sábado, 21 de febrero de 2015

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: EL JEFE

El jefe
Por José Gil
A través de la ventana del autobús miraba a algunos transeúntes caminando a paso acelerado, el frio y la lluvia hacían que el vidrio dejara correr gotas de agua que, acompañadas del silencio en la unidad me hacían pensar en el tipo de jefe que mis semejantes de esa mañana se encontrarían al llegar a sus trabajos. ¿Tienes jefe? En una escala del 1 al 10, donde 1 es invitarlo a almorzar el día de su cumpleaños y 10 un deseo de patearle el trasero ¿En qué escala colocarías a tu jefe? De repente vino a mi mente una historia relatada por Jesús, que había leído en mi vieja Biblia, en Mateo 21:28-31, y entendí que allí tengo una buena idea del tipo de “jefe” que Dios es. Un hombre tenía dos hijos, y le pidió a uno de ellos que fuera a trabajar en el sembrado, a lo cual respondió “no quiero”, pero luego, “arrepentido” fue. El padre también se acercó a su otro hijo y le pidió lo mismo, a lo cual respondió “si señor” pero no fue. Recordar esa historia hizo que la gratitud me abrazara al entender que lo invisible me estaba hablando al oído, una vez más. Fíjate en estas tres cosas que muestran el carácter del padre en esa historia: a) ofreció oportunidad a ambos hijos, b) aunque el primero se negó no la amenazó, manipuló ni sermoneó, c) Esperaba un trabajo voluntario. Debes tener algo en cuenta, el contexto histórico y cultural de esa historia permitía al padre imponer su voluntad, incluso por la fuerza, so pena de castigo moral o expulsión y hasta la muerte. El padre de esta historia me recuerda al de la parábola del hijo prodigo, y es aquí donde necesito decirte algo muy importante: Jesús está haciendo una analogía de ese padre con Dios mismo. Fascinante. Los religiosos de la época, igual que los de hoy, procuran imponer un Dios que, según ellos, hasta les puede pedir matar a quienes no se sometan, o mandar alguna centella sobre quienes no hagan caso, o puede que amenacen con alguna peste o maldición si alguien osa hacer algo distinto a “la voluntad de Dios”. No es ese el tipo de “jefe” que se nos presenta aquí, por el contrario, se nos presenta a un padre. Este es un tiempo en que tantas personas piensan en Dios como un amo tirano o castigador, lo que puede ser producto de una crianza sin amor o un ambiente de mucha superstición, dobles discursos morales y falsa religiosidad. La imagen del hombre suele influir profundamente en el concepto que los hijos tienen de Dios. Buenas noticias, aquí tenemos al hijo del hombre, Jesús, mostrándonos el verdadero carácter de quien le envió a recordarnos que la obediencia que se espera de nosotros es voluntaria, no por coacción ni por terror. Por otro lado, hay un lado de esta historia que debo meditar, ya no en cuanto al tipo de jefe que Dios es, sino en el tipo de “hijo” que yo sea. Tantas veces se me ha pedido que, voluntariamente, haga algo que sea de bendición a otros, obedecer a Dios atendiendo algo conforme a su propósito y carácter, y me he negado a hacerlo. También en muchas otras oportunidades en las que he recibido un pedido y he respondido “claro que lo haré”…y no lo hice. ¿Sabes? Jesús menciona a los que, luego, arrepentidos, obedecen, como los que a pesar de tener lo que llamaríamos un vergonzoso prontuario de desobediencia, llegan a tener una vida emocional y espiritual en armonía con la vida, consigo mismos, con Dios. ¿Los otros? Son considerados hipócritas que saben la respuesta teórica pero jamás actúan en armonía al amor, al servicio a otros, al propósito Divino. Alguien dijo que “cínico es quien conoce el precio de todo, pero no conoce el valor de nada”. He escuchado decir que “Dios tiene todo bajo control”, y no estoy seguro a que se refiere, pero mi Padre no es un controlador por fuerza, ni un manipulador de oficio, sino que me ofrece un lugar, un tiempo, y un espacio, para que sea colaborador suyo en la obra para armonizar nuestras almas con el propósito original con el que fuimos diseñados: compartir en servicio voluntario. Un último pensamiento que vale la pena meditar puertas adentro de mí ser ¿Las cosas que hago en la vida son expresión de un entusiasmo voluntario por ser colaborador de Dios? Estoy agradecido porque bajo la lluvia, camino a mi lugar de trabajo, esta historia me recuerda que mis actividades terrenales puedo cumplirlas con la actitud de quien ayuda a un Dios en su cuidadoso trabajo para cultivar el huerto de las almas, empezando por la mía. Feliz día.

domingo, 4 de enero de 2015

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: Eso llamado..."pecado"

Eso llamado..."pecado"
Por José Gil
Me encontraba en la ciudad de San Cristóbal, en los andes venezolanos, atendiendo la invitación que me hiciera un amigo para aquel fin de semana. Al llegar me pidió que pudiera hablarle a un grupo de jóvenes amigos suyos, pero de tema inusual. Quería que hablara sobre lo que se llama “pecado” en la biblia. Por mi mente pasaron algunas ideas, de las que recuerdo que yo en ese tiempo había estudiado varias palabras del griego antiguo que se traducen como “pecado” en la escritura bíblica…pero si algo he aprendido es no sermonear con teología a quien necesita agua para la sed de su alma. Mientras seguía caminando algo llamaría mi atención, un olor muy característico: carne asada. Un olor que de inmediato le dice a tu cerebro que se acerque. Al pasar justo al lado de la brasa noté que no había carne asándose, lo que me confundió pues, si no había carne asándose, ¿De dónde venía el olor? Me detuve a conversar con el encargado y al compartirle mi curiosidad sobre el olor me dijo su secreto, que es parcialmente la causa de que te escriba estas líneas. Entre las brasas de los carbones había colocado grasa y tocino, que, al asarse, emite un olor poderosamente llamativo para el olfato de quienes degustan comer carne. ¿Te das cuenta del truco? Lo que atraía era el olor y, ese olor, guía al cerebro a pensar en “deliciosa” carne, pero lo que se vendía y consumía no era lo que te había atraído…un sencillo pero eficaz método de atraer compradores que, a la final, consumen algo distinto a lo que les sedujo. Con semejante ilustración de los espejismos y anzuelos que se nos presentan en la vida, me encaminé a hablar con los jóvenes y tenía algo importante que decirles: una característica que distingue a eso que llamamos pecado es que luce apetitoso y promete placenteros resultados, pero lo que terminas consumiendo no es lo que te prometieron, su aspecto es una distracción que puede ser tan sutil y aparentemente inofensiva como consumir una parrilla en la esquina, pero también tan letal como el poder, placer, fama o dinero, adquiridos a cualquier precio. Todo aquello que en la vida no sea el producto genuino, en el sentido de mantenernos en armonía con Dios, nosotros mismos y nuestros semejantes, actúa alejándonos del sentido mismo de la vida…a eso debemos llamar “pecado”.  Pasado el tiempo de aquella cotidiana vivencia, y aprendizaje, recuerdo una frase que un seguidor de Jesús le envió a amigos en una carta: “Porque somos fragante aroma de Cristo para Dios”. Me gusta pensar que, al escribir, Pablo estaba pensando en el olor de alguna rica comida degustada, o posiblemente en alguno de los sacrificios que presenció, o en el olor del incienso; pero la clave es que se refería a un olor “genuino”, que se eleva e impregna con lo que realmente es. Por eso seguramente el aroma del incienso que se eleva se compara a la oración sincera de quien pone su confianza en Dios. Mientras escribo estas líneas el entorno celebra el cierre del 2014, entre cohetones, música, comida y palabras de buenos deseos. ¿Me pregunto cuántos a esta hora estarán pensando las circunstancias en que, espiritualmente, han elegido seguir olores de confusión en la vida? Se podrían dar tantas vueltas teológicamente acertadas, pero hoy quiero decirte que, todo aquello que no es auténtico del alma, toda falsificación para alcanzar una meta o propósito…es pecado, hará sufrir y alejará de una vida plena, de estar en paz. Estoy agradecido con la vida porque podemos -y debemos- recordar que nuestro diseño original, nuestro ser interior, nos pide vivir en forma auténtica como aroma grato a Dios y referencia genuina a otros en el camino. Acabo de saber de una anciana monja, Francisca, que hoy partió  a casa, luego de una ancianidad dedicada a la caridad y pregonar la fe cristiana…me gusta pensar que su vida, y partida, hayan sido aroma grato, incluso al momento de partir, lo mismo que, eventualmente, nos tocará a ti y a mí, si elegimos el lado correcto de los aromas de la vida. Feliz día, feliz inicio de 2015.

domingo, 7 de diciembre de 2014

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: La niña y el pintor

La niña y el pintor
Por José Gil
Ese  domingo había ido a Ámsterdam para entrar a uno de sus principales museos, el Rijksmuseum, con gran expectativa por aprender algo de la rica historia artística de Holanda, plasmada en obras que datan desde los 1600, y que solo había visto en libros de educación artística en la adolescencia. El legado de Rembrandt, considerado el más notorio pintor holandés, y de los más importantes y famosos de Europa, me pareció realmente extraordinario. Una obra llamó en especial mi atención, “Los vigilantes de la noche”, los detalles de los tonos de colores y sombras parecen más de una fotografía tomada con una cámara moderna de alta resolución que un trabajo pintado a mano en 1642, realmente fascinante. Leí, ávidamente, la explicación sobre los detalles de esa obra, que presenta una interesante y jocosa curiosidad, pues detrás de varios personajes en la pintura se observa, parcialmente, el rostro de un joven que, según opinan los conocedores del tema, es el mismo Rembrandt, quien de ese modo legaría su propia imagen a través de su obra. ¿Qué le motivo? Pertenece al misterio de las emociones del ser humano, pero allí quedó plasmada su imagen. Fue un recorrido educativo que, además de recordarme la infinidad de cosas que ignoro, renovó mi admiración por lo que logra expresarse por esa cosa tan única llamada “arte”, que es como la sabia del alma sensible, en su deseo de expresar, en forma tangible, las emociones y sentimientos del ser. Recordé que según el relato bíblico, cuando Dios vio al ser humano insertado en la armonía creada “vio que era bueno en gran manera”. Su propia imagen y semejanza encapsulada en cuerpo y mente, diseñados para lo extraordinario. Al terminar el recorrido decidí ir a otro museo, relativamente cerca, en el que conocí algo de otro tipo de legado, otra historia, no jocosa, muy distinta, obra de arte legada por una niña que sufrió los rigores de la guerra: Anna Frank.  Emotivo ver algunas de las páginas escritas durante su cautiverio, caminar la angosta e inclinada escalera que conectaba los pisos entre aquellas estrechas habitaciones de la Ámsterdam de 1943, la falsa biblioteca que daba acceso al escondite. En solemne silencio leí en las paredes traducciones de algunos de sus escritos, indicando que debían guardar silencio casi todo el tiempo para evitar ser descubiertos. Escuché audios y vídeos de los 90, en los que dos sobrevivientes, que le conocieron, compartían algunas cotidianidades y hablaban de lo que Anna era…una niña, enfrentando la violenta y cruenta estupidez de la guerra. Ese museo es, en realidad, la casa donde 8 personas, entre ellas Anna, se ocultaron hasta ser descubiertos en 1943, no se sabe si delatados, y llevados a campos de concentración, donde la niña murió. El momento culminante, que me motiva a escribirte hoy, fueron unas líneas escritas por esta niña en su diario, algunas cotidianas, otras melancólicas y reflexivas, pero todas contentivas de una sensibilidad que expresa la nobleza de quien no se marchita aunque el odio y la sinrazón de la violencia le hostiguen. Frases como “a pesar de todo sigo pensando que la gente es buena”, “mientras puedas mirar al cielo sin temor, sabrás que hay pureza en ti, y que, pase lo que pase, volverás a ser feliz”.  Ahora, recordando el recorrido por la que fue su habitación, con aquellos recortes de fotos pegados en la pared y ventanas forradas con tela negra por dentro para no ser vista desde la calle, cierro mis ojos y repaso una parte de su escrito que recordaré “quiero que algo de mi perdure, después de la muerte”. Trascender, perdurar, legar, continuar viviendo, incluso después de la muerte. Solo el pincel de un alma impregnada de vida y amor puede dibujar un cuadro de esperanza desde una cruenta guerra y una humillante prisión. No me entiendas mal, no hago culto a la persona, la historia de Anna es la misma que vivieron cientos de miles de almas, pero su legado nos permite hoy, casi sesenta años después de terminada la guerra, además de recordar el sufrimiento de tantos, recordar la esperanza de algunos. Me hizo recordar unas palabras escritas al final de la biblia, donde dice“dichosos quienes mueren confiando en Dios, pues sus obras continúan con ellos”. Es la forma de decir que su legado perdura incluso después que ellos se van a casa. Estoy agradecido por haber estado en presencia de dos legados importantes del arte de mi especie; ambas ocupando su momento y sitio en la historia, pero lo que más atesoro es ser testigo del arte que sobrepasa a los demás, el que brota del alma cual semilla hecha árbol luego de morir en tierra: esperanza, plasmada en lienzo que no enmohece ni expira pues sobrevive incluso a su sembrador. Ahora me pregunto, y te animo a preguntarte ¿Cuál es nuestro legado? Porque todos, sin excepción, tenemos el diseño de la grandeza en nuestro ser, aunque con demasiada frecuencia nos dejamos vencer por el desánimo del entorno que nos toca vivir. Si este fuera mi último día sobre esta tierra ¿Qué me gustaría legar para que otros encuentren esperanza en un mundo donde su escasez de acentúa con el pasar del tiempo? Hay un artista en cada uno de nosotros, puesto allí por Dios, para que florezca y sea una referencia a nuestros semejantes. Ese es al artista dormido, puede que moribundo, que Jesús vino a abonar para que florezca. Una niña y un pintor me han permitido ver dos formas de querer dejar algo como herencia a quienes les sobrevivirían, y me anima pensar que si mi legado está impregnado de esperanza…no habré vivido en vano. Feliz día. 

domingo, 23 de noviembre de 2014

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: Segundas oportunidades

Segundas oportunidades
Por José Gil
Esa mañana había salido con buen tiempo para tomar un tren que me llevaría a la ciudad de Voorburg, en la que a primera hora debía estar para cumplir un compromiso de trabajo. El día anterior había abonado saldo a una tarjeta de embarque en el tren y tenía suficiente saldo para hacer unos cuantos viajes sin problema. Al llegar a la estación pasé la tarjeta por el dispositivo de lectura y ubiqué el andén número 6, donde vi el aviso que confirmaba la hora y destino, ese era mi tren. Confiadamente subí y tomé asiento. Las puertas se cerraron y se inició el  recorrido, entonces ocurrió lo que me motiva a escribirte hoy. El controlador del tren vino para verificar que los pasajeros hubieran pagado su viaje y el primer pasajero que revisó fui yo. “Hay un problema” me dijo, y yo me sentí preocupado pensando en todo menos en lo que me diría después…”su tarjeta está bien y tiene saldo, pero este viaje no fue cargado al sistema”. Para ese momento ya algunos pasajeros miraban al cara de latino o árabe, posiblemente pensando que era un coleado. Si fuese uno de esos X-Men habría mutado mi rostro para esconder mi rubor…justo cuando yo venía tan confiado de que estaba haciendo todo bien. Sin inmutarse el controlador me observó severamente e hizo una pregunta “¿Se aseguró que la luz del dispositivo se encendiera al pasar la tarjeta?” Creo que mi estatura se debe haber recortado unos cuantos centímetros…”no recuerdo”. Una vez más me miró y dijo “¿A dónde se dirige?” Justo en el momento que por el altavoz se oía una voz metálica “la próxima estación Voorburg”. Era donde me correspondía bajar, pero un descuido antes de tomar el tren, me enfrentaba a una inusual vergüenza, sin contar una posible multa o algo más severo. No había prestado atención a la luz verde al pasar mi tarjeta. Desconozco si fue su percepción de que no le mentía o su sensibilidad ante un extranjero visitante, o ambas, pero la frase final del controlador para mí fue “debe poner más atención la próxima vez”, y sonriendo me advirtió “no pase la tarjeta al salir o será multado”. De modo que, avergonzado, viaje gratis, porque la autoridad del tren mostró gracia aunque también advirtió justicia. Me dio una segunda oportunidad, decidió confiar que la próxima vez yo mantendría la intención de hacer lo correcto pero además pondría atención a los detalles importantes. Ahora, me pregunto, cuál habría sido mi decisión si yo hubiese estado en los zapatos del controlador, en un país organizado hasta en mínimos detalles, cuyos pocos casos de delincuencia suelen estar asociados a “visitantes” y, tan temprano, toparse con un sospechoso de estar aprovechando su sistema y estilo de vida. ¿Qué habrías hecho tú conmigo? Algunas veces somos severos al emitir juicios a otros, pero una voz en nosotros tantas veces grita por benevolencia. Con demasiada frecuencia superficialidad y religiosidad  nos hacen sentenciar a algún “avergonzado” en el camino, cuando nosotros mismos hemos sido tantas veces beneficiado por segundas oportunidades. Una de las cosas más maravillosas de la vida se produce cuando una segunda oportunidad nos es regalada, aunque merecíamos vergüenza y multa. ¿Alguna vez tuviste esa rara sensación de caminar sobre una cuerda floja entre la vergüenza y tu destino? Puede que me equivoque pero me parece que todos, en el sentido espiritual, en algún momento, hemos estado en ese vagón, incluso algún santurrón que enviaría a todos al infierno. Viene a mi memoria historias cuando Jesús tuvo un encuentro con personas que estaban en un vagón del tren de la vida del que merecían ser expulsados, y ¿Sabes cuál fue su sentencia? “Ve, y no peques más”. A un religioso de su tiempo le preguntó si un acreedor perdonaba a dos deudores, el primero una gran deuda y al otro una más pequeña ¿Cuál amaría más a quien perdonó? La sabia respuesta: aquel a quien más se le perdonó. Si pudiéramos trascender al nivel de las oportunidades que hemos recibido disfrutaríamos una actitud de agradecimiento que nos daría una armonía interna que reyes y generales han buscado en las guerras equivocadas. Tengo buenas noticias para ti. La vida ofrece segundas oportunidades porque la persona con autoridad la ofrece: Jesús. Segunda oportunidad para recuperar una imagen deteriorada, sanar heridas, recuperar un dialogo perdido. Me gusta saber que el controlador del tren de la vida tiene la autoridad para bajarme, multarme y hasta hacerme detener…pero mira mi condición y me ofrece una oportunidad de hacerlo mejor. Me gusta pensar que la vida me dice “José, sé que puedes hacerlo mejor, eres libre, estas absuelto, ahora haz las cosas bien y pon atención para hacerlo mejor…aprende y avanza”. El Dios en el que creo tuvo firmeza de carácter para expulsar a quienes robaban en su nombre, pero también la sensibilidad para decir a los que viajaban sin pagar “ve, y no peques más”. Soy un alma agradecida porque ese controlador de tren me permitió recordar, esa mañana de invierno, que alguien, en un caluroso día de primavera, me absolvió para que no viviera en vergüenza, sino disfrutando una segunda oportunidad. Ahora puedo incluso aprender suyo para dar segundas oportunidades en el camino. Agradece y disfruta tu segunda oportunidad, y extiéndela a otros. Feliz día.

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: La plegaria del valiente

La plegaria del valiente
Por José Gil
Caminaba por el centro de la ciudad de La Haya, era Domingo, temprano, y muy pocos transeúntes se veían por aquella usualmente concurrida calle. Aprovechaba que el sol regalaba algo de calefacción gratuita y la tranquilidad y silencio del entorno. Antes de llegar a una esquina vi a mano derecha un montón de mis artículos preferidos: libros. “Librería central Americana” decían unas letras color azul en la entrada. Estaba abierta, así que entusiasmado entré. Mis ojos recorrían algunos títulos, algunos de los cuales no entendía por cierto, cuando encontré un estante con el título “libros en español”, y me dispuse a mirar títulos y autores. Benedetti, Borges, Allende, figuraban entre los destacados. Fue curioso mirar “El largo camino hacia la libertad” de Mandela al lado de otro libro, escrito por cierto personaje de la política norteamericana cuyo nombre me reservo…sonreí y conversé puertas adentro de mi alma, si coexistieron en el planeta ¿Por qué no en una librería? En cierto momento tomé del estante un libro y leí, al principio de uno de sus capítulos, una frase que, de inmediato, hizo conexión conmigo: “Nunca estas solo, no tengas miedo aunque el camino se haga largo”. Tal frase inscrita en la biografía de un joven que enfrentaba un cáncer terminal me recordó el porqué de cuando en cuando mi alma se pone de pie para aplaudir a guerreros, a valientes que, anónimamente, libran una batalla más digna que muchas de las absurdas que la historia -y quienes la escribieron- han querido elevar para alimentar patrioterismos superficiales. La batalla en la que cada alma enfrenta sus gigantes, sus demonios, sus pruebas…como lo queramos llamar. Me fascinó que incluso en su hora menguada ese joven, lo mismo que tantos otros, descifran la clave para derribar al Goliat en su Valle de Elah. No estamos solos. Nunca, jamás estamos solos. Cuando leo algunos de los escritos que algunos de tales valientes han dejado percibo algo en común, un sentido de lo eterno, de lo que permanece, de algo que trasciende a la vida física. Lo llamo alma, y cuando el valiente enfrenta al gigante, sus acciones, tanto o más que sus palabras, son una plegaria que dice “no estoy solo, venceré”. Ahora déjame decirte lo que me motivó a escribirte estas líneas. Una cosa que ya no es tan inusual para mí es que, apenas unas horas antes de entrar a aquella librería, había participado en un dialogo sobre la soledad y el valor, sobre el vacío y miedo que puede producir en un alma el sentimiento de soledad. Entendí que no estaba allí por casualidad. Estaba allí para encontrar una respuesta que compartir, procedente no de quien disfruta el andar en una cómoda y segura ciudad de Europa, sino de un joven que enfrentó a un gigante llamado cáncer sin perder el valor. ¿De dónde viene la fuerza de este tipo de valientes? De su confianza en Dios. Cínicos y mercaderes de fe han poblado estantes de la baratija de la historia, pero la sección de valientes suele estar ubicada en autores anónimos cuya intención no fue vender, dominar ni manipular sino que la victoria era el destino de su alma, aunque no contaron con compañía humana en muchos de sus tramos. Mientras caminaba de regreso para plasmar estas líneas recordé una de los pasajes más atesorados de mi vieja Biblia, son palabras que Dios dice a un solitario joven procedente de una familia disfuncional, desechado en muchos aspectos, pero con un corazón valiente. Dios le dijo a ese joven: “Aunque tu padre y tu madre te abandonaran, yo nunca te abandonaré ni te dejaré”. Pienso en mi madre, enviudando con 37 años, sin trabajo, dinero ni profesión, justo el mismo mes que la casa alquilada en que vivíamos se derrumbara, ya tiene 73 y proclama a vecinos y amigos que “nunca ha estado sola”. Pienso en aquella amiga cuyo esposo fue asesinado frente a su casa, en quien injustamente fue humillado y echado de su trabajo para enfrentar una crisis económica que había llevado a algunos incluso al suicidio…si, la soledad es un gigante temible y terrible, pero entonces el alma valiente eleva su plegaria: “no estoy solo, venceré”. ¿Sabes? Nunca estarás solo o sola, naciste con los ojos de Dios sobre ti, una compañía que se manifiesta a través de otras almas, pueden ser familia, amigos o los samaritanos del camino, pero siempre has estado en compañía, siempre. Pienso en Jesús diciéndole a sus seguidores que “los ángeles que cuidan a los niños ven el rostro del Padre cada día”. Estamos acompañados, la soledad nos pone en estado de sitio solo cuando sacamos la vida de su contexto intelecto-espiritual. La tristeza puede invadirnos en tiempos peligrosos. Pienso en aquel viejo profeta deprimido que pensaba ser el único que continuaba confiando de Dios. ¿Sabes la respuesta Divina? Ponte de pie y anímate, porque “yo te mostrare que hay siete mil que me son fieles”. Imagínate, Elías pensaba estar solo pero había siete mil valientes como él. ¿Imaginas cuantas almas valientes están ahora mismo, igual que tú, enfrentando su batalla mientras elevan su plegaria? No son plegarias de desespero, aunque algunos pasajes de la vida son feroces, son la plegaria de quien sabe que Dios la acompaña en dos formas: externa a través de otras almas y ángeles (sus agentes secretos infiltrados en territorio hostil), e interna, avivando esa confianza que nace dentro de nosotros. En este día mi alma aplaude de pie a los valientes del camino, a los que van dejando una huella que vale la pena seguir y celebrar, a los que anónimos se levantan contra la injusticia, el miedo, se esfuerzan a favor de recuperar la dignidad del alma. Me gusta pensar que, en sus propias palabras, algo en su ser interior les hace confiar “no estoy solo, venceré”. Quiero hacerme eco de esa plegaria: “no estás solo, vencerás”. Feliz día.

domingo, 26 de octubre de 2014

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: Lo inservible

Lo inservible 
Por José Gil.
La madre y hermana quisieron regalarle algo especial, para lo que hicieron lo que forma parte de una historia contada por TV. Su viejo auto, un Volkswagen de los 60, había estado abandonado en un viejo garaje durante 10 años. En varias oportunidades el joven había dicho, con nostalgia, que tenía el sueño de algún día manejar aquel auto. El deterioro era profundo, un motor trabado, su interior enmohecido y la pintura deslucida. Luego de un plan concertado, las dos damas llamaron a un especialista en recuperar autos que otros diagnosticaban inservibles. Te haré esta historia corta, por si eres impaciente como yo. En 21 días ellas llamaron al joven por teléfono, pidiéndole que fuera a verlas de inmediato por un asunto que tenía que ver con su viejo auto y requería urgente atención. Al ver su viejo escarabajo, restaurado y preciosamente acabado, el joven tuvo un emotivo y entusiasta agradecimiento con su madre y hermana…le habían devuelto lo que parecía inservible. ¿Te gustó la historia? Es real, a mí me encantó. Quiero ahora contarte, brevemente, otra, que representa millones de historias. Me refiero a las vidas de tantas almas, diagnosticadas inservibles por otros y que, en este mismo momento, están esperando que alguien tenga más que buenos deseos y tomen la iniciativa para brindarles una oportunidad de recuperar su brillo, su frescura, su razón de ser. Son demasiadas las almas abandonadas en chiveras espirituales, desgastadas, secas, zombis caminantes. Sobre ellos hay quienes hablan, sin acercárseles por supuesto, para luego etiquetarles como…inservibles. Aprendimos a ver a otras personas en función de su utilidad para nosotros, pero no como almas que pueden necesitar de nosotros. Para aderezar el asunto tenemos a tanto religioso que pasa al lado de los caídos del camino sin tomar el tiempo de atenderles, aunque en sus discusiones teóricas son capaces de partir un pelo de religión en varias partes. ¿Conoces a alguien cuya vida sea “inservible”? Son muchos los lisiados y caídos al lado del sendero que las almas caminan, muchos hasta sonriendo por fuera, pero su mundo interior paralizado. Déjame decirte, sin lugar a dudas, alguien ama profundamente a esa alma, una tía, un padre solitario, un excompañero de estudio, y puede que no sepan cómo o que hacer mientras miran que el deterioro continúa. Incluso si no queda nadie que resista amar o desear algo por tal persona, Dios le ama. ¿Conoces a alguien en esa condición? ¿Podría ser que una parte de nosotros se halle así? Viene a mi mente Simón, fascinante personaje en “El milagro más grande del mundo”, un trapero que recogía lo desechado, cuya vida y mensaje permitió recuperar al autor del libro mismo. Me pregunto ¿Qué nos ha pasado? Si estamos tan enredados en una vida “útil” en lo monetario, intelectual y religioso, pero poco o nada hacemos para ayudar a quienes hasta hace poco caminaban a nuestro lado y, por cosas de la vida, están en la lista de inservibles de una sociedad que se evalúa según tiene, sabe o produce. ¿Te gustaría ayudar? Es tan fácil, aunque lo hemos enredado mucho. No se trata de irte a vivir a un jardín y comer flores, tampoco de iniciar una campaña internacional o unirte a una organización. Se trata de que compartas esperanza llamando al especialista en dar esperanza y recuperar lo “inservible”. Se llama Jesús, aunque tiene otros nombres en otros idiomas y culturas. Pero ten cuidado, no es el que tienen por allí cautelosamente clavado en una cruz, pienso que por temor a que se baje, ni al que  pintan como recién salido de un salón de belleza en películas,  tampoco al que venden los mercaderes de fe para llenar sus bolsillos y manipularte. Es quien dice “he aquí yo hago nueva todas las cosas” y “abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad”. Creo que existe un Dios que ha señalado a Jesús para mostrarnos al experto indiscutible de recuperar las almas enmohecidas. Es el especialista en recuperar las almas en sus emociones, convicciones, pensamientos y afectos.  Quien te escribe agradece las llamadas que almas amigas han hecho en forma de oración, solidaridad, exhortaciones y consejos; apelando sencillamente al maestro de las emociones, al especialista para restaurar. Estoy agradecido por haber entendido que en la vida vamos siendo salvados de tantas formas y maneras, pero es el rescate del alma el más importante, y en eso la verdadera autoridad es mi amigo Jesús. ¿Lo conoces? Es fácil, solo debo buscar sus palabras en mi vieja biblia, meditarlas, confiar en sus promesas y vivir conforme a su armonía con el Dios Eterno, llegar a pensar, hablar y actuar como él. Haciendo esto podemos esperar ver algo maravilloso: la renovación del ser. En la primera historia que te conté el joven termina manejando, feliz, su auto, junto a su madre y hermana. Quiero terminar la segunda recordando lo que el padre dijo a su hijo mayor en la parábola del hijo prodigo: “es necesario hacer fiesta porque este hijo mío se había perdido…y ha sido encontrado”. Me gusta pensar en un Dios que celebra ver restaurado lo que había sido diagnosticado causa perdida, un amor que no se cansa de esperar lo mejor de nosotros, pues contamos con su especialista. Feliz día

lunes, 20 de octubre de 2014

TU REFRIGERIO ESIRITUAL DE HOY: VOLVER A REIR

Volver a reír 
Por José Gil.
Estaba conversando sobre el entusiasmo cuando una de las personas presentes me compartió una frase que atesoro con especial agradecimiento a la vida: “José va a ser eterno”. Ante mi solicitud de aclarar semejante expresión nos compartió que su hija le había dicho eso, luego de haber escuchado en un programa de ciencia que la medicina moderna sugiere que reír 15 veces puede agregar 1 día de vida. En ese punto los presentes reímos y yo di silenciosas gracias a Dios por haberme provisto de un entusiasmo que ha sido fiel compañero a través de días despejados y tormentosos. Según William Fry, psiquiatra estadounidense, 5 minutos de risa equivalen a 45 minutos de ejercicio ligero, asunto que me parece fascinante. Pensando en momentos de los que poco o nada feliz puedo decir vino a mi mente un pasaje de mi vieja biblia: “Un corazón alegre es como una buena medicina, pero un espíritu deprimido seca los huesos”, Proverbios 17:22. Fíjate en algo interesante: la alegría es medicina. Es fácil reír cuando las cosas marchan conforme a nuestros planes y deseos, pero cuando la adversidad aparece son muchos los corazones que sucumben ante la tristeza, amargura o el dolor. En el otro extremo encontramos a quienes ríen del mal o dolor de otros y, en muchos sentidos, el humor, para muchos, se ha convertido en burla, lo que desdibuja la dicha de una sana alegría y siembra raíces de odio entre el burlón y el burlado. Incluso hay quienes ríen ante bromas que destacan violencia, ilegalidad o inmoralidad. En otros casos, la vulgaridad ha sustituido a la alegría. ¿La diferencia? Aquella degrada, esta edifica. Entonces, pensando en los momentos de los cuales es difícil reponerse en la vida, y en la medicina que constituye la sana alegría, quiero compartirte esto: existe algo bueno por lo que aun vale la pena levantarse y luchar, con entusiasmo, con alegría, con fervor y con el alma encendida. Puede que estés enfrentando la tragedia o la incertidumbre en este momento, pero la alegría solo está esperando que la invoques para sanar tus emociones. Empieza hoy, sal del letargo de la tristeza recordando que eres un alma única a la que Dios ama profundamente. Conozco a tres mujeres cuyas parejas fueron asesinadas, dos de ellas debieron ser sometidas a intensos tratamientos y operaciones por cáncer y sus recursos financieros no eran precisamente holgados. Esas tres mujeres muestran un sentido de alegría y entusiasmo por la vida que tantos quisieran poder disfrutar….y pueden, pero necesitamos darnos la oportunidad de reencontrar la sencillez en la cotidianidad. Existen estudios que sugieren que los niños a los 6 años ríen unas 300 veces por día; pero un adulto lo hace entre 15 y 100. ¿Qué es lo que nos ha pasado? Nos hemos dejado robar la alegría, deprimidos por extender nuestro propio dolor; y nos hemos dejado engañar por quienes venden risas sobre la burla o la degradación del ser. Jesús mismo tuvo momentos para llorar al saber que un amigo había muerto y ante la insensibilidad y maldad de sus paisanos en Jerusalén, pero sus palabras resaltantes para sus amigos fueron “ustedes están tistes ahora, pero nos volveremos a ver y nadie les quitará esa alegría”. La tristeza y la depresión agitan y envejecen, literalmente, a la persona, mientras que la alegría sana, rejuvenece. Estoy convencido que los niños disfrutaban la compañía de Jesús porque su personalidad les era grata, era otro niño, uno que supo distinguir la responsabilidad de ser adulto sin dejarse robar el brillo de la niñez. Me causa risa las demagógicas propagandas electorales típicas de mi cultura, en las que el político habla sobre rescatar o salvar a los “niños pobres”, mostrando de fondo a niños en un barrio o barriada deprimida. Lo curioso es que, por lo general esos niños están corriendo y riendo…me pregunto quién necesita ser realmente rescatado. En este día quise compartirte que las noticias de sucesos y las tendencias financieras no parecen dar muchos motivos para reír, pero un alma que camina en armonía con Dios y se nutre de esa relación para el contentamiento y el entusiasmo, ha encontrado el secreto de la eterna juventud, con la cual su cuerpo puede envejecer y, eventualmente, apagarse, pero su alma siempre brilla, sabiendo que vale la pena volver a reír si vamos tomado de la mano con Dios. Feliz día.