fluye de la espiritualidad. En mis genes, como en mis emociones, llevo un poco de todos ellos. Gracias porque algo en mi sabe que, del mismo modo que en lo físico con ellos, tengo algo de semejante a ti, pues de ti procedemos. Gracias porque entender eso hace eleva mi espíritu luego de haber estado, demasiadas veces, en los pantanos del camino.


Hoy quiero expresarte Padre que no juzgo a mis antepasados, mi agradecimiento para ti, por sus vidas, es producto no de sus buenas o malas obras, sino por saber que les diste vida, que les amaste y acompañaste, que cada día susurraste su nombre al oído diciéndoles “aquí estoy contigo, te amo profundamente”, tal como lo haces conmigo. Algunos fueron renovados y plantados cual árbol cuya hoja no cae, y otros endurecieron su corazón.


Gracias porque tu amor nunca se doblegó incluso ante los que, obstinados en su error, pudieran haber escogido seguir enemistados contigo; permitiéndoles escoger su camino y destino eterno, hasta cuando fuera alejado de ti.


Gracias porque tu fidelidad empaña mis ojos con la alegría y agradecimiento de quien sabe ser receptor de un amor inmerecido que toca y transforma lo más profundo del ser y que, como un semejante de mi especie dijera, pertenece a la dimensión de lo milagroso.


Hoy, Padre, te doy gracias porque a través de mis antepasados me veo como rama extendida de un frondoso árbol, en las que se puede observar el paso del tiempo desde el primero de ellos hasta este momento de oración sentida, hasta mí.

Sobre todo, Gracias, porque aunque sea parte de una rama de aparente fragilidad y efímera huella…sé que soy nutrido desde -y estoy conectado con- la raíz del árbol de la vida…que eres Tú.


Mi camino, mi pensamiento, mi sentimiento y acciones son el producto no de lo que mis antepasados legaron en mí…sino de esa poderosa conexión de mi esencia espiritual contigo. Por eso, en este momento, les honro, bendigo su memoria y libero de mi ser cualquier peso que haya llegado a tener producto de lo que me heredaron directa o indirectamente, les honro sabiendo que todos ellos, sabiéndolo o no, me salvaron para que yo pueda existir.


Gracias YHVH, gracias Padre, gracias Dios, porque con este saber y sentir me apropio de esa promesa tuya “honra a padre y madre para que te vaya bien en la vida”. Dejo en tus manos el juicio de sus motivaciones y acciones en su tiempo de vida, y agradezco tu amor por el que, hoy, vivo. Amen.

jueves, 29 de junio de 2017

Tu Refrigerio Espiritual de Hoy: Justicia o muerte

Justicia o muerte
¿Sabías que la inacción de una sociedad ante un crimen trae como consecuencia la muerte de esa sociedad? Déjame decirlo con otras palabras, pues los hombres solemos cerrar los oídos del entendimiento cuando se toca nuestra zona de confort: La impunidad de un crimen hace que la culpa recaiga sobre los que conforman la sociedad en la que el crimen fue cometido. Debes estar pensando que algo anda mal en mi cabeza, en lo que ciertamente concuerdo contigo, o que he pasado mucho tiempo leyendo literatura Nazi o al ISIS. Nada de eso. De hecho, las dos fuentes que sustentan lo que acabas de leer son por un lado la historia de la civilización, que muestra lo que ha ocurrido a las sociedades que pisotearon la justicia y; por otro, un libro que ha sido base para las constituciones de los países en el llamado mundo occidental: La Biblia. De este libro tomo, brevemente, una cruda y extraña historia que se narra en el capítulo 19 del libro llamado “Jueces”. Además de erizar mi piel, muestra un caso particular en el que una sociedad tuvo que elegir entre hacer justicia o perecer. Sucedió que los hombres de una de las 12 familias que conformaban la nación habían violado y asesinado a una mujer. Nadie en aquella comunidad hizo ni dijo algo para protegerla o defenderla del acto criminal que sufrió, convirtiéndose en otra víctima del machismo y brutalidad de unos y del silencio cobarde de otros. Para vergüenza de nuestro género este tipo de barbarie la hemos abonado a lo largo de toda la historia. El relato se convierte en una obra de horror cuando el compañero de aquella mujer toma su cadáver, lo corta en 12 partes y envía un pedazo a cada una de las familias que integraban la nación. ¿Boquiabierto? Yo lo estuve al leer el relato. Primero un crimen brutal y luego desmembrar a la mujer agrega lo espeluznante y desconcertante; sin embargo, déjame decirte algo sobre la justicia en ese caso con el deseo que pueda ayudarnos para evaluar la nuestra. De acuerdo a la ley vigente si se cometía un asesinato en una región y por causa de no hacer justicia el crimen quedaba impune, todas las personas de esa región absorbían, por negligencia, la culpabilidad. Es lo que la ley moderna llamaría “complicidad”. De modo que lo que aquel horrendo desmembramiento buscaba era decirle a toda la nación: mi esposa fue violada y asesinada, se sabe quiénes lo hicieron, nadie dijo ni hizo nada para evitar el delito, y tampoco ahora para hacer justicia contra los criminales, este pedazo de cuerpo es un testimonio de que ahora ustedes también saben lo que paso, de modo que si no hacen nada todos son culpables y la maldad y ruina de ese crimen caerá sobre toda la nación, estoy pidiendo justicia. Los ancianos de las otras familias dictaminaron que los criminales debían pagar con su propia vida, y con dolor, incluso entre lágrimas, ejecutaron a casi todos los hombres de aquella comunidad, dejando solo unos pocos vivos, como acto de gracia, para evitar la extinción de esa familia. Sin entrar en consideración sobre el modo de la sentencia te pido que hoy, tu y yo, despojados de superficialidad veamos el alto precio que puede llegar a tener en una sociedad la injusticia. Algunos pueden pensar que eso de la Biblia es cuestionable y no necesariamente aplica a la historia en su totalidad. Les recomiendo que investiguen las causas por las que grandes civilizaciones e imperios se derrumbaron: Inca, Maya, Babilónico, Persa, Griego, Romano, son evidencia histórica de la decadencia, ruina y desaparición que trae la injusticia sazonada con crueldad y corrupción. Estamos en el 2017, pero ese principio sigue vigente, ante lo cual cabe preguntarnos ¿Sabías que en Venezuela 9 de cada 10 crímenes quedan impunes? Enriquecimiento ilícito, extorsiones, secuestros, contrabando, tráfico de influencias. Nuestra nación se menciona a nivel mundial como un narco-estado en el que miles de jóvenes, mujeres, niños y ancianos mueren violentamente. En muchos casos, se sabe quién es el responsable pero, al igual que en el relato, muchos miran a otro lado y guardan una silente complicidad por miedo o por alguna otra “buena” causa. Católicos, evangélicos, testigos de Jehová, judíos y hasta musulmanes decimos creer en Dios, mientras hacemos vista gorda cuando la injusticia asesina y atropella, impunemente, a tantos. Nos hemos hecho ingeniosos buscando en nuestra mente excusas para negarnos a actuar en rescate de la justicia, negando así la posibilidad de salir del hoyo en que nos encontramos. Para ir terminando ¿Te has dado cuenta que las almas que han dejado una huella refulgente en la historia de nuestra especie enfrentaron la injusticia al precio de su zona de confort y hasta su vida? Pensemos, ¿A quién honramos en nuestros corazones? ¿A los que se enriquecieron de la injusticia o a quienes alzaron su voz y enfrentaron la maldad? Hay una frase dicha por Jesús que me acompaña en estos días: Dichosos quienes tengan hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados. No dijo quienes buscan venganza, sino justicia. El camino a la paz es la justicia y en estos días en que la injusticia arremete para seguir imperando te animo a que con verbo, letras, presencia y firmeza seas parte de quienes tienen hambre y sed de justicia…seremos saciados.

martes, 16 de agosto de 2016

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: EL ALMA GENEROSA

El Alma Generosa
Por José Gil

Escuchaba a dos hombres exponiendo su punto de vista sobre cierta organización bajo sospecha de pagar sobornos en forma de donaciones con el fin de utilizar su influencia para recibir contratos por miles de millones de dólares. Ante el señalamiento del delicado asunto por parte de uno de aquellos hombres, denunciando un presunto acto de corrupción, el otro respondió apelando a un argumento que llamaría mi atención “…es una organización reconocida por estar haciendo contribuciones generosas a escala mundial…”. Acababa de tener un tempranero tiempo de meditación y conversación con Dios y, en especial, agradecía por un regalo de nuevo día de vida que me era dado. La vida, lo mismo que el amor, pertenecen a “la dimensión de lo milagroso” como dijera Sábato, y en mi alma atesoro agradecer ambos como gracia Divina. Quien da amor lo hace de lo que tiene en su ser interior, así como Dios da vida porque es su autor y fuente. Son almas generosas las que comparten y dan de su esencia, de sí mismos, de lo suyo. Esos eran mis pensamientos hasta apenas hacia unos minutos. Entonces oí esa frase en defensa de la generosidad y recordé que algunas cosas no andan bien en el sistema de valores de algunas personas. ¿Generosidad? ¿En verdad? Si yo aprovecho una posición de influencia o poder para estafar a una persona, una comunidad, una nación, ¿me hace generoso que luego “done” fruto de esa estafa como “caridad”? Si eso es generosidad, entonces aquel traficante de drogas, cuyo imperio criminal truncara la vida de miles de personas, fue un alma generosa porque construyera escuelas y “regalara” dinero a gente pobre. Si eso es generosidad Hitler fue generoso con los beneficiarios del despojo de bienes y asesinatos cometidos contra millones de judíos y otras nacionalidades entre 1939 y 1944. Si en mi sistema de valores generosidad es “dar” sin tomar en cuenta la procedencia de lo que se “regala” entonces debería sentir simpatía por Nerón repartiendo pan al populacho que colmaba el coliseo…pero habría que preguntar a los que salían a la arena su opinión de tal generosidad, no me refiero a los que portaban espadas sino a los que arrastraban cadenas. Habría que preguntar a los sobrevivientes del holocausto, habría que preguntar a los que son violentados por la “generosidad” de almas en apariencia “bondadosas” que buscan repartir lo que nunca labraron. Es fácil ser generoso con lo que no ha sido trabajado, es fácil ser generoso con 10 a quien ha robado o despojado a 100. Los secuestradores y sicarios regalan costosos juguetes a sus hijos y, algunas veces, donan dinero a la caridad del sector. La historia de los imperios bélicos es testimonio de los trágicos resultados de la generosidad nutrida de violencia y el despojo. La generosidad solo puede ser genuinamente concebida en almas que entienden haber recibido para compartir y no para despojar, para servir y no para dominar, para disfrutar unos y otros en lugar de disfrutar sobre la base de la miseria de otros. Pienso en aquellos que al momento de regalar hacían sonar el cuerno para que fuese notoria su generosidad, rememoro al hijo de aquel rey que regalaba dinero y consejos a la gente pobre del momento para ganar su favor y derrocar a su padre, pienso en tanto político que ante la aparición de una cámara de TV se transforma en un Robin Hood del siglo XXI. Ante lo sombrío de quienes maltratan la noble sencillez de la valerosa generosidad, viene a mi memoria una anciana cuyo rostro no conozco, pero llegaré a conocer sin duda, quien se acercó a entregar lo único y ultimo que tenia, posiblemente entendió que había otras almas con mayores carencias que las suyas, puede que haya decidido que su último esfuerzo humano lo haría a favor de otros, no lo sé. Lo que si se es que no alquilaron un equipo de sonido y video para promover su rostro, se que los influyentes de la época ni notaron su presencia, los religiosos no la invitaron y los políticos ni parpadearon al saber de su gesto…pero un hombre llamado Jesús la vio… “ella dio más que todos aquellos del alboroto…no dio lo que le sobraba sino de su propio sustento”. ¿Generosidad? Si, es una cualidad que nos fue dada por lo Divino, dar, compartir, disfrutar sabiendo que quien nos regala la vida es abundante y generoso. Cuando partimos de este mundo nos llevamos lo mismo que trajimos: nada. Cuanto hayamos compartido en es el mejor balance que podemos atesorar en nuestro paso por la vida y un anticipo de lo que plenamente disfrutaremos en nuestra próxima parada

lunes, 8 de agosto de 2016

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: CARRERA DE RELEVO


Carrera de relevo.
POR JOSÉ GIL

La madrugada de estas costas africanas trajo a mi alma memorias de rostros y voces que produjeron despertares en mi alma. Una de esas almas estaba en la piel de un hombre que en sus 80 diera una exposición sobre las 3 grandes necesidades del alma...mirar la fuerza y entusiasmo que fluía de su esencia es uno de los momentos decisivos de mi vida. Hoy creo entender algo que ese día me era velado...que en el plano intelecto-espiritual aquel anciano no solo estaba expresando su esencia sino, en especial, pasando el testigo a quien deseara proseguir la carrera por lograr nuestra mejor versión. Una gratitud me inunda al imaginar al octogenario poniendo en manos inexpertas, aunque entusiastas, la llama que enciende e ilumina vidas: saber que somos amados profundamente por Dios, que nos acompaña y que podemos disfrutar un genuino compañerismo. En este día, cuando tantos se esfuerzan por pasar el testigo para que otros corran por su causa política, su organización religiosa, otros por una tradición empresarial o económica y hasta quienes quieren transmitir el odio y la violencia porque les enriquece...aplaudo a esas valerosas almas que, cual héroes anónimos, siguen iluminando con amor y entusiasmo Divino. Son las almas que, gustosamente, recibieron en su tiempo el testigo y lo han transmitido a lo largo de la historia. Imagino a Jesús diciendo a sus amigos "como fui enviado les envío" y "lo que reciben como regalo compártanlo como regalo". Me gusta pensar que algo especial me fue regalado por la vida y mi mayor expresión de agradecimiento es compartir, ser, vivir una vida inspirada y...pasar el testigo... hasta que todos los corredores lleguemos a casa.

martes, 2 de agosto de 2016

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: El arbol de la ansiedad

El árbol de la ansiedad suele estar a plena vista del espacioso camino del éxito, siempre se muestra imponente, frondoso y su fruto accesible pero su sabor es amargo y nunca da sombra al confundido caminante que en el busque refugio o reposo. En una vereda angosta llamada victoria, en la otra dirección, se muestra un pequeño arbusto llamado confianza...su fruto es dulce, calma la sed  y su sombra cobija a quien se acerca lo suficiente para sentir una brisa entra sus delgadas ramas...y una de ellas tiene tu nombre escrito por la mano Divina.

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: El tiempo de cosecha llegó.


El tiempo de cosecha llegó.
Por José Gil
Años de resentimiento y discordia predicada a diestra y siniestra ya permiten a un ex pais de esperanzados haberse tornado en una casa dividida. Pienso en la sumisa y ciega ignorancia de quienes aplauden la hoguera que extingue dignos caminos a la salud, trabajo, educación y un devenir para los hijos. Pienso en Nerón incendiando la ciudad, mi mente salta siglos a la velocidad del pensamiento y rememoro imágenes en blanco y negro de aquel 10 de mayo de 1933, el histérico cuadro de aquella quema de libros por los “nacionalistas”, hoy parte del basurero de la historia, cuyo horror tomó décadas apagar. A casi dos milenios de aquel emperador y un siglo del poderío nazi, una empoderada, pequeña pero feroz, manada de resentidos, retrógrados, ignora lo que los silentes gritos de la historia advierten. Medito si su ruindad es parto de la conveniencia que mueve a quien disfruta lo despojado a fuerza o si es su acumulada ingesta del fruto del resentimiento que ‎robó su capacidad de detener su paso arrasador. La desolación se impuso...una tierra embriagada de celebrar la injusticia quiso regarla con venganza  y su cosecha es la desolación que el odio enciende cual fuego que no se extingue hasta consumir todo. Entonces, levanto los ojos del alma, pienso en quienes han encendido la luz de esperanza en tiempos cuando auto denominados capitanes del barco social humano han encallado a quienes le confiaron el timón. Pienso en las almas valerosas cuya luz ha sido faro para otros que se habrían perdido también sin una guía en las tinieblas…y entonces veo lo que te quiero compartir hoy: No puedo vencer ni cambiar la maldad que se ha empoderado en mi entorno, pero puedo evitar que inunde mi ser. Si permito que germine el odio contra los villanos de hoy, terminare siendo el villano del próximo turno y mi cosecha sera la amargura del alma. Son dichosos los que tienen hambre y sed de justicia. Impensable vencer al odio con mayor odio. Pienso en Ghandi al expresar que con eso del ojo por ojo quedaremos todos ciegos. Pienso en las sentidas lagrimas de alegría de quienes vieron a Mandela salir de prisión para reconciliar a un país en llamas, pienso…en las almas del camino, en apariencia solitarias, aunque acompañadas de lo Divino, cuya siembra de bien no puede ser minada o quebrada por la maldad que conciben los que odian. Entiendo porque sobre esas almas se escribió “cuan hermosos son sus pies sobre los montes”, y es que portan nuevas de esperanza. En este día estoy agradeciendo a Dios por los sembradores de esperanza que brillan. Ellos me recuerdan que el rescate de la belleza que aun queda, esa que Anna Frank veía desde la ventana de su alma, solo es posible si los sembradores de esperanza, ultima linea de defensa, tal como aquellos 7000 héroes anónimos que le fueron mencionados a cierto profeta acongojado, esparcen su semilla. Es tiempo de cosechar…también de sembrar. Tu y yo decidimos que semilla llevamos para hoy.

viernes, 29 de julio de 2016

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: EL SERVICIO

EL SERVICIO
POR José Gil
Los discursos de quienes aman servir llaman la atención de sus oyentes a servirse unos a otros sobre la base del respeto y la honestidad. Aquellos cuyos discursos llaman la atención sobre si mismos buscan ser servidos y harán "lo que sea" para mantenerse siendo el centro de atención y beneficiarse del sometimiento de sus semejantes. Los del primer tipo alumbran aun en las tinieblas, los del segundo procuran apagar cuanto rayo de luz exponga su oscuridad.

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: ¿Tiempo final?

¿Tiempo final?
Por José Gil
Esa tarde fui a visitar una iglesia cuyo portal anunciaba celebrar una reunión en idioma español. Por llegar temprano pude observar a quienes preparaban la actividad: sonido, luces, decoración. Unos minutos más tarde comenzaba formalmente una música que, de inmediato, me hizo recordar la escuchada en otros lugares. Promesas de un futuro mejor y un gobierno de amor en el planeta eran base de ritmos que incitaban primero a bailar y, paulatinamente, lo emotivo. Unas semanas antes había visitado otro grupo en su tiempo para leer y orar, un ambiente sosegado, donde también se mencionaba un tiempo venidero cuando el mundo estará mejor. Al parecer es algo común, en distintas comunidades religiosas, la predica sobre “un futuro mejor” y un orden mundial establecido según principios “divinos”. ¿Orden divino? ¿Esperamos un futuro mejor? Es un tema espinoso, sobre todo porque entre religiosos de oficio que han monopolizado una versión “oficial” y las supersticiones y sandeces que Hollywood -y afines- incluyen en películas apocalípticas, han dividido la cultura occidental en dos bloques: los que esperan un gobierno eco-religioso terrenal color de rosa y, en otro extremo, los que anuncian batallas entre ángeles y demonios en un holocausto apocalíptico. Sin pretender dar respuesta al tema escatológico (estudio de los tiempos finales) quiero decirte algo con la serenidad que da la certeza: si creemos la mitad de lo leído en la Biblia sabremos que la humanidad se enfila a tiempos en los que la degradación y violencia pondrán en estado de sitio al amor, fe, y esperanza. Muchos acontecimientos dejan ver a los jinetes apocalípticos. Focos de guerra promovidas por ambiciones de poder político, económico y religioso. Hambrunas, desplazados y refugiados que superan los 1000 millones de almas, a lo que deberemos sumar las predicciones de la ONU sobre reducción de fuentes de agua potable, a la cual 40 de cada 100 personas en el planeta no tendrán accesos en un par de décadas. Enfermedades que amenazan con crear agresivas pandemias. El cambio climático y el surgimiento de nuevas forma de conductas anárquicas en latitudes que pensábamos se habían pacificado. La reaparición de nuevos mesías que ofrecen salvar a la especie a cambio de subvertir el poder tradicional e imponer uno nuevo, que termina siendo reciclado. En conjunto, estos elementos pronostican que ciernen tormentas sociales a escala mundial. No deja de ser interesante que la Biblia menciona tiempos finales impregnados de guerra-pandemias-hambre-muerte a escala sin precedentes, con mercaderes de esperanza auto proclamándose salvadores. ¿Te intimida? Puede que estés pensando no seguir leyendo y que José te envió hoy unas líneas “infelices” o raras. Ayer, el capitán de un vuelo en la ruta Barcelona-Dusseldorf dirigió unas sentidas palabras a sus pasajeros, no desde su cabina, sino frente a todos. Terminó compartiendo la esperanza de abrazar a su familia esa noche al terminar el viaje. Un emotivo silencio, seguido de aplausos, recordando que un colega había estrellado deliberadamente el vuelo de la misma ruta 72 horas antes, truncando la vida a 149 almas. ¿Cuál parte de la historia abrazas, la trágica o la esperanzadora? Tú decides. ¿Estamos acercándonos al tiempo final? Si es así ¿Qué parte de la idea abrazas, holocausto o esperanza? Nuestro final, bien individual o colectivo, puede no ser asunto inmediato, pero si inminente. Jesús dijo a sus seguidores “vuestro tiempo de morir es algo latente” Juan 7:6. Tal realidad no debe ser tomada como trágica sino un llamado de atención sobre la actitud con que vivimos. Muchas personas han enfrentado realidades con ingredientes apocalípticos; sin embargo, han abrazado la esperanza. ¿Su secreto? Han creído ser hijos de Dios, luz y sal de la tierra. Las religiones no han podido someterles, el fanatismo no ha logrado invadirles, filosofías no pudieron confundirles, partidos políticos no pudieron manipularles, ejércitos no han podido apagar sus voces, tragedias no han vencido su esperanza. Han sido almas libres enfrentando al mal con bondad, su fuerza no ha sido fiera sino sabia, su voluntad no ha sido la de imponerse a otros sino resistir la adversidad, se han mantenido erguidos en lo que debieron parecerles tiempos finales…y para muchos lo fue, de hecho. La violencia jamás les arrastró a la venganza, el hambre no fue excusa para robar o matar, sus enfermedades fueron enfrentadas con dignidad de almas en conexión con Dios, y la muerte misma llegó a encontrarles entonando cantos de esperanza y victoria. La naturaleza de algunos de nuestros con-generes muestra una asombrosa capacidad para pervertir logros alcanzados con gran esfuerzo (basta recordar que los mismos postulados de Dalton que llevaron a algunos a concebir la llamada “medicina nuclear” hayan sido usados por otros para crear la “bomba nuclear”). A pesar de eso, siempre han existido aquellos cuya naturaleza les hace ser luz cuando la tiniebla ha tratado de invadirles. Almas que nos recuerdan que, aunque no pueda evitar que el sistema de valores imperante esté llevando al planeta a una calle ciega, puedo evitar ser invadido puertas adentro del ser. ¿Has considerado lo que enfrentó Jesús? El poder religioso, político y social se confabularon para deshacerse de aquel molesto libertador de almas. ¿Lo lograron? En mi caso fracasaron, en el tuyo….tú decides. Nombres como Nerón, Domiciano, Atila, Bonaparte, Hitler; destacan entre los artífices de anarquía y crueldad; pero la historia también se ilumina por nombres refulgentes: Jesús, Pablo, Juan, Fanny, Teresa, sin contar tantos “anónimos” cuya luz se mantuvo encendida cuando la oscuridad parecía haber ahogado las que había afuera. ¿Tiempo final? ¿Te asusta? Creo que estamos escribiendo las primeras páginas del epilogo, pero eso no debe sorprenderme ni asustarme, pues ya había sido alertado al respecto. Puede que uno de estos días se acelere la historia hacia profundos conflictos mundiales, finales…puede que no. En todo caso, la idea de un futuro mejor se alimenta porque mi alma está conectada con lo Divino, no porque piense que las condiciones de vida del planeta van a mejorar. El mensaje central para los tiempos finales es que el conflicto más cruento entre el bien y el mal se está librando por la conquista de mi alma, y en eso yo tengo la decisión final. Aunque llegue el tiempo cuando, afuera, la maldad se imponga; mi alma está destinada a triunfar. Los tiempos parecen acortarse, pero la luz de mi alma sigue encendida…soy un vencedor y llamado a vivir sin temor. Feliz día.

jueves, 25 de febrero de 2016

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: La Torre

La torre

Por José Gil

Por primera vez me encontraba en aquella ciudad, cuyo ambiente otoñal invitaba a visitar sitios y monumentos históricos, testigos y memorias de algunas de las contradictorias acciones de nuestra especie en este periplo llamado historia. Visitar Berlín era una vivencia fascinante, aunque apenas unas horas después de haber aterrizado ocurrió el atentado terrorista en Paris, en el que 130 personas fueron asesinadas, poniendo en alerta a la ciudad en la que el despliegue policial era notorio. Las circunstancias obligaban incluso a portar mi pasaporte en todo momento. Decidí ir a conocer la ciudad, empezando por la famosa torre de Berlín, la Fernsehturm o torre de telecomunicaciones, un icono berlinés, cuya altura supera los 360 metros, ofreciendo una vista panorámica de la ciudad. Siguiendo la dirección de un folleto turístico tomé el tren hasta la estación Alexanderplatz, desde la cual la torre debería quedar muy cerca. Era un día soleado, inusual para la estación, por lo que esperaba disfrutar del paseo sin paraguas ni abrigo. Caminé unos minutos, distraído por el tráfico y la nutrida afluencia peatonal. Al cabo de unos minutos decidí preguntar a una dama que pasaba a mi lado. ¿Dónde está la torre? Con notoria risa ella repitió mi pregunta ¿La torre? La tiene aquí al lado, “mire hacia arriba”. Comencé a reír, parte por lo embarazoso del momento y parte por imaginar lo que algunos amigos y parientes dirían cuando les contara el episodio. Allí estaba una torre de 368 metros de altura, punto visible desde cualquier sitio de Berlín…y yo no lo había visto. Alguien podría perderse buscando un tramo de algún paseo en bote, los tres puntos de control de pasaportes de la guerra fría o hasta confundirse por los tramos del muro que dividió la ciudad en Este y Oeste. Pero ¿no ver la torre? Se requería estar muy perdido o sufrir de alguna limitación para levantar la mirada. Se vale reír de quien te escribe, disfruta este momento y puedes hasta recordármelo  en nuestro próximo encuentro: José, el único turista en Berlín que no veía la torre. Efectivamente, la sola vista desde el mirador al tope de la torre ofrece una perspectiva educativa y hermosa, que por cierto permite un mejor disfrute al momento de visitar alguno de sus monumentos históricos. Haber visto las cosas desde las alturas pareciera dejarte disfrutar mejor cuando llegas a ellas. Ahora bien, hoy te escribo para compartir algo más que esa una visita turística, decirte algo trascendente que aprendí: algunas veces una limitada visión en la vida nos hace perder alturas que están a nuestra disposición. Con demasiada frecuencia estamos tan absortos en lo que ocurre alrededor que una especie de amnesia o discapacidad intelecto-espiritual impide elevar nuestra perspectiva de las circunstancias, aspiraciones, sueños. Con demasiada facilidad la afluencia de entendidas responsabilidades, compromisos o tareas limitan nuestra aspiración a mirar las cosas desde una posición que eleve nuestra vida. No se trata de desconocer realidades, los millones de migrantes desde Africa y Suramérica hacia Europa y Estados Unidos, los más de 1000 millones de toneladas de alimento que se pierden cada año en el planeta (mientras 19000 niños mueren de inanición cada día), la corrupción que abarca desde gobernantes hasta directores deportivos, el incremento de la violencia armada y el cambio climático; son ya suficiente como para sugerir que la sociedad se encuentra en la sala de espera frente a una puerta con un cartel que dice “Crisis apocalíptica”. Por otro lado, ya muchos tienen suficiente presión con su problema de empleo, la dificultad para encontrar medicinas, pagar deudas o lidiar con problemas familiares o de soledad. Ante semejante lista de cosas ocurriendo en nuestras narices -o del otro lado de la calle- luce natural que haya más de algún distraído preguntando ¿Dónde queda la torre? No una física para disfrutar la vista, sino una espiritual para alcanzar una perspectiva elevada que me permita comprender y actuar, consecuentemente, con la altura que fluye del alma cuando esta se eleva. Existe una promesa que ha sido fuente para mirar hacia la torre de mi alma: “dichoso quien medita en las enseñanzas de Dios…es como árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto cuando corresponde…y prospera en lo que emprende”. Si quieres ver la promesa completa lee el Salmo 1, no tiene desperdicio. Poderosa promesa, de la cual se han apropiado muchas almas que han dejado un legado de altura espiritual. Enfrentaron momentos duros y rudos pero fueron capaces de elevar su visión de la vida, su mirada a las circunstancias; se atrevieron a soñar, vieron la torre de sus vidas y ascendieron para mirar las cosas desde “arriba”. ¿Sabes? Existe una altura que fue diseñada para ti, y solo tú puedes alcanzarla, pero necesitas levantar la mirada. Quien se atreve a aspirar a la altura y buscarla…la encontrará. Cuidado, altura no se trata de sentirse superior, sea por lo acumulado en bancos o el número de contactos en la red social. Altura es usar las cualidades que la vida nos ha dado para llegar a ser la mejor versión de nosotros mismos. En lo personal, considero a Jesús la más alta mejor versión del alma, y aprender suyo es elevar mi altura para esculpir una visión de la vida que me eleve. ¿Ya sabes dónde está la torre? ¿Tu torre? Levanta la mirada de la vida, busca las alturas del espíritu, anhela que tu mente sea alimentada de cosas espirituales. Tener una visión elevada de la vida traerá paz a tu mente y será guía para otros que buscan las alturas. Feliz día. 

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: Bajo lluvia

Bajo lluvia
Por José Gil
Venia del taller, luego de una breve espera para que repararan una falla en mi camioneta. Mientras conducía meditaba en la aparente rapidez con que pasan los días decembrinos. Pensaba en mis dos hijos, partiendo a diferentes latitudes, en búsqueda de oportunidades para alcanzar sus sueños personales y profesionales. Una mezcla de emociones fluía del alma, entre el quehacer cotidiano, el entusiasmo por la vida y, a la vez, nostalgia de mirar a los “muchachos” extendiendo sus alas. Comenzaba a llover y el candente sol marabino quedaba, momentáneamente, cubierto por densas nubes. Fue al girar a la izquierda para tomar la avenida universitaria cuando le vi. Allí estaba, con pantalones que llegaban hasta las rodillas, una franelita de cuyo color naranja apenas quedaban destellos; tez, cabello y estatura similar a la de mi nieto; solo que este niño no estaba jugando bajo la lluvia…trabajaba. Con ambas manos se esforzaba por levantar a la vista de los conductores un palo del que colgaban bolsas de limones. Con la velocidad que solo los pensamientos alcanzan, recordé a un muchacho caminando por calles polvorientas en Santa Bárbara del Zulia, viviendo rigores que, algunas veces, obligaban a buscar lombrices mientras los primos habilidosos con el anzuelo pescaban el pan de ese día. Recordé al adolescente vendiendo ropa a domicilio y juguetes en la esquina de 5 de julio con Santa Rita en Maracaibo; al joven despertando aquella madrugada cuando la lluvia derribó parte del techo de la vieja casa alquilada en que vivía, obligando una mudanza sin tiempo, ni dinero, para plazos de espera. Dando saltos en mis pensamientos vi, en aquel niño, a los muchos que había visto durante el tiempo vivido en el norte de África. Mis ojos se nublaron al recordar que nos ha sido dado un mundo maravilloso, pero la administración que hemos hecho ha castigado furiosamente a tantos, en especial a los niños. Sin embargo, también recordé risas y alegrías en aquellos tiempos de pesca, la bondad de quienes compartieron afecto y hasta algún almuerzo improvisado con el joven vendedor; los desconocidos que ofrecieron albergue al desposeído, llegando a ser su familia del camino. Esas almas sembraron esperanza en su corazón, permitiendo que, hoy, comparta agradecimiento por sus salvadores en aquellas horas menguadas. Fue escrito que “la luz en las tinieblas resplandece” y, ciertamente, aquellas almas fueron luz enviada del cielo para iluminar momentos de densa penumbra en un alma que, ahora, entiende que mientras existan quienes tiendan su mano a los que soportan tiempo bajo lluvia…el mundo tendrá luz. Tendemos a dejarnos obnubilar, distraer, desanimar, cuando las noticias o el entorno sugieren que nada se puede hacer. Kevin Carter recibió un reconocido premio en 1994, mismo año en que se suicidó, derribado y destruido porque sus vivencias como reportero gráfico secuestraron su esperanza. Un alma abatida puede llegar a pensar que se perdió la causa para vivir. Sin embargo, es justamente en momentos de penumbra cuando la luz debe mantenerse encendida, la luz del compartir por y con amor hacia otros, sin esperar nuestra foto en una revista o el aplauso de mercaderías que, calculadora en mano, promocionan la necesidad para hacer ganancia de quienes procuran ayudar. Mis pensamientos aún se pasean por hechos como que la camioneta sigue produciendo algunos ruidos raros (ya hubo necesidad de remolcarla hace días) y mis hijos partieron tras su legítimo derecho a seguir sus sueños. Pero ¿sabes? El hecho que a nuestro alrededor existen tantas almas que están, como aquel niño, bajo lluvia, intentando levantar lo que su circunstancia le ha puesto a mano, me permite entender que aspirar a la grandeza de nuestras almas implica esencialmente sentir, pensar y actuar a favor de los que están en la tormenta. Un alma triunfadora siente la fuerza de la vida, la poderosa mano de Dios tocando su hombro y abrazándole, aunque los tiempos sean duros, para animarle y para que sea fuente de vida para otros. Jesús dijo “correrán ríos de agua vida de quien crea en mi”, y eso no lo dijo a reporteros ni financistas enchufados de su tiempo. Lo dijo a quienes estuvieran sensibilizados a dar y compartir del amor que sabían haber recibido de Dios. ¿Has entendido que Dios te ama muchísimo? Si, aunque las noticias anuncian tiempos difíciles, tiempos de tormenta ¿Puedes sentir su amor hasta en las horas de penumbra? Quien llega a sentir la poderosa, santa y amorosa presencia en su ser vivirá inspirado e inspirará a otras almas. Quien armoniza con lo Divino y confía que su mirada le acompaña, puede llegar a ser cualquier cosa...menos un fracaso; aunque su circunstancia de vida le tenga bajo lluvia y solo posea limones para levantar. Estoy recordando a ese niño, y a todos quienes, como tú y yo, estuvimos -o estamos- bajo lluvia, con la convicción que, cuento haga por y con amor, por mi prójimo, tocará, de alguna forma, a todos. No puedo cambiar al mundo pero me han sido dadas las herramientas intelectuales y espirituales para cambiar yo, y cambiando yo…el mundo cambiará. Feliz día.