jueves, 15 de mayo de 2014

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: UNA HIGUERA FRUCTIFERA

Una higuera fructífera

El verano se había extendido durante meses, sembradores y ganaderos de aquella usualmente verde región, entre montañas, vieron reducidas sus cosechas y dependieron -como pocas veces- de sus sistemas de riego para que la mesa en sus casas, y muchas otras incluso lejanas, pudieran recibir el fruto de la tierra. También quienes cultivan sus plantas en casa sentían el rigor del clima que, carente del agua de lluvia, tostaba y malograba preciadas flores y hortalizas caseras. Recuerdo una tarde en especial, cuando conversaba con mi madre sobre la higuera que está en el patio de la casa, sembrada hace más de 50 años por abuela, cultivada en la humildad y esmero del campesino andino merideño, cuya provisión depende, en buena parte, de su esfuerzo día a día. Aquella higuera ha sido testigo mudo de afectos y personas que, en el paso del tiempo, han dado su propia cosecha: mis primeros pasos, las pláticas con mi abuelo y su inseparable “compadre”, el tío Rafael, con quien parecía solo discutir y discutir pero de algún modo siempre terminaban riendo de sus vivencias mozas. Estoica, verde, esa apreciada higuera, ahora cuidada por mi madre, continúa dando fruto. Sin embargo, aquel verano había sido rudo, y entre lo longevo del árbol y la falta de lluvia, su regalo, deliciosos higos, el regalo milagroso de una tierra humedecida solo con agua almacenada, parecían haber mermado. Esa tarde, de pie ante la higuera, le pregunte a mamá si arrancaba los que ya maduraban, parte de los cuales usaba para preparar dulce en casa, otra la vendía o compartía…“no hijo, aun no, falta por madurar y debes darle su tiempo”, entonces me dijo esa frase que siempre recordare, “además, se quedarían sin fruta los pajaritos que vienen a comer”. El verano podía haber reducido cosechas y el fruto de la higuera, pero en su mente quedaba espacio para recordar alimentar las aves del campo. Los higos que esas hermosas aves comían, algunas de las cuales picoteaban hasta la última semilla, no eran vistos como pérdida para ella. He venido pensando que justo esos higos hacen que en el patio de la casa se escuchen cantos de diferentes aves a toda hora del día…una melodía incomparable que he disfrutado tantas veces, con una capacidad asombrosa de calma y alegría a la vez. Una sensación de abundancia me inunda al recordar esa tarde, especialmente como, cuando hoy, llueve y sé que los campos, aunque mermados, volverán a mostrar un verdor de montaña que hace volar al alma en esperanza hacia la tranquilidad. Generosidad incluso cuando hay escases, me hace pensar en palabras de Jesús al decir a sus amigos “lo que recibieron gratuitamente, compártanlo gratuitamente” y aquellas otras “vuestro Padre alimenta a las aves, que no trabajan”. Ambas frases hacen referencia a la generosidad, no al sentido de dar para recibir o dar lo que sobra, sino compartir incluso cuando implica reducir la porción que se considera propia. ¿Sabes? La belleza de aquellos parajes desaparecería sin las aves, sin los árboles y, especialmente, sin la generosidad. Del mismo modo, la belleza del Munro desaparecería si dejan de florecen las almas de los que dan sin esperar mayor recompensa que el saber que imitan el carácter generoso de Dios que “hace salir el sol sobre justos y pecadores”. Momentos en los que, volviendo a un estilo sencillo de vida respiramos profundo y hasta podemos susurrar “Guaohabía olvidado esta sensación de paz”. En esta hora, te animo a pensar, si nuestra vida es como una higuera, ¿estamos siendo fructíferos? Cierto, los tiempos son más duros que algunos del pasado, pero… ¿Te queda ánimo para compartir un higo más? Si lo estás haciendo eres una bendición, no lo dudes, un gesto, una entrega desinteresada, puede ser lo que se necesita para volver a escuchar el canto sonoro de almas que agradecen a Dios por lo recibido a través de ti. ¿Te imaginas? En lugar de la maledicencia y ruido de enojos que parecen haber minado las grandes ciudades, puede ser, uno de estos días lluvias de generosidad rieguen campos de almas…y la vida resurja. Es mi deseo que la higuera de tu alma sea fructífera, y que ese fruto abone tu propia vida y la de otros. Permite que la forma de dar de Dios moldee la tuya. Feliz día.
José Gil

viernes, 18 de abril de 2014

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: Pertenencia y propósito

Pertenencia y propósito

Acababa de regresar de uno de mis viajes fuera del país, sentado en la sala del apartamento, disfrutando la compañía de familia y algunos invitados. No obstante disfrutar de una vida relativamente cómoda y exitosa, algo me inquietaba. Ignoro si otras personas que viajan con frecuencia experimentan lo mismo, estaba viviendo momentos en los que me sentía desubicado en espacio y tiempo. Te aclaro, disfrutaba el estar en mi apartamento, rodeado de gente amada, pero desde hacía algún tiempo tenía la sensación de no pertenecer a ninguno de los sitios en los que había estado, ni especialmente cercano a alguna persona…un sentido de desapego, de no pertenencia. Algunas noches despertaba y, por momento, no estaba seguro donde estaba o que hacia allí. Si existiese un detector de lunáticos me lo habría comprado aquellos días. Para mi bien, esa noche obtendría la respuesta a la causa de ese sentir y, para un escéptico como este servidor, la vida encontró una forma maravillosa de volver a colocar el GPS a mi alma hacia la dirección correcta. Uno de los invitados había llevado una serie de papelitos con un “mensaje personal” y nos pidió a cada uno de los presentes que escogiéramos uno sin mirar, sin hacer trampa. La jocosidad del momento, en el que adultos recordamos la niñez, se vio pronto superado con la emoción cuando cada uno de los presentes comenzó a leer en voz alta lo que decía su mensaje escogido. Todos y cada uno de los presentes expresó que el mensaje que había escogido tocaba algo de su vida personal en ese momento. Fascinante. El último en hablar fui yo, tomando mi papel…fue difícil contener mi emoción cuando leí lo que decía aquel papelito en mis manos: “No temas que yo te he redimido…tu eres mío”, tomado del pasaje bíblico en Isaías 43:1. A la velocidad del pensamiento recordé aquel viaje a Moscú para discutir temas de tecnología de producción pero el verdadero reto fue la neumonía contraída que puso mi vida en la cuerda floja; el breve recorrido por Lisboa mientras discutía con colegas del mundo el peligro el asunto energético y el calentamiento global; la entrevista con aquel corresponsal de la BBC en sitio discreto por el peligro que implicaba exponer cierta corrupción gubernamental en una poderosa petrolera estatal…tantos lugares, momentos y circunstancias en las que confirmé que una poderosa mano invisible me guiaba y protegía. ¿Qué había pasado entre aquellas vivencias y mi reciente falta de conexión con la vida e inseguridad? La respuesta fue enviada y entregada en mis propias manos: yo le pertenezco a Dios, quien me ha rescatado. En lugar de adoptar una actitud anímica de náufrago, nómada o indigente emocional de la vida, carente de pertenencia alguna, debía recordar que soy enviado a cumplir una misión como embajador del dueño de mi vida. Esa noche, con emoción, agradecí a Dios que me recordara quien soy, a quien le pertenezco y, como resultado, no tener miedo ni sentirme perdido o solo en esta casa grande que llamamos planeta. Han pasado años desde esa noche, cuya importancia para mi vida valoro más en este día, por lo que me atrevo a invitarte a que mires en tu ser interior y consideres ¿Miedo? ¿Desorientado? ¿Carente de propósito o lugar de arraigo? Hay buenas noticias para ti: la verdad es que se ha estado invirtiendo en ti para que, en tu paso por esta casa, seas parte importante del plan de Dios para rescatar nuestra condición como su creación. Puede que tu misión no se trate de viajes o peligros; quizá más bien seas llamado a resistir valientemente en la brecha de una sociedad inmoral o ser un honesto funcionario brillando dentro de una institución corrompida. Es posible que lo que te ha sido encomendado carezca de fama, fortuna o poder, una misión aparentemente pequeña, pero ¿Sabes? Cosas grandiosas reposan sobre el buen funcionamiento de los detalles…y puede que para tus semejantes lo que haces o harás no sea “la gran cosa”, pero ánimo, en el mundo invisible que es donde se origina el que vemos, tu nombre es conocido porque le perteneces a quien te llama para darte una misión especialmente diseñada para ti y tu para ella. Que verdad más extraordinaria saber que el sentido de pertenencia en la vida viaja tomado de la mano del propósito, y juntos se alimentan y fortalecen. En cierto momento unos discípulos de Jesús le contaban con emoción que habían recibido un poder que de forma milagrosa hasta hizo caminar a inválidos y ver a ciegos. ¿La respuesta de Jesús? “Siéntanse dichosos no por haber hecho esas cosas, sino porque sus nombres están escritos en el reino de los cielos”. Es una maravilla de la vida saber mi destino y misión, lo que hace que tanto el recorrido como la llegada a la meta produzcan un deseo de vida y entusiasmo que marca la diferencia en el alma. Te animo a ponerte en las manos de quien con toda autoridad te sigue diciendo “No temas que yo te he redimido…tu eres mío”. Feliz día.

sábado, 22 de febrero de 2014

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: PERDIDO, ENCONTRADO

PERDIDO, ENCONTRADO
Había terminado las reuniones de trabajo aquella tarde y la ciudad de Londres estaba iluminada por un inusual sol que produjo una muchedumbre en sus calles. Visitantes, como yo, y locales, como quienes me habían invitado a aquellas reuniones de trabajo, llenábamos la zona cercana al palacio de Buckingham y el llamado Big Ben. Son pocos los días del año que un sol así se puede disfrutar en una ciudad famosa por cielos grises. Me pareció buena idea comprar un ticket para recorrer lugares históricos en uno de esos autobuses de dos pisos que tienen la parte superior con vista panorámica del recorrido. Allí estaba yo, disfrutando de un paseo fascinante en una de las principales ciudades del mundo. Justo cuando nos acercábamos a uno de los puentes que cruzan el rio Támesis una ráfaga de viento hizo que la boina que llevaba puesta saliera volando por el aire y quedara en la vía. Durante unos segundos quise ser spider-man o uno de esos personajes ficticios con poder para recuperar mi boina, regalo de mi hijo, sin tener que abandonar el recorrido. Tomé la decisión de bajarme en la siguiente parada, unos 100 metros adelante, cuando el recorrido se estaba poniendo más colorido. Recordé el momento en aquella tienda cuando Josué  me hizo una broma y me entregó su regalo…el valor afectivo me animó a buscarla. Caminé con poca esperanza, pues alguien podría haberla tomado, o confundido con desechos, o estaría destruida por el paso de otros vehículos, pero cuando llegué al sitio allí estaba, justo en el lugar donde el viento la había arrojado. Por haber caída casi al centro de la vía no había sido pisada por otros carros y por mi rapidez no fue considerada basura que los recolectores habrían desechado de inmediato. La había perdido momentáneamente, pude haberla perdido para siempre, pero como era mía, la busqué y la recuperé. Había recuperado el regalo de mi hijo y podría ahora volver a mi recorrido con una sensación de alegría especial. Ese incidente me hizo pensar en que buscamos lo perdido cuando nos es valioso, cuando toca el afecto o sentido de valor que tiene el objeto. Pude recordar palabras que Jesús dijo a sus seguidores “yo he venido a buscar y salvar lo que se había perdido”. Si fuimos enviados a ser buscados es porque nos habíamos perdido de la mano de nuestro propietario, para quien somos preciados y valiosos; pues de otro modo nos habría dejado a nuestra suerte. A mí me movió el afecto por mi hijo y su regalo para dejar momentáneamente la comodidad y belleza de mi recorrido y estaba feliz de haber recuperado un objeto…cuanto más la alegría del Padre cuando ha recuperado un alma que se había alejado de su compañía y protección. Una frase que me ha acompañado desde el 2005, cuando la leí por primera vez, atravesando una crisis en mi vida: “Nada existe que haya sido perdido y no pueda ser hallado…si se busca”. Hoy puedo entender que la verdadera razón para buscar algo que se haya perdido es porque quien le busca le considera suyo y anhela recuperarlo…por eso me gusta tanto imaginar a Jesús diciéndome “José, no vine a instaurar una religión ni a imponer una ley, vine a buscarte porque deseo que vuelvas a tener compañerismo conmigo, vine a recuperar nuestro compañerismo hijo”. Un recuerdo recurrente que disfruto es cuando jugaba al escondite con mis hijos de 7 y 5 años, fingiendo que no sabía que estaban escondidos en alguna gaveta o debajo de alguna cama. Luego de una aparente búsqueda infructuosa, durante la cual les decía que los iba a encontrar, les decía en voz alta “no los encuentro ¿Dónde están?” A lo cual mi hijo automáticamente abría la gaveta o puerta y levantando su mano gritaba “aquí estoy”, cosa que molestaba por un momento a su hermana pero terminaba siendo motivo de risas para todos.  ¿Has perdido algo? ¿Te has sentido perdido tú mismo en algún momento? ¿Te sientes así ahora? Si algo perdiste búscalo con  amor y persistencia. Si eres tú mismo quien se siente perdido o desorientado en la vida, no lo dudes ni por un momento, estás siendo buscado con amor y persistencia, no te ocultes más, déjate encontrar. Estás siendo buscado por el amor más grande, del ser extraordinario, quien vino a rescatar lo que se había perdido.  Feliz día

jueves, 16 de enero de 2014

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: ENFRENTANDO LA INJUSTICIA

ENFRENTANDO LA INJUSTICIA
Miraba por la ventana desde el auto destartalado en que cruzaba aquellos caminos polvorientos, mientras recordaba las circunstancias que le obligaban a cruzar la frontera por caminos verdes. Aquel viajero no había cometido delito alguno, pero estaba en la mira de un sistema corrompido, que incluso le hostigaba y extorsionaba para permitirle entrar “sin problemas” a su propio país de origen. La descomposición moral del sistema judicial estaba pasando factura y, de paso, le cobraba el encendido verbo con que denunciaba delitos del Estado a través de medios de comunicación nacional con proyección internacional. Ahora, era él y no sus denunciados quien estaba a un paso de prisión…o algo peor. Se le acusaba de usar dinero obtenido ilegalmente para conspirar contra un gobierno, asunto de extrema gravedad en cualquier parte del mundo. Mientras sentía el movimiento por las irregularidades de la trilla, que parecía haber sufrido un bombardeo, haciendo pausa en cada uno de los múltiples puntos de cobro de peaje en aquella región sin ley, meditaba sobre los riesgos y posibles consecuencias de querer ver, brevemente, a seres amados.  Entonces algo llamó su atención y le hizo ver con mayor claridad la injusticia que suelen enfrentar quienes procuran adecentar a una nación en tiniebla moral. En un punto del recorrido el “camino verde” y la carretera que conecta las dos fronteras quedan lo suficientemente cerca como para permitir ver una escena que, los antiguos griegos, presentarían como tragicomedia. No menos de un centenar de camiones cargados de gasolina y alimentos, entre otros, cruzaban con la mayor normalidad hacia la nación vecina. Todo ante la mirada de funcionarios cuyos sueldos son pagados por todos, incluyendo personas como…aquel viajero. Un sentimiento de frustración y enojo le abrazó en aquel momento, aquellos que fueron denunciados usaban el camino ancho construido para la decencia, mientras uno de tantos que pagaron para su construcción debía ocultarse entre matorrales. Pensando en esta historia que me ha sido compartida, en esta madrugada pienso en las palabras de Jesús en Mateo 5:6 “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia…”. No se refirió a tener sed de venganza, sino de justicia. ¿La diferencia? Quien busca venganza se va minando de amargura y ansiedad, pero quienes buscan la justicia se alimentan de una esperanza que les mantiene firmes en su lucha por alcanzarla. Creo oportuno decirte que quienes anhelan justicia en los términos Divinos no son unos “cara larga”, ni mucho menos amargados, aunque les toque enfrentar la injusticia de un sistema de valores distorsionados en su entorno. He conocido la historia de personas que han marcado la historia y admiro su sentido de justicia -y hasta el entusiasmo y humor- que mantuvieron cuando su crisis estaba en el momento más tenaz. Un joven príncipe llamado José tuvo la oportunidad de vengarse de la cobardía e injusticia de sus hermanos mayores, pero actuó con justicia. Un hombre llamado David vivía oculto, huyendo, en una cueva que era usada para hacer necesidades físicas, un sanitario público, y allí tuvo la oportunidad de vengarse de su perseguidor, pero no dejó que ese sentimiento lo dominara y fue llamado “un hombre conforme al corazón de Dios”. Un hombre llamado Saulo, luego Pablo, fue preso por causas injustamente durante años, pero en prisión escribió cartas sobre el gozo que hasta hoy ayudan a recuperar la esperanza a quienes la habían perdido. Una mujer llamada Fanny Crosby quedó ciega por la mala praxis de un médico, pero lejos de amargarse se convirtió en una escritora de miles de melodías de fe y esperanza que son entonadas en todo el mundo. Nelson Mandela encontraba tiempo para reír con sus compañeros de prisión en la implacable prisión de Robben. ¿Qué tienen en común esas personas? Tenían hambre y sed de justicia, no de venganza. Sus almas no se amargaron, nunca se rindieron ni arrodillaron ante las “injusticias” de la vida. Cruzaron la línea final de pie, con valor, sin amargura. La huella que estas almas han dejado en nuestra historia es digna de seguir. Ahora, para terminar, ¿sabes cómo termina la frase de Jesús? Termina diciendo: pues ellos serán saciados. Me parece que todos, en cierto momento, enfrentamos la injusticia, y quise decirte que ante esos episodios no dejes que la angustia, el miedo, el enojo, y ese instintivo deseo de venganza se apoderen de ti, no dejes que la amargura secuestre tu entusiasmo. Estoy orando por el viajero del relato, pidiendo fuerza para que la injusticia no quiebre su cuerpo ni alma…para que su hambre y sed siga siendo de justicia, y que sea saciada, lo mismo que la tuya. No te dejes quebrar por causa de la injusticia, no seas vencido por el mal, enfréntale, enfréntale con el bien. Feliz día.

viernes, 13 de diciembre de 2013

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: SENDEROS, GUIAS Y SENDERISTAS

SENDEROS, GUIAS Y SENDERISTAS

Si alguien me hubiera dicho un mes antes que esa mañana yo estaría en Bogotá puede que me hubiera reído y respondido que no estaba en mis planes. Pero allí estaba, meditando en circunstancias de la vida que nos llevan por caminos impensados. Siguiendo el sendero ascendía la llamada “Montaña de la Quebrada de la vieja”, como parte de mi necesario y apreciado ejercicio cardiovascular. Estaba llegando a la cima, que por cierto me pareció el Everest por lo exigente que resultó. Estando allí vi a un uniformado, responsable de proteger a caminantes y bosque. Cansado como estaba disfruté observando la belleza natural de un lado y la del concreto de le ciudad por el otro, entonces le pregunté al uniformado si se podría descender por algún tramo distinto al que acababa de terminar, jadeando. Me dijo que por otro lado no había sendero. Sin embargo, la siguiente vez subí con Raúl, baquiano de esa montaña, quien me guio por el llamado “Camino De Los Gatos” que, aunque implica un tramo exigente, era más directo y permitía una vista hermosa de la ciudad y la montaña. Si había otro sendero, uno mejor al comúnmente seguido. Me hizo pensar en tramos de mi vida cuando no me he asegurado de tener una guía adecuada y he tomado la ruta comúnmente seguida. Vino a mi mente aquella tarde en La Gran Sabana, cuando buscaba el camino al campamento, y comenzaba a oscurecer. Aunque en un bien equipado 4x4, no era fácil para un citadino buscar un sitio al que nunca había ido, en la selva, sin letreros ni guías de camino. Comenzaba a ponerme ansioso cuando vi, un letrero pequeño, a unos 30 centímetros de altura, pero lo que me permitió verlo no fue el tamaño sino sus letras en color reflectante “Intiguazi” y una flecha…el campamento, mi destino.  Como senderista aficionado he aprendido la importancia de nunca andar por ruta, ni ascender un camino, en solitario, sino asegurarme de contar con un guía adecuado sin exponerme en la oscuridad, salvo una emergencia. Entonces me pregunto ¿No es la vida un recorrido en el que necesito esas mismas precauciones? Pensando en estas cosas leo uno de mis pasajes preferidos de la Biblia, Jeremías 6:16: “Deténganse por los caminos, y pregunten por las sendas antiguas cual es el buen camino, anden por él, y encontrarán descanso para el alma”.  Te fijas que en ese pasaje se hace referencia a un sendero que es llamado “buen camino”, un guía a quien “preguntar” y un senderista…cada uno de nosotros. Quiero que pienses en la frase final del pasaje, en la que me dice que si se busca el buen camino, y se le transita, entonces el alma vive en paz. Me parece que muchos están caminando su propio camino “moderno”, otros están preguntando al guía equivocado, vestido con apariencia de experto pero ignorante de los senderos que dan paz duradera al alma. La decisión la tiene el senderista…tú y yo…el camino a tomar en la vida. Pero atención, es una decisión que o te lleva o aleja de la paz, armonía, tranquilidad. Pienso que por eso dice “preguntar por las sendas antiguas”, es decir a la experiencia, a quienes ya anduvieron el camino de sosiego y armonía. Son guías en el camino para ayudar y dar dirección al senderista. Quiero compartirte dos frases dichas por mi guía del sendero de la vida: “Sígueme”, una cosa es que te envíen y otra es que te digan sígueme y te mostraré  como llegar. La segunda, “vengan a mi…y encontrarán paz para el alma”, algo que ningún religioso ni mercader de la fe podrá darte. Pienso que la búsqueda de vivir con tranquilidad pasa, necesariamente, por buscar los principios intelecto-espirituales de una relación armoniosa con Dios, lo que permite estar en armonía con nosotros mismos, nuestros semejantes y hasta esta tierra en la que vivimos. Te pregunto, ya terminando, ¿Has pensado que como senderista debes elegir a quien preguntar y escoger un camino y? La clave para saber si estas en el camino correcto no es mirar cuantos están a tu lado, ni que uniforme o etiqueta lleven, sino confirmar que tienes paz, algo de lo que no necesitas convencer a nadie sino reconocer puertas adentro de tu ser. Hoy es el mejor día para tomar una pausa, meditar si el camino que estoy viviendo es el correcto. No te guíes por la apariencia de quien te habla, ni busques grandes letreros, mira hacia dentro, y si tienes paz y armonía…vas bien. Las palabras de Jesús son el GPS para la vida…y aunque tu sendero sea angosto o parezca viejo, con algunos tramos esforzados, es el camino. Me gusta decir que la vida no es siempre fácil, pero es siempre hermosa. Es mi deseo que seas un senderista del buen sendero, con el guía adecuado para tu alma. Feliz día.
Por José Gil.

sábado, 7 de diciembre de 2013

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: HÉROES…

HÉROES

Estaba buscando una información en la red cuando vi la noticia sobre el fallecimiento de uno de mis héroes, Nelson Mandela.  Dejé mi búsqueda para mirar el libro “El largo camino hacia la libertad”, de su autoría, que desde hace meses he venido leyendo y analizando…una sensible emoción me inundó al saber que esta alma valiente había avanzado en su eterno camino, un verdadero héroe se fue a casa. ¿Quién es un héroe? Según el diccionario es una “persona admirada por haber realizado una hazaña extraordinaria, especialmente si requiere mucho valor”. Héroe es alguien cuya alma está impregnada de valor. Ese mismo día, grandes multitudes se agolpaban en torno a competencias deportivas y presentaciones de cantantes y famosos…cada quien tiene sus héroes. Apenas unas horas antes, había recibido el resultado de una investigación bíblica sobre el heroísmo y el valor: valiente es quien actúa con determinación aunque exista el riesgo y el temor. Animoso, osado, resuelto, esforzado, decidido y vigoroso son algunos sinónimos de la palabra “valiente” cuyo origen en hebreo es “ematz”, palabra compuesta por “ema” de “emén” que significa “creer”, y “tz” que significa “justo”. Combinadas, el significado es: “el justo que cree”. Pensaba que valiente era ser temerario, como el que conduce una motocicleta y salta veinte camiones...ese no es valiente sino imprudente. Según la Biblia ser valiente es ser un justo que le cree a Dios. Fascinante conclusión de uno de mis maestros. Estoy convencido que cada vez que un verdadero héroe abandona el escenario de la vida terrenal deja un vacío pero también deja un legado de esperanza y motivación para quienes estén dispuestos a imitar su valor. Si algo he aprendido es que los grandes sueños han requerido valor para ser alcanzados. Alcanzar cosas extraordinarias haciendo lo ordinario es, posiblemente, la causa de tanto sueño frustrado y alma solitaria. Fue escrito que “los cobardes no heredarán el reino de los cielos”. Quiero pedirte algo más personal ¿Puedes imaginar el valor de quien lucha contra una adicción, el miedo, la soledad? ¿Crees que requiere más valor saltar de un trampolín a 30 metros de altura que confiar en Dios cuando el alma siente estar frente al precipicio de la vida? Esto me hace pensar que existen cualidades en cada uno de nosotros que nos impelen al valor, en contraposición heredamos o aprendemos miedos que tratan de mantener en celda al héroe que quiere aflorar de nuestra alma. Nelson Mandela relata en su libro que varias veces tuvo la oportunidad y el pensamiento de escapar durante sus traslados a hospitales o prisiones, a las cuales fue sometido –brutalmente- durante 27 de sus 95 años. ¿Sabes lo que le contuvo? Pensar que habría defraudado la confianza de uno o dos funcionarios honestos en aquella red de tramposos que gobernaban y que no quería pasar el resto de su vida huyendo. Valor, producto de convicciones, que le hicieron resistir, el alfarero de la vida estaba oprimiendo la arcilla que daba forma a…un héroe. Valor que inunda a quien confía en lo invisible. Lograr lo extraordinario requiere confiar en lo extraordinario de la vida, es el lenguaje de los verdaderos héroes de valor, es el lenguaje de la fe. De Moisés se escribe que se sostuvo en tiempos difíciles como si “viera al invisible”. ¿Sientes hoy que algo en ti te impele a actuar con valor o determinación? Es la voz del héroe en ti, si deseas vivir una vida de confort evitando “meterte en problemas” no escuches esa voz. Hay quienes viven porque respiran pero carecen de visión y su única meta es la comodidad y el placer personal. Pero si hay una fuerza en ti por alcanzar metas superiores de crecimiento intelectual, espiritual, emocional, incluso moral en tu vida…hay una vacante disponible para todo aquel que acepte el desafío de vivir con valor heroico, creer a Dios en sus promesas y verdades. La religión ha robado valor a la humanidad, esperando que sea otro u otra quienes hagan los actos de valor y nosotros aplaudiendo cómodamente desde una vida cómoda, una banca en un templo, o mirando la TV… Dios espera que lleguemos a ser el héroe que El incluyó en nuestro diseño original. No me refiero a ganar el mundial de futbol del 2014 o graduarse con honores en la universidad, aunque esas puedan ser metas hermosas y valiosas. Me refiero al valor para vencer nuestro miedo y ansiedad, en tiempos cuando el cinismo, el conformismo y la desconfianza dominan la escena. El más grande de mis héroes murió muy joven, no era una persona que se distrajera en el poder, dinero o fama, pero su extraordinaria cotidianidad y propósito de vida fue mostrarle a gente insensible, insensata y hasta perversa la forma de caminar con amor y confianza en Dios. Este héroe vino a recordarme que hay algo de héroe en mí también. Su Padre, en cierta oportunidad, dijo delante de muchos testigos “este es mi hijo amado, en quien yo me complazco”. El héroe deja un legado que nos invita, modela, anima, a todos por igual, a buscar hacia dentro…al valiente en nuestra almas; a ese ser animoso, osado, resuelto, esforzado, decidido y vigoroso que se atreva a vencer sus propios temores y alcanzar la cima de su alma, cima para la cual cada uno ha sido diseñado…y que depende de cada uno atreverse. El cielo es un lugar para los valientes y espero un día saludar a mis héroes y heroínas de la vida, no como quien va a un museo sino como quien va a una reunión familiar…la familia de Dios está conformada por héroes, y por cierto, estamos invitados a ser parte de ella. Feliz día. 

domingo, 1 de diciembre de 2013

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: TRIGO Y CIZAÑA


TRIGO Y CIZAÑA

Temprano en la mañana tomaba un café en la mesita más apartada que había en el sitio, frente a un parque, y conversaba con mi Padre, en silencio, mirando hacia dentro del ser. Entonces llegaron varios jóvenes que se sentaron en la mesa al lado. Comenzaron a hablar de un tema que me hizo “parar la oreja”… futbol: ¿Cristiano o Messi? Admiración y preferencia resaltaban en la conversación. Yo oía, y argumentaba en silencio: “ya quisiera Ronaldo ser la mitad de bueno que Messi, el engreído ese, metroman, etc., etc., etc.”. Hacía apenas unos minutos estaba meditando hacia arriba, y me encontré halando hacia mi preferencia descalificando a otros. Entonces recordé una conversación que más temprano había sostenido sobre la vida en sociedad en mi país y otros lugares del mundo, las guerras y desavenencias que son caldo de cultivo para el odio y la violencia. A diario leo declaraciones en las que los seguidores de un plan económico se refieren como enemigos a quienes opinan distinto, lo mismo entre quienes prefieren a un equipo deportivo o jugador valioso, pero hay dos temas en los que el asunto se hace espinoso: política y religión. Cuanto dolor, muerte, destrucción ha causado a la humanidad la creencia de que somos trigos y “los otros” son la cizaña. Las cruzadas, la inquisición; persecuciones a cristianos, judíos, musulmanes; lo mismo que feroces ataques entre liberales y conservadores, demócratas y republicanos, derecha e izquierda. El saldo que ha quedado de disputas en las que unos creen ser el trigo y otro la cizaña es negativo a la especia humana. ¿Puedes imaginar lo que sería el mundo si Gandhi hubiese pedido a sus seguidores arrancar a los ingleses como cizaña? ¿Cuál habría sido la mortandad si Luther King hubiese llamado a los oprimidos raciales a levantarse en armas para arrancar la cizaña blanca? ¿Puedes pensar en el mundo actual si Hitler hubiese logrado imponer su supremacía sobre la cizaña de las razas inferiores? Piensa en lo que sería hoy Africa si Mandela hubiese escuchado las voces que clamaban acabar, literalmente, con la cizaña encarnada en los responsables del apartheid. En este tiempo veo como hay quienes siguen hablando de “ellos” y “nosotros”, de “los buenos” y “los malos” abrogándose ser el lado claro y “el otro” el oscuro. Todo eso vino a mi mente, en fracciones de segundos infinitos, aun con mi café a la mano. Entonces, recordé la enseñanza sobre el trigo y la cizaña. Esas extraordinarias palabras de Jesús, recogidas en Mateo 13:24-30, revelan, entre otras cosas, un principio de la vida: coexistencia. Si lees con calma el texto te das cuenta de algo fascinante al final, cuando los trabajadores del dueño del terreno sembrado plantearon “arrancar” la cizaña, les fue dicho “no, porque arrancarían también el trigo”. Luego concluye “al final de la cosecha se hará esa división”. No dice que la cizaña era agradable, ni buena, ni que el dueño de la siembra celebró su existencia, pero aceptó que ya estaba allí, y habría que lidiar con ella…por un tiempo. Me ha tocado interactuar con culturas en las que algunos piensan que cristiano es alguien que ora antes de robar a su vecino o subir a un avión y bombardear mujeres y niños. He conocido a quienes piensan que musulmán es alguien que tiene una fábrica de bombas mortales en el patio de su casa para matar a todos los infieles. Cristianos contra judíos, judíos contra musulmanes, musulmanes contra cristianos, y el circulo se engrosa con los discursos de oportunistas de la historia que enseñan que está más cerca de Dios quien arranque de un jalón al otro.  En el sentido político y social, hay quienes alimentan y se aprovechan del odio entre los que tienen el poder económico y los que reciben el poder político. Cuando los primeros actúan para arrancar al poder político la nación sufre, cuando el poder político trata de destruir el poder económico la nación… sufre. La falta de visión de los ciudadanos hace que durante un tiempo apoyen una idea y luego saltan a la otra. Creo que eso es lo que resume aquel proverbio “el pueblo perece por falta de conocimiento”. Las palabras de Jesús sobre el trigo y la cizaña hablan de la coexistencia, entender que existen realidades que deben ser corregidas pero no arrasando o arrancando. ¿Te das cuenta? Mientras la historia está llena de discursos y acciones sobre arrancar al otro del planeta, Jesús les dice “no la arranquen, dejen coexistir ambas plantas, cada una mostrará su naturaleza, pero al final de la cosecha, cuando cada uno de su fruto, entonces lo inservible será quemado”. La cizaña representa la maldad en cuanto a que parece comestible pero es venenosa, ocupa un espacio pero no produce, nace y crece junto al trigo pero trata de ahogarle, en una frase: es una falsificación.  El trigo representa la bondad, el bien para la tierra, esperanza de quien siembra y alimento para quien cosecha, es el resultado de un trabajo hecho con esmero, en una frase; es el producto original de Dios. Un creyente no es alguien que está listo a incendiar la cizaña sino alguien que vive como trigo. Desconfía de todo liderazgo que se auto proclame el portador del fuego para quemar la cizaña, pues con toda seguridad terminará quemando el sembradío, incluido el trigo. Estoy aprendiendo a ver jugar a Messi cuando enfrenta a Cristiano sin querer que a este lo parta un rayo, a recordar que no porque caiga fuego del cielo contra los ricos o los políticos del otro partido el mundo será mejor, y que no porque los seguidores de otro dios desaparezcan del planeta habrá paz. Piensa en el llamado “paraíso” en la biblia, allí se supone que todas las condiciones fueron perfectas y, sin embargo, fuimos nosotros quienes fallamos, tal como seguimos fallando. Ahora sé que mientras esté en esta vida siempre habrá cizaña…pero gracias a Dios…siempre habrá trigo. Quiero ser trigo y el tiempo de cosecha es mi fe, mi amor reflejado con acciones, mi estilo de vida, mi apego a la verdad, mi fruto, lo que haga una diferencia para distinguirme del mal. Puede incluso que haya rasgos de mi carácter que se hayan abrazado a la cizaña, pero Dios no pide incendiarme en esta vida sino que da tiempo hasta que pueda mostrar quien soy realmente. La coexistencia enseñada por Jesús abarca la que tiene que ver con otros y conmigo mismo en el ser interior. Quise compartirte estas líneas con el deseo de que puedas mirar hacia dentro y meditar…quien eres y quien deseas ser…entre el trigo y la cizaña de la vida. Feliz día. 
Por José Gil