domingo, 7 de septiembre de 2014

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: Viajando en el tiempo

Viajando en el tiempo
¿Alguna vez has deseado poder viajar en el tiempo? ¿Desearías ir a algún momento específico de tu existencia? Me parece que todos, en mayor o menor frecuencia, hemos deseado volver a algún momento pasado; bien para recrear aquella vivencia que refresca al alma, o para enmendar lo que consideramos fue un cruce equivocado en nuestro camino. Una forma particular de viajar en el tiempo es mirando fotografías, en lo personal me fascina mirar las que, en blanco y negro, me llevan a un tiempo en el que la nostalgia parece susurrarme al oído que “antes era mejor”. Estudiosos de la mente humana sugieren que hay un deseo implícito del ser humano por volver a “algo”, a lo que deberíamos agregar que no todos logran decodificar y en su búsqueda se define nuestro sentido de la vida misma. A ese algo me gusta llamarlo hogar y tengo la convicción que fuimos diseñados para encontrarlo; sin embargo, no lo hallaremos como viajeros furtivos al pasado y mucho menos si recordamos para atormentarnos a nosotros mismos. Que interesante que en la Biblia hay un llamado para que “hagamos memoria de las maravillas que Dios ha hecho” (1 Crónicas 16:12). Somos invitados, alentados, a que nuestros viajes al mundo de los pensamientos sirvan para afirmar que nuestra existencia ha estado rodeada de la obra maravillosa de Dios y que eso nos nutra de confianza y optimismo para seguir andando. Una epidemia que azota a tantas alma es la de revivir, con demasiada frecuencia, viejos pesares que arrastran, agobiando y robando su presente. Anclados en una vieja herida, una pérdida o una despedida abrupta, son presa de dolor, rencor, tristeza y desgano por la vida presente. Me parece que, precisamente porque sabe que tendemos a pensar en la tragicomedia pasada es que Dios nos invita a recordar sus maravillas, disponibles para nosotros. En este punto alguien que entienda su vida como un océano de sufrimiento puede preguntar ¿Cuáles maravillas porque yo no recuerdo ninguna? Mira el cielo en una noche estrellada, observa el fondo azul tras nubes blancas, siente la brisa del mar mientras escuchas las olas besando la costa, el canto de las aves, la risa de un niño, la luz en la mirada de la abuela ante las flores que trajo su nieto, y tantas otras cosas para las cuales nos hemos hecho miopes. Existe una música universal que es renovada diariamente y, si nos pasamos añorando ir al pasado para escucharla de nuevo, es porque no estamos entendiendo que la orquesta no ha terminado de tocar. El viaje en el tiempo es posible solo en una dirección…hacia adelante, asunto afirmado por los profetas y confirmado por la ciencia post-Einstein. ¿Quieres viajar en el tiempo? Mira fotografías, observa la luz de estrellas en el cielo, emitida hace miles de días y años, que recorrieron el cosmos para llegar a tus ojos…hoy. Si tu mente está viajando al pasado te animo a no dejarla allá, tráela de regreso, al presente, al hoy, no te pierdas la armonizada melodía que la vida sigue tocando para ti, afina el oído del alma, la melodía Divina se renueva cada día; incluso cuando repite algunos acordes. Hay muchas cosas espantosas ocurriendo en el mundo, pero la armonía maravillosa de Dios no se interrumpe, al contrario, eleva sus notas para que quien se aproxime las escuche fuerte y claramente. Todos recordamos personas, momentos y lugares que siempre tendrán un sitio atesorado en nuestra memoria, ellos nos ayudaron, de una forma u otra, a llegar donde estamos y a ser quienes somos…pero sigamos nuestro andar sin anclar la mente. Me preguntas ¿La meta de ese andar? Llegar a ser la mejor versión de nosotros mismos, como expresa Wayne Dyer en “El cambio”, cuyo video te recomiendo mirar en la red. Me atrevo a decirte que hay una fuerza en ti que está luchando para quitar la camisa de fuerza que le hemos puesto con tantos clichés, ansiedades y mal entendida vida social. Es tiempo de comenzar a recuperar en el presente lo que nos hemos estado robando a nosotros mismos por algunas cosas de nuestro pasado. Me gusta tanto saber que incluso Dios prometió no recordar nuestras perversiones, cuando nos dice “yo hago todo nuevo, y de lo primero na habrá más memoria” en Isaías 65:17. Una afirmación contundente de que, incluso lo Divino, nos anima a vivir hacia adelante, no trayendo a nuestra memoria los asuntos que han sido borradas de la de un Dios renovador. Me anima este pensar, me anima saber que aunque ya estoy en el atardecer de mi vida, la vida sigue estando en el hoy y ahora, la luz sigue iluminando para que explore cada día el tramo de camino adelante, hasta llegar a casa. Feliz día.

lunes, 1 de septiembre de 2014

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: Lo pasajero y lo duradero

Lo pasajero y lo duradero
Hacía meses que no iba el mercado “Las Pulgas” en el centro de Maracaibo, caminando por la calle que da acceso principal a sus pasillos. Observaba con asombro el gran número de locales cerrados, no sé si por ser tiempo de vacaciones escolares o por haber perdido su batalla contra la economía nacional. Iba de regreso hacia el estacionamiento cuando escuché “cuarenta mil millones…”. Aquel vendedor de loterías hacía, voz en cuello, una oferta difícil de ignorar, en especial considerando el sitio y las personas que suelen caminar esa parte del mercado. ¿Cuántas cosas podría hacer? ¿Cuántos problemas podría resolver el joven que compraba aquel par de pilas? En ese momento mis pensamientos trajeron a escena una noticia que había leído la madrugada anterior sobre cientos de ciudadanos que viajan, desde Alemania e Inglaterra, a Suiza; para ser asistidos al suicidarse. Debes estar preguntándote la causa por la cual se hayan conectado esa noticia y la oferta del vendedor ambulante. Sin duda que algo tendrá que ver mi tendencia a conectar todas las cosas; sin embargo, déjame compartirte algo que puedes meditar por tu cuenta. Me parece que debido a abrumadoras carencias materiales de nuestro país, somos empujados a pensar que con dinero podríamos resolver el problema o, al menos, nuestro problema. Pero que interesante que, al otro lado del Atlántico, con un mejor poder adquisitivo, libres de las taras sociales que acá nos mantienen en zozobra…muchos se suicidan. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que unos 360 millones de personas sufren de depresión, de los cuales 1 millón se suicida cada año. Me parece son dos expresiones de una misma tragedia. Allá soledad y pena, acá una selva de empujar y gritar por lo material. No pretendo saber lo que abruma al alma al punto de hacerle perder el afecto por la vida misma, al punto de terminarla por suicidio o incinerarla diariamente en su afán por cosas. Pero una frase bíblica viene a mi mente: “…el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. Fortuna, fama, poder; han sido erigidos como trilogía de dioses de la sociedad, tras cuya búsqueda las almas tienen la misma esperanza de vida que los ratoncitos de laboratorio a quienes ponen a dar vueltas en jaulas tipo bombo, donde corren y corren, pero nunca avanzan ni se liberan. Muchos parecen haber perdido el amor a la vida al ser testigos de tragedias, incluyendo las suyas. Otros están muriendo un poco cada día, entregados a una tragicomedia para conseguir lo que ya los primeros tienen. Una misma respuesta es enviada para ambos, que bien puede servirme en mi andar diario: lo que permanece de la vida es todo cuanto pensamos, hablamos y hacemos, en armonía con la voluntad de Dios. Ah! ¿Y eso cómo se come? Se refiere a vivir en armonía con Dios (no con la iglesia ni religiones, por cierto), con nosotros mismos y, como resultado, con nuestros semejantes. ¿Cuándo fue la última vez que tomé un tiempo para orar, leer algo de valor espiritual, meditar? No me refiero a ir al templo a que me cuenten cuentos entretenidos, me hagan sentir buena persona, o me den un regaño…me refiero a ese momento en el que, a solas, marco una clara línea que distingue lo pasajero de lo permanente en mi ser interior. ¿Qué es lo que mueve mi vida? Mi respuesta es mía, igual que la tuya pertenece al sumario de tu existencia. En cuanto a la tragedia que puedas estar viviendo, quiero despedirme por hoy con una frase de Ana María Frank, niña que vivió el horror de la guerra, huyendo, oculta del ejército invasor que ocupaba Holanda. Ante la crudeza de lo vivido acuñó una frase que aun retumba en las almas que alienta: “No pienso en toda la miseria, sino en toda la belleza que aún permanece”. Somos beneficiarios de un mundo maravillosamente diseñado, una vida que nos es regalada cada día, y la oportunidad de discernir entre aquellas cosas que hacemos, las pasajeras y las permanentes. Es nuestra decisión cuales, y en que magnitud, son las que motivan nuestro andar y definirán nuestro paso en la eternidad. Feliz día.

domingo, 10 de agosto de 2014

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: Aprender… ¿De quién?

Aprender… ¿De quién?
Caminaba rumbo a aquel cerro que otras veces había subido como ejercicio cardiovascular, aunque también por la calma que los sonidos y el verdor que los parajes de montaña me transmiten. Había pocas personas y tráfico en la avenida a esa hora, de modo que disfrutaba un relajado silencio. Me acercaba a una esquina cuando los vi, aquellos dos jóvenes conduciendo motocicletas en dirección contraria a la mía, muy cerca el uno del otro. El primero hacia la pirueta llamada el “caballito”, que consiste desplazarse con la rueda delantera de la moto levantada sin perder el equilibrio (ni la vida). Escuché cuando el que fungía como instructor dijo al otro “no tenga miedo, levante y mantenga el equilibrio, si se va para atrás salte”. Como seguían avanzando salieron de mi campo visual, aunque seguía escuchando a lo lejos que el maestro seguía guiando a su estudiante. Aquella avenida terminaba pocos metros más arriba y dieron la vuelta en “U” pues en segundos volví a escuchar que venían acercándose hacia mí. Las dos voces comenzaban a sentirse próximas cuando un estruendo me hizo voltear en alerta…el alumno acababa de perder el control de su moto y cayó aparatosamente en la acera mientras el caballo metálico le golpeo y siguió arrastrándose y perdiendo piezas hasta detenerse. Vi cuando su cabeza golpeó contra la acera y su rostro reflejaba miedo y dolor, quedándome una mezcla de susto, asombro y tristeza. Su “amigo” se la aproximó y más tarde sería trasladado al hospital. Luego supe que su lesión fue grave, no sé si mortal, y que en esa ciudad ocurren frecuentes muertes entre jóvenes en su intento de hacer piruetas en motocicletas. Ese absurdo desperdicio de vidas jóvenes me hizo pensar en la falta de guía o nuestra errada elección de maestros de vida, trayendo consecuencias tristes que pueden llegar a ser…mortales. Las palabras de Jesús “si el ciego guía a otro ciego ambos caerán en el foso” retumban en mi mente. En un tiempo en el que charlatanería y basura visual y sónica inunda a muchachos y muchachas, una decisión crucial es que aprender y de quien. Mientras millones de dólares se invierten en alentar a activar la adrenalina como forma de emoción en la vida, a la sensualidad desbordada y a un menosprecio a una vida sosegada e intelectualmente nutrida, tenemos palabras de sabiduría que nos muestran de quien y que podemos aprender. En un momento de conversación con seguidores y detractores Jesús dijo “aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón”. ¿Sabes algo interesante? Es la única oportunidad en que el Maestro hace referencia a su personalidad, y lo hizo para destacar dos cosas: 1) Invitarnos a aprender de él. 2) Su enseñanza es mostrar una vida de mansedumbre y humildad. Manso es una palabra que se refiere a un caballo que cabalga sin tirar a su jinete, a una persona con el temple para vivir sin violentar el derecho de otros. Humilde es una condición del alma que voluntariamente se sujeta a su relación con Dios como forma de vida. Muchos siguen como maestros o guías a personas intelectual y espiritualmente ciegas, por lo que a diario somos testigos de violencia y vidas truncadas o lisiadas. Hoy, lo mismo que ayer, a mi vida hay voces que me invitan a seguir a quienes hacen las piruetas de la vida…y una voz que me sigue invitando a aprender a calmar la tormenta del alma y tener serenidad puertas adentro del ser. Pero ¿sabes? La decisión es mía. Yo decido las cosas por las que vale la pena vivir, y debo asumir las consecuencias. Seguir como ciego a los guías ciegos me llevará -literal o figuradamente- a terminar herido sobre una de las avenidas de la vida. Mientras una vida valiente que se inicia en la paz de una armonía intelecto-espiritual como la ofrecida por Jesús…es garantía que aprendemos lo mejor de la vida porque tenemos al mejor instructor. Feliz día.

lunes, 4 de agosto de 2014

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: Kifah: Pan y jugar

Kifah: Pan y jugar
Kifah, niño sirio
-¿Dime que ocurre?
-La gente está enojada.
-¿Por qué? Fue la pregunta de la corresponsal de guerra a Kifah, un niño en las calles de la ciudad capital más antigua que permanece en pie en el planeta: Damasco. El rostro de Kifah cambió de serena a una mueca de dolor, clavando una daga de tristeza, posiblemente como la de esa ciudad, en mi alma.
-No hay pan. Respuesta con lágrimas pero sin mostrar desespero.
En el fondo se escuchan explosiones. La última pregunta de la corresponsal. ¿Qué te gustaría hacer?
-Comer y poder jugar con mis amigos en la calle. Una ciudad bajo bombardeos entre dos bandos de “adultos”, quienes dicen desear liberarla y los que dicen defenderla de invasores. Poco o nada conozco de los intereses tras esas absurdas matanzas, pero las palabras de aquel niño se hicieron sello en mi mente...una voz quebrada que desea “pan y jugar”. Me hizo pensar en las cosas que suelen quitarme el sueño o irritarme, y sobre todo lo que me produce satisfacción. Invierto tanto tiempo pensando en cosas que, ante asuntos realmente importantes en la vida, son vanidad. Muchas cosas en una siempre empacada maleta, tantas cosas que ya no uso pero si son tocadas o perdidas me inquieto, un teléfono inteligente (el tercero, pues me han robado dos), libros, ropa y paro de contar. No me entiendas mal, estoy agradecido por poder disfrutar todo eso, pero me pregunto si en mi afán de vida haya yo descuidado lo sencillo, lo natural, que resulta ser lo esencial. Me gusta lo que escribiera T.S. Eliot, al referirse a nuestra búsqueda de sentido de la vida: “…el final de toda nuestra exploración termina en el sitio donde comenzamos”. No sé qué pueda hacer yo por Kifah, pero una voz en mi ser me dijo “escribe José. Escribe y derrama tu alma, deja de llorar por momentos y cosas vanas perdidas, mira lo que está pasando a tus semejantes, eres un ser privilegiado porque puedes sentir y saber, porque puedes reír y llorar, asciende en la manera de dar prioridad a las cosas en la vida”. Palabras de Jesús han venido a mi mente “dichosos los que hoy lloran, pues ellos serán consolados”. No se refiere a llorones por una rabieta caprichosa o haber perdido un partido de futbol, se refiere al llanto de un alma que expresa una sed puesta allí en forma natural por lo Divino para que sepamos distinguir entre lo pasajero y lo duradero. He llorado por tantas cosas y circunstancias en la vida, la mayoría más por inmadurez mía que por la dureza del momento, pero puedo decir que incluso de las más triviales he recibido consuelo que ahora entiendo claramente ha sido enviado por lo Divino. Hoy estoy dando gracias a Dios porque un niño rodeado de muerte y destrucción, me ha dado una lección para recordar lo que me hace realmente humano: solidaridad, llorar -aunque desde la distancia- con quien llora, un niño que desea comer y jugar para que su vida tenga sentido y florezca. Sin embargo, puede que la mayor lección para mí en este precioso día es meditar si lo que realmente estoy considerando esencial para mi alma es vano o es lo genuino. Estoy orando por Kifah el niño de Damasco, y por todos los que, como el, no procuran lo superficial sino que anhelan cosas sencillas de la vida para disfrutarla a profundidad. Feliz día.

jueves, 10 de julio de 2014

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: ¿Un rico en el cielo?

¿Un rico en el cielo?
Al escuchar la historia fue como si un velo fuese quitado en mis pensamientos y pudiera haber entendido algo que, aunque desde niño había escuchado, no había captado su relevancia. La persona sobre la que se hablaba había tenido varias oportunidades de mejorar sus condiciones de vida y abrir mejores oportunidades para sí misma y sus hijos…pero no lo hizo pues “sentía que disfrutaba un poder importante donde estaba y tuvo miedo al cambio…”. ¿Te suena familiar eso? Miedo al cambio. Cuantas cimas hemos dejado de avizorar y ascender en nuestra vida por miedo al cambio. Como una luz que se enciende vinieron a mi mente aquellas palabras de Jesús “difícilmente un rico entrará al reino de los cielos”. Palabras que han sido usadas y abusadas, en especial por mercaderes de promesas populistas y manipuladores de oficio. Aquella historia me abrió el entendimiento para notar que en lugar de referirse al aspecto material se nos estaba dejando lección sobre aspirar a un nivel superior de vida, lo que requiere dejar cosas atrás. El joven rico había preguntado lo que le hacía falta para entrar, disfrutar, una vida plena, el “reino de los cielos”; de modo que estaba básicamente aspirando a disfrutar de una plenitud emocional y espiritual que le había eludido a pesar de tener lo que muchos pensarían era lo que se necesitaba para ser feliz: una buena religión, estabilidad, respeto, comodidad y salud. La respuesta del Maestro no menosprecia el dinero ni pretende transmitir una crítica a poseer riquezas, sino más bien al caso particular del joven para quien haberse acostumbrado a vivir en su zona de confort le impedía aspirar a cosas superiores. “Vende lo que tienes, dalo a los pobres y sígueme”. Es como si le hubiera dicho, pues ya que te has dado cuenta que hay metas superiores, que de poco o nada sirve una alforja llena si el alma está vacía…camina a mi lado y alcanzarás las alturas de la vida. La historia termina con el joven retirándose triste porque no pudo soltar su ancla. Si me preguntas te digo que pienso que aquel joven rico está en el cielo, pero lo que no estoy seguro es cuánto de su riqueza emocional perdió al no soltar lo material de su comodidad. ¿En que se parecen estas dos historias que te acabo de compartir? Fíjate que nada hay que reprochar a los personajes, pues ambos procuraban preservar lo que tenían, eso es quedarse en su zona de confort. Lamentablemente, ambos perdieron la oportunidad de ascender en su vida. Ahora deseo preguntarte algo: ¿Qué haces cuando debes enfrentar la necesidad de cambio que exige salir de tu zona de confort, del nido en que te has acostumbrado a una vida cómoda y “segura”? ¿Cuándo fue la última vez que elegiste plenitud antes que comodidad? Recuerda a Dios diciéndole a Abram “sal de esta tierra y de tu familia…”, era la invitación a salir de una vida de confort, y Abram lo hizo. ¿Resultado? Vivió en las alturas de la vida, a pesar de sus propias debilidades. Hoy lo llaman “padre de la fe” las tres mayores religiones monoteístas del planeta. Si tu vida se ha venido haciendo aburrida o vacía es porque has abandonado tus sueños y estás sentado a la sombra del árbol del conformismo. Siempre hallarás motivos para justificarte, pero de seguro en tu ser interior esa voz sigue diciéndote “vamos, demos ese salto de fe”. El peso social en nuestras decisiones suele ser decisivo para muchas personas, quienes prefieren acallar los gemidos indecibles de su alma para mantener un status, una condición de aparente éxito o cordura. ¿Qué haremos tú y yo? Nadie va a criticarnos si decidimos como los personajes de nuestra historia, nadie…excepto nosotros mismos. A sus 68 años un amigo, quien ya partió a la eternidad, me dijo que los momentos que mejor recordaba de su vida y le hacían sentirse que había valido la pena vivir eran aquellos en los que salió de su zona de confort buscando plenitud de amor y felicidad a su alma. Jesús fue su amigo y compañero hasta el último día. Ahora es nuestro turno de decidir si aspiramos a una vida plena o una vida cómoda…nosotros decidimos. 

jueves, 12 de junio de 2014

YA ESTA EN CIRCULACIÓN EL LIBRO CAMINO A LA MONTAÑA

Camino a la Montaña, escrito por José Gil, en el que el autor busca realizar un llamado a la espiritualidad, basados en hechos reales

El autor del libro expresó: «Lo que me motivó a realizar este libro fue que al viajar por diferentes partes del mundo me encontré mucha pobreza espiritual, y esos son los valores que debemos rescatar para que exista felicidad, y así dejar la envidia y el rencor».
Asimismo, Gil comentó que este es el primer libro, sin embargo, no descarta la posibilidad de escribir otro texto, pero relacionado al amor, donde buscará el reencuentro al amor propio, a Dios, a valorar todo aquello que se tenga alrededor. Su título podría ser Camino al Mar.

LO PUEDES ADQUIRIR EN LAS SIGUIENTES LIBRERÍAS:









jueves, 15 de mayo de 2014

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: UNA CAMINATA SOBRE NUBES

UNA CAMINATA SOBRE NUBES

Aquella tarde debía tomar, nuevamente, el vuelo desde Miami hasta Houston, volando sobre la zona Norte del Golfo de México.  Era temporada de huracanes, de modo que los vuelos salían en la medida que las condiciones climáticas lo permitían. Había realizado aquel vuelo tantas veces que ya era prácticamente una rutina, pero ese día me seria mostrada una importante e inusual lección de vida. Aun en tierra el piloto anunció que las condiciones en el destino final eran claras pero tendríamos algo de turbulencia en el camino. Así se inició un tranquilo vuelo, algunos pasajeros pusieron sus audífonos para su música o la TV, otros a dormir y yo a disfrutar mi lectura. Habría pasado cerca de una hora cuando el piloto, con voz calmada ratificó que nos acercábamos a “un poco de turbulencia”, indicando que todos tuviéramos cinturones de seguridad ajustados y la tripulación estuviese en sus asientos. Las nubes que, hasta hacia unos minutos lucían blancas sobre un fondo azul, se tornaron gris oscuro…el avión entraba en la tormenta. La TV seguía encendida y a mi alrededor parecía que los pasajeros seguíamos haciendo lo mismo, pero el silencio se hizo, por lo que las sacudidas del avión parecían sentirse más fuertes. ¿Crees que me asusté? No lo dudes. A cada sacudida tomaba el pasamano con fuerza y contraía mis músculos, como si eso fuera a aferrarme a lo poco valiente dentro de mí. Algunas expresiones de sorpresa -o susto- se dejaron escuchar, afortunadamente ninguna de histeria…creo que la mía fue silenciosa. Sin embargo, además de respirar hondo, hubo algo que me permitió mantener la compostura: el hecho de que ya el capitán había advertido que ese momento llegaría y que él también estaba en el avión. Con eso en mente, incluso durante los eternos minutos que duró la sacudida, logré hasta leer un poco, confesando que debí repetir algunas líneas pues la concentración me costaba más que lo usual. Minutos más tarde el avión parecía salir de su epilepsia y creo que hubieras podido grabar suspiros a coro entre los pasajeros. Una voz se dejaría escuchar, era la voz de la autoridad máxima del vuelo, el capitán, que anunciaba “damas y caballeros nos aproximamos al aeropuerto internacional George W. Bush en Houston, gracias por escogernos para volar y por acompañarme en esta caminata sobre las nubes”. ¿Cómo que una caminata? Debió decir una lavadora sobre las nubes…pero el alivio de haber superado la tormenta me hicieron reflexionar que, efectivamente, siempre estuvimos sobre las nubes, blancas o grises, pero eran nubes, y estábamos culminando la caminata. Menos de una hora más tarde ya yo estaba en mi destino final, equipaje en mano. He estado pensando en esa vivencia de miedo momentáneo, comparándolo a cuando Jesús caminaba sobre aguas tormentosas hacia la barca donde estaban sus amigos y ellos estaban tan asustados por la tormenta que creyeron era un fantasma. En lugar de ver a quien venía a ayudarles pensaron algo como “bueno, lo que nos faltaba, un fantasma, estamos fritos”. ¿Sabes lo que Jesús les dijo? “No teman, soy yo”. Las tormentas en la vida son inevitables y, suele ocurrir, que algunas cobran vidas, pero nuestro valor al momento de enfrentarla, y cruzarla, depende de la confianza que tengamos en las manos de quien hayamos puesto nuestra alma. En este vuelo que llamamos vida nos ha sido anunciado, previamente, que se cruzarán tormentas, pero el capitán de la nave promete que llegaremos a puerto seguro. Nuestras emociones y convicciones serán puestas a prueba en más de una oportunidad, y en ese momento se sabrá de que está hecha nuestra fe, mantén el valor, mantén la confianza en quien prometió estar contigo hasta el final. Si pretendes llevar una vida sin sacudidas emocionales o espirituales…no vueles, quédate en tierra. Cuando comenzaba a escribir estas líneas están informando sobre un joven de 19 años, Stephen Sutton, cuyo vuelo personal está siendo sacudido por la tormenta de un cáncer terminal. En su tormenta ha estado concentrado no en quejas ni amargura, sino en recoger fondos y compartir su experiencia para motivar a otras personas con cáncer. Leyendo lo que este pasajero de la vida está haciendo, en el umbral de aterrizar en su destino final, y una sensación de admiración y respeto inunda mi ser. Valor en la tormenta como quien entiende que la vida es una caminata sobre nubes…aunque algunas sean grises y la vida se sacude fuerte. Puede que tu vuelo apenas esté comenzando…pon atención a la voz del capitán. Puede que estés entrando en la zona de turbulencia…recuerda que ya sabias que ese momento llegaría…no tengas miedo. Puede que tu llegada a puerto final se acerque…pronto estarás en casa…confía en quien te acompaña y guía. Es mi deseo y oración que, a su tiempo, culminemos con entusiasmo esta caminata sobre nubes que llamamos vida, habiendo dejado testimonio que anime a otros a levantar vuelo. Feliz día.