domingo, 29 de marzo de 2015

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: ¿Tiempo final?

¿Tiempo final?
Por José Gil
Esa tarde fui a visitar una iglesia cuyo portal anunciaba celebrar una reunión en idioma español. Por llegar temprano pude observar a quienes preparaban la actividad: sonido, luces, decoración. Unos minutos más tarde comenzaba formalmente una música que, de inmediato, me hizo recordar la escuchada en otros lugares. Promesas de un futuro mejor y un gobierno de amor en el planeta eran base de ritmos que incitaban primero a bailar y, paulatinamente, lo emotivo. Unas semanas antes había visitado otro grupo en su tiempo para leer y orar, un ambiente sosegado, donde también se mencionaba un tiempo venidero cuando el mundo estará mejor. Al parecer es algo común, en distintas comunidades religiosas, la predica sobre “un futuro mejor” y un orden mundial establecido según principios “divinos”. ¿Orden divino? ¿Esperamos un futuro mejor? Es un tema espinoso, sobre todo porque entre religiosos de oficio que han monopolizado una versión “oficial” y las supersticiones y sandeces que Hollywood -y afines- incluyen en películas apocalípticas, han dividido la cultura occidental en dos bloques: los que esperan un gobierno eco-religioso terrenal color de rosa y, en otro extremo, los que anuncian batallas entre ángeles y demonios en un holocausto apocalíptico. Sin pretender dar respuesta al tema escatológico (estudio de los tiempos finales) quiero decirte algo con la serenidad que da la certeza: si creemos la mitad de lo leído en la Biblia sabremos que la humanidad se enfila a tiempos en los que la degradación y violencia pondrán en estado de sitio al amor, fe, y esperanza. Muchos acontecimientos dejan ver a los jinetes apocalípticos. Focos de guerra promovidas por ambiciones de poder político, económico y religioso. Hambrunas, desplazados y refugiados que superan los 1000 millones de almas, a lo que deberemos sumar las predicciones de la ONU sobre reducción de fuentes de agua potable, a la cual 40 de cada 100 personas en el planeta no tendrán accesos en un par de décadas. Enfermedadesque amenazan con crear agresivas pandemias. El cambio climático y el surgimiento de nuevas forma de conductas anárquicas en latitudes que pensábamos se habían pacificado. La reaparición de nuevos mesías que ofrecen salvar a la especie a cambio de subvertir el poder tradicional e imponer uno nuevo, que termina siendo reciclado. En conjunto, estos elementos pronostican que ciernen tormentas sociales a escala mundial. No deja de ser interesante que la Biblia menciona tiempos finales impregnados de guerra-pandemias-hambre-muerte a escala sin precedentes, con mercaderes de esperanza auto proclamándose salvadores. ¿Te intimida? Puede que estés pensando no seguir leyendo y que José te envió hoy unas líneas “infelices” o raras. Ayer, el capitán de un vuelo en la ruta Barcelona-Dusseldorf dirigió unas sentidas palabras a sus pasajeros, no desde su cabina, sino frente a todos. Terminó compartiendo la esperanza de abrazar a su familia esa noche al terminar el viaje. Un emotivo silencio, seguido de aplausos, recordando que un colega había estrellado deliberadamente el vuelo de la misma ruta 72 horas antes, truncando la vida a 149 almas. ¿Cuál parte de la historia abrazas, la trágica o la esperanzadora? Tú decides. ¿Estamos acercándonos al tiempo final? Si es así ¿Qué parte de la idea abrazas, holocausto o esperanza? Nuestro final, bien individual o colectivo, puede no ser asunto inmediato, pero si inminente. Jesús dijo a sus seguidores “vuestro tiempo de morir es algo latente” Juan 7:6. Tal realidad no debe ser tomada como trágica sino un llamado de atención sobre la actitud con que vivimos. Muchas personas han enfrentado realidades con ingredientes apocalípticos; sin embargo, han abrazado la esperanza. ¿Su secreto? Han creído ser hijos de Dios, luz y sal de la tierra. Las religiones no han podido someterles, el fanatismo no ha logrado invadirles, filosofías no pudieron confundirles, partidos políticos no pudieron manipularles, ejércitos no han podido apagar sus voces, tragedias no han vencido su esperanza. Han sido almas libres enfrentando al mal con bondad, su fuerza no ha sido fiera sino sabia, su voluntad no ha sido la de imponerse a otros sino resistir la adversidad, se han mantenido erguidos en lo que debieron parecerles tiempos finales…y para muchos lo fue, de hecho. La violencia jamás les arrastró a la venganza, el hambre no fue excusa para robar o matar, sus enfermedades fueron enfrentadas con dignidad de almas en conexión con Dios, y la muerte misma llegó a encontrarles entonando cantos de esperanza y victoria. La naturaleza de algunos de nuestros con-generes muestra una asombrosa capacidad para pervertir logros alcanzados con gran esfuerzo (basta recordar que los mismos postulados de Dalton que llevaron a algunos a concebir la llamada “medicina nuclear” hayan sido usados por otros para crear la “bomba nuclear”). A pesar de eso, siempre han existido aquellos cuya naturaleza les hace ser luz cuando la tiniebla ha tratado de invadirles. Almas que nos recuerdan que, aunque no pueda evitar que el sistema de valores imperante esté llevando al planeta a una calle ciega, puedo evitar ser invadido puertas adentro del ser. ¿Has considerado lo que enfrentó Jesús? El poder religioso, político y social se confabularon para deshacerse de aquel molesto libertador de almas. ¿Lo lograron? En mi caso fracasaron, en el tuyo….tú decides. Nombres como Nerón, Domiciano, Atila, Bonaparte, Hitler; destacan entre los artífices de anarquía y crueldad; pero la historia también se ilumina por nombres refulgentes: Jesús, Pablo, Juan, Fanny, Teresa, sin contar tantos “anónimos” cuya luz se mantuvo encendida cuando la oscuridad parecía haber ahogado las que había afuera. ¿Tiempo final? ¿Te asusta? Creo que estamos escribiendo las primeras páginas del epilogo, pero eso no debe sorprenderme ni asustarme, pues ya había sido alertado al respecto. Puede que uno de estos días se acelere la historia hacia profundos conflictos mundiales, finales…puede que no. En todo caso, la idea de un futuro mejor se alimenta porque mi alma está conectada con lo Divino, no porque piense que las condiciones de vida del planeta van a mejorar. El mensaje central para los tiempos finales es que el conflicto más cruento entre el bien y el mal se está librando por la conquista de mi alma, y en eso yo tengo la decisión final. Aunque llegue el tiempo cuando, afuera, la maldad se imponga; mi alma está destinada a triunfar. Los tiempos parecen acortarse, pero la luz de mi alma sigue encendida…soy un vencedor y llamado a vivir sin temor. Feliz día.

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: Los del camino

Los del camino
Por José Gil
Ir a la farmacia a buscar remedio para el malestar de gripe y una despensa casi vacía fueron excusas perfectas a mi desgano de cocinar esa mañana, decidiendo salir a desayunar y pasar por la farmacia. Abrigado de arriba abajo me dirigí al centro del pueblo, pensando en un par de sitios que sirven “especiales” matutinos dominicales. Sin prisa, para evitar alterar la tos, y a la vez tratando de no exponerme prolongadamente al frio, salía de una de las calles angostas cercanas a la estación del tren cuando vi aquella pareja, preguntando a otro caminante con morral en espalda, a quien pude escuchar decirles que no podía ayudarles; respuesta común en una cultura de “hágalo usted mismo”. En aquella hora y día de la semana muy pocas personas salen a caminar por el centro, en especial cuando el clima invita a seguir en cama. Al alejarse el otro caminante observé la sonrisa como saludo y que los ojos del anciano se pusieron sobre la única alma que se acercaba. Me detuve ante el par de visitantes, quienes lucían como viajeros de la tercera edad en un pueblo desconocido. Deseaba ayudarles, aunque siendo visitante, dudaba poder darle direcciones; pero algo podía hacer: saludar y decirles donde preguntar. Sabía dónde estaba la oficina de información al visitante…porque había estado allí. La gentil pareja había viajado desde Suiza y con la cordialidad de quien pide ayuda sin desear incomodar, esperanzado en recibirla, su primera pregunta fue sobre el idioma. En Suiza hablan oficialmente cuatro idiomas, pero ninguno corresponde al de la nación que estaban visitando. La buena noticia para ambos fue que estaban preguntando a un visitante con quien podían hablar en inglés. ¿Te das cuenta? Pudimos comunicarnos, no en nuestra lengua original sino en una común a ambos. Buscaban la dirección del museo de artes, y me alegré, en eso podía ayudarles pues yo lo había visitado unos días antes. Mi forma de pronunciar el nombre del museo y la calle (Maurithuis, Plein) me delataba extranjero, pero podía guiarles pues había estado allí. Empecé a explicarle que estaban en un sector del centro donde no había buenas señales, y aunque las hubiese eran difíciles de entender (todos reímos) pero que debían tomar primero una cuadra al Oeste y…entonces, algo me detuvo de seguir dándoles un mapa hablado y movió a sugerirles: Si aceptan caminaré con ustedes hasta donde puedan ver el museo. La expresión del rostro del hombre me hizo recordar esa mezcla de alegría y alivio que he sentido cuando, en tantas oportunidades, algún alma del camino me ha ayudado a encontrar el mío. Las cuadras que caminamos, a paso de quien va sin prisa, fueron escenario para compartir sobre nuestros orígenes y razones para estar allí, además de algunas risas…cual niños que se encuentran –momentáneamente- en un parque en el que esperan haya espacio y diversión para todos. Unos minutos más tarde la plaza del centro dejaba ver aquella edificación, casa de algún notable en 1641, llegando a ser museo e icono de Holanda y referencia mundial. Al momento de despedirnos la dama sonreía y el anciano puso su mirada sobre mí para pronunciar unas palabras que procuraré recordar siempre “que la vida le permita alcanzar todos sus sueños”. Música que inundó mi alma y empañó mis ojos, al recordar que hemos sido diseñados para dar de gracia lo que de gracia recibimos, y entender que cada encuentro tiene su historia y propósito para quien mantiene abiertos los ojos del alma. Les vi encaminarse a su destino, y yo miré hacia un lugar cercano donde empezaban a disponer mesas para desayunar. Momentáneamente había olvidado aquella molesta gripe, química entre estados emocionales y el cambio de estación. Quise compartirte esta cotidianidad como recordatorio que la vida asemeja un camino, a cuyo paso tenemos la oportunidad de compartir; algunas veces para dar y otras para recibir, recordatorio que en asuntos aparentemente pequeños percibimos un sentido de propósito de vida, que somos privilegiados cuando podemos apoyar a otros en el camino, recordatorio que podemos mostrar nuestra relación personal con Dios en la forma en que nos relacionamos con las otras almas del camino. ¿Sabes cómo llamaron a los primeros seguidores de Jesús? Antes de acuñar el término “cristianos”, antes que Constantino hiciera su conveniente declaración de fe, antes que las oraciones fueran tarifadas, antes de trucadas apariciones para someter a nuestros antepasados, antes de matar a otros en nombre de Dios, antes de las cruzadas, la inquisición y tantos otros aderezos con los que mercaderes de fe han sazonado; los primeros seguidores de Jesús fueron llamados “Los del camino”. ¿Sabes? Los estudiosos no mencionan alguna causa única para que los llamasen así, pero lo cierto es que se les encontraba por los caminos cotidianamente, y cualquiera que se cruzaba con ellos no se iría sin una palabra de vida, un testimonio edificante, un trozo de pan, una cobija para calentarse, una sonrisa, o un abrazo fraterno. Sus vidas habían entrado en contacto con lo Divino, nunca volvieron a ser las mismas. Puede que no supieran mucho sobre teología ancestral ni leer la escritura antigua de la ley…pero los del camino conocían “el camino”, y en su cotidianidad mostraron la forma en que Jesús vivió así como el impacto que produjo en sus vidas. Su forma de hablar ya no era la que originalmente aprendieron y su forma de vivir tampoco volvió a ser la misma. Hoy, y para cerrar estas líneas, te animo a considerar que hay almas a tu alrededor buscando camino en su vida, y la modernidad parece ofrecerle tantos que de lejos parecen “buenos”…pero el alma sigue buscando la armonía y paz para la que un hombre llamado Jesús vino a mostrar la dirección de encuentro. A esas almas que buscan puedes enviarles a algún otro sitio u organización o hasta religión, quizás decirle que no puedes ayudarles, pero te animo a que camines con ellos mostrándoles el Jesús en tu vida, comparte, disfruta el recorrido, déjales ver que eres un visitante igual a ellos que desconoce tanto sobre la vida pero conoces el camino porque lo has transitado. Hoy, tú y yo, podemos libre y gratuitamente ser los del camino para quienes buscan camino en este tiempo de tantas preguntas y propuestas a las almas. Piénsalo, decide…y actúa, las arenas del tiempo van menguando. Feliz día.

domingo, 15 de marzo de 2015

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: SIN PÁNICO

Sin pánico
Por José Gil
Salí del apartamento para ir a mi sitio de trabajo y al entrar al ascensor saludé a una vecina quien bajaba con su hija. Apenas se hubo cerrado la puerta se produjo un ruido fuerte y en fracciones de segundo percibí lo que acababa de pasar…la guaya se había roto. El cajón inicio un descenso que no debe haber durado 2 segundos, pero fueron decisivos para las tres almas allí congregadas. La dama emitió un grito instintivo al que se hizo eco su hija, y por mi mente cruzó la idea de que la caída iba a ser dura. Una frase fue emitida “sin pánico, sin miedo”. Hubo un silencio, no sé si fue más el resultado de las palabras que acababan de salir de un hombre enfrentando su propio miedo, o porque el ascensor se había detenido en seco, como halado desde arriba. Luego supe lo que había pasado….el freno de seguridad nos había salvado de lesiones o algo peor. ¿Alguna vez sentiste pánico? Es un miedo magnificado a niveles que generan alta presión física y mental, normalmente resultado de percibir peligro en forma súbita. Dos cosas importantes que han concluido los estudiosos de la conducta: el pánico paraliza y, segundo, su aparición tiene más que ver con la condición del alma que con la amenaza externa. ¿Sabías que la palabra pánico tiene su origen en una deidad llamada “pan” cuyo objetivo era asustar a las almas sorprendiéndolas? De modo que, tradicionalmente, el pánico es…un enemigo espiritual. Pensaba en esto cuando recordé la historia de cierto hombre que se acercó a Jesús para pedirle fuera a ver a su hija de 12 años, quien estaba gravemente enferma. No sé cuánto tiempo le habrá tomado encontrarle, pero cuando ya venía a su casa con la persona en quien estaba su esperanza, llegaron sus conocidos con la noticia “tu hija murió, ya no molestes al Maestro”. ¿Alguien dijo “pánico”? Una cosa es teorizar o narrar una historia sobre un susto mayor en un elevador defectuoso, pero… “tu hija murió” ha de ser un paralizante para cualquier alma. Trato de imaginar aquel padre paralizado, con un tornado de pensamientos, sin poder moverse posiblemente, mirando a su ayudador pero sin poder pronunciar palabras. Es entonces cuando el hijo del hombre expresa lo que considero la fuente de la que brota el triunfo sobre el pánico: “no tengas miedo, sigue creyendo”. Marcos 5:36. No dejes que el miedo te paralice, sigue caminando a casa, no dejes que el dolor ni la muerte minen tu corazón de desesperanza….me buscaste y hallaste, me invitaste a acompañarte y aquí voy contigo…no te dejes vencer….yo voy a tu lado….sigue aunque parezca que vas a enfrentar la realidad aparentemente más dolorosa que hayas alguna vez atravesado…sigue caminando que yo voy contigo. Ante la tragedia inesperada el alma quiere paralizarse por el miedo hecho pánico. ¿Sabes cuál es la expresión más repetida por Jesús a sus seguidores? “No tengas miedo”. Ahora te pregunto, ¿Sientes que te asalta el pánico? ¿Llegas a la esquina de tu casa y ves tendido el cuerpo de un ser amado, víctima del hampa? ¿Tu medico acaba de notificarte que tu vida camina la cuerda floja? ¿Perdiste tu trabajo en medio de una crisis económica? ¿Tu matrimonio termina? ¿Te acusan injustamente de cometer un crimen? ¿El ascensor de la vida parece irse abajo porque su guaya principal se desprendió? Conozco personas que han vivido algunas de esas vivencias y han enfrentado el miedo con una armadura de confianza en que Jesús camina a su lado, alentándoles a seguir caminando también. Déjame decirte algo: las palabras de la vida para ti -y para mí- siguen siendo las mismas: no tengas miedo, sigue creyendo, sigue confiando, sigue avanzando y vence al miedo. Jairo llegó a su casa, en la que todos lamentaban y lloraban la tragedia. Ese día una niña de 12 años fue restaurada a la vida y me pregunto cual habría sido el resultado si aquel hombre, vencido por la desesperanza, hubiera dicho a Jesús que ya no importaba, que lo dejara así, que quería llorar a solas, que no tenía esperanza. Nosotros decidimos si escuchamos las palabras del Maestro de la vida. Si puedes mantener tu confianza en que la vida exige avanzar, combinando la voluntad propia y la compañía Divina verás milagros. No me refiero necesariamente a resurrecciones físicas, pero si al milagro del alma que alcanza la conquista más importante de la vida, la de su propio miedo. Hoy es un día para seguir caminando, a pesar de que muchos puedan estar diciéndonos “ya no vale la pena”. Sigue caminando, el dador de vida te acompaña. Feliz día. 

martes, 24 de febrero de 2015

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: TRIUNFANDO

Triunfando
Por José Gil
Me detuve un momento al lado de aquel monumento del siglo XVI, testigo de tiempos y vivencias que hoy rondan entre memorias, mitos y leyendas. La tranquilidad de una mañana de domingo me permitió congelar, momentáneamente, mi entorno. Unos pocos transeúntes, abrigados a pesar del generoso sol, gaviotas evocando con su gemido la cercanía del mar, una brisa fría desde el Este, y el sonido de autos y transporte propios de este tranquilo septentrional pueblo de Europa. Aquella combinación de colores, sonidos y frio soleado sugirieron una palabra a mis pensamientos: éxito. Disfrutar, circunstancialmente, de la seguridad y el extraño encanto de esta región del llamado “primer mundo” es la meta de tantos colegas, paisanos y desconocidos, quienes ante las precarias condiciones en su tierra natal zarpan a otras latitudes en búsqueda de mejores oportunidades de éxito. ¿Cómo culparles? Están en su exploración, su búsqueda. Mientras caminaba meditaba en lo evasivo, momentáneo, peligrosamente adictivo y, por mucho que nos esmeremos, pasajero que suele ser el éxito. En el deporte, el campeón de esta temporada es una estadística en la próxima. En los negocios, las empresas “exitosas” de una década pueden quebrar en un día por un cambio en la economía. Incluso en las religiones, grandes y concurridos templos de ayer son viejos muros visitados apenas por pocos peregrinos. Aun así, la sociedad enfatiza el éxito, bien a través de “tener más” o recompensando un “buen desempeño”. Con razón nos dirigimos, a alta velocidad, hacia un muro de concreto en un callejón sin salida; el éxito nos ha distraído del diseño original puesto en nuestro ser interior: Victoria. Una vida triunfadora, victoriosa es muy distinta y superior al frenéticamente buscado éxito. ¿La diferencia? Mientras el éxito mide el esfuerzo puesto en alcanzar una posición reconocible, victoria implica una actitud de entusiasmo y plenitud para elevar nuestro ser interior. El primero es pasajero, la segunda permanece. ¿Te has preguntado la causa por la que tantos que alcanzan el éxito terminan su vida inesperada y solitariamente? En su afán entregaron la plenitud de vida para un éxito aparente, reconocido desde fuera, dejando en segundo plano, o abandonando, que el mayor triunfo es la satisfacción del espíritu. La cumbre del Everest de la fama, fortuna y poder suelen ondear banderas solitarias que nunca calmaron la sed de quienes entregaron todo para encontrarse solos en la cima. Seguí caminando, y más adelante vi a un hombre que, estimo, está en sus tempranos 50, tocando y cantando en una calle del centro. Al parecer fue un músico exitoso, a quien adicciones y miedos le llevaron a la quiebra, no solo material. ¿Sabes? Canta y toca la guitarra muy bien, ahora en la calle, recibiendo dadivas. Puede que ahora sea más rico que antes, al menos eso espero. Hay una leyenda en la que Hades, tras perder su poder perverso dice a Perseo “puede que ahora, sin poderes, llegue a ser más fuerte”. El éxito, en sus expresiones de poder, fama o fortuna, es evasivo, efímero, para quienes lo buscan como meta o destino. En cambio, victoria es otra cosa, es un alma impregnada de la voluntad para disfrutar el recorrido de la vida, incluso cuando el camino es empinado y la única recompensa anhelada es vivir armónicamente lo que nuestro ser interior pide, silenciosamente, a gritos. Es vivir conectado a la fuente de la que brota el entusiasmo y agradecimiento. Me parece hay tantas almas cuyo llamado interior es ser pintores, escritores, maestros de escuela, sembradores, exploradores, traductores, consejeros juveniles, pero cambian una vida plena y victoriosa para buscar el éxito social. No quiero aburrirte así que te comparto un último pensamiento en estas líneas.  Viene a mi mente un hombre de baja estatura, al parecer calvo, posiblemente divorciado o viudo, quien estando en una de sus varias prisiones envió cartas a algunos amigos. Dos frases resaltan de sus escritos “todo lo que es nacido de Dios vence al mundo” y la otra “gracias a Dios que nos da la victoria”. ¿Ves la diferencia? Este es un hombre victorioso. Estaba viviendo el horror de la prisión, pero no estaba horrorizado. La miopía de su tiempo vio a Saulo como otro perdedor, pero en los anales de la historia…que gran ejemplo de victoria. Pienso en Mandela en Robben, citando a Henley “doy gracias al Dios que fuere por mi alma inconquistable…Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma”. Oh sí, hay una gran diferencia entre el adictivo aroma del éxito y el compromiso de un alma con la grandeza que lleva a una vida de victoria. En esta mañana, que ya es tarde, doy gracias a la vida por mostrarme el camino para vivir en la victoria para la cual fui diseñado, manteniéndome en las alturas de la vida, conectado con Dios. Es mi deseo que tú, también, vivas en victoria. Feliz día.

sábado, 21 de febrero de 2015

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: EL JEFE

El jefe
Por José Gil
A través de la ventana del autobús miraba a algunos transeúntes caminando a paso acelerado, el frio y la lluvia hacían que el vidrio dejara correr gotas de agua que, acompañadas del silencio en la unidad me hacían pensar en el tipo de jefe que mis semejantes de esa mañana se encontrarían al llegar a sus trabajos. ¿Tienes jefe? En una escala del 1 al 10, donde 1 es invitarlo a almorzar el día de su cumpleaños y 10 un deseo de patearle el trasero ¿En qué escala colocarías a tu jefe? De repente vino a mi mente una historia relatada por Jesús, que había leído en mi vieja Biblia, en Mateo 21:28-31, y entendí que allí tengo una buena idea del tipo de “jefe” que Dios es. Un hombre tenía dos hijos, y le pidió a uno de ellos que fuera a trabajar en el sembrado, a lo cual respondió “no quiero”, pero luego, “arrepentido” fue. El padre también se acercó a su otro hijo y le pidió lo mismo, a lo cual respondió “si señor” pero no fue. Recordar esa historia hizo que la gratitud me abrazara al entender que lo invisible me estaba hablando al oído, una vez más. Fíjate en estas tres cosas que muestran el carácter del padre en esa historia: a) ofreció oportunidad a ambos hijos, b) aunque el primero se negó no la amenazó, manipuló ni sermoneó, c) Esperaba un trabajo voluntario. Debes tener algo en cuenta, el contexto histórico y cultural de esa historia permitía al padre imponer su voluntad, incluso por la fuerza, so pena de castigo moral o expulsión y hasta la muerte. El padre de esta historia me recuerda al de la parábola del hijo prodigo, y es aquí donde necesito decirte algo muy importante: Jesús está haciendo una analogía de ese padre con Dios mismo. Fascinante. Los religiosos de la época, igual que los de hoy, procuran imponer un Dios que, según ellos, hasta les puede pedir matar a quienes no se sometan, o mandar alguna centella sobre quienes no hagan caso, o puede que amenacen con alguna peste o maldición si alguien osa hacer algo distinto a “la voluntad de Dios”. No es ese el tipo de “jefe” que se nos presenta aquí, por el contrario, se nos presenta a un padre. Este es un tiempo en que tantas personas piensan en Dios como un amo tirano o castigador, lo que puede ser producto de una crianza sin amor o un ambiente de mucha superstición, dobles discursos morales y falsa religiosidad. La imagen del hombre suele influir profundamente en el concepto que los hijos tienen de Dios. Buenas noticias, aquí tenemos al hijo del hombre, Jesús, mostrándonos el verdadero carácter de quien le envió a recordarnos que la obediencia que se espera de nosotros es voluntaria, no por coacción ni por terror. Por otro lado, hay un lado de esta historia que debo meditar, ya no en cuanto al tipo de jefe que Dios es, sino en el tipo de “hijo” que yo sea. Tantas veces se me ha pedido que, voluntariamente, haga algo que sea de bendición a otros, obedecer a Dios atendiendo algo conforme a su propósito y carácter, y me he negado a hacerlo. También en muchas otras oportunidades en las que he recibido un pedido y he respondido “claro que lo haré”…y no lo hice. ¿Sabes? Jesús menciona a los que, luego, arrepentidos, obedecen, como los que a pesar de tener lo que llamaríamos un vergonzoso prontuario de desobediencia, llegan a tener una vida emocional y espiritual en armonía con la vida, consigo mismos, con Dios. ¿Los otros? Son considerados hipócritas que saben la respuesta teórica pero jamás actúan en armonía al amor, al servicio a otros, al propósito Divino. Alguien dijo que “cínico es quien conoce el precio de todo, pero no conoce el valor de nada”. He escuchado decir que “Dios tiene todo bajo control”, y no estoy seguro a que se refiere, pero mi Padre no es un controlador por fuerza, ni un manipulador de oficio, sino que me ofrece un lugar, un tiempo, y un espacio, para que sea colaborador suyo en la obra para armonizar nuestras almas con el propósito original con el que fuimos diseñados: compartir en servicio voluntario. Un último pensamiento que vale la pena meditar puertas adentro de mí ser ¿Las cosas que hago en la vida son expresión de un entusiasmo voluntario por ser colaborador de Dios? Estoy agradecido porque bajo la lluvia, camino a mi lugar de trabajo, esta historia me recuerda que mis actividades terrenales puedo cumplirlas con la actitud de quien ayuda a un Dios en su cuidadoso trabajo para cultivar el huerto de las almas, empezando por la mía. Feliz día.

domingo, 4 de enero de 2015

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: Eso llamado..."pecado"

Eso llamado..."pecado"
Por José Gil
Me encontraba en la ciudad de San Cristóbal, en los andes venezolanos, atendiendo la invitación que me hiciera un amigo para aquel fin de semana. Al llegar me pidió que pudiera hablarle a un grupo de jóvenes amigos suyos, pero de tema inusual. Quería que hablara sobre lo que se llama “pecado” en la biblia. Por mi mente pasaron algunas ideas, de las que recuerdo que yo en ese tiempo había estudiado varias palabras del griego antiguo que se traducen como “pecado” en la escritura bíblica…pero si algo he aprendido es no sermonear con teología a quien necesita agua para la sed de su alma. Mientras seguía caminando algo llamaría mi atención, un olor muy característico: carne asada. Un olor que de inmediato le dice a tu cerebro que se acerque. Al pasar justo al lado de la brasa noté que no había carne asándose, lo que me confundió pues, si no había carne asándose, ¿De dónde venía el olor? Me detuve a conversar con el encargado y al compartirle mi curiosidad sobre el olor me dijo su secreto, que es parcialmente la causa de que te escriba estas líneas. Entre las brasas de los carbones había colocado grasa y tocino, que, al asarse, emite un olor poderosamente llamativo para el olfato de quienes degustan comer carne. ¿Te das cuenta del truco? Lo que atraía era el olor y, ese olor, guía al cerebro a pensar en “deliciosa” carne, pero lo que se vendía y consumía no era lo que te había atraído…un sencillo pero eficaz método de atraer compradores que, a la final, consumen algo distinto a lo que les sedujo. Con semejante ilustración de los espejismos y anzuelos que se nos presentan en la vida, me encaminé a hablar con los jóvenes y tenía algo importante que decirles: una característica que distingue a eso que llamamos pecado es que luce apetitoso y promete placenteros resultados, pero lo que terminas consumiendo no es lo que te prometieron, su aspecto es una distracción que puede ser tan sutil y aparentemente inofensiva como consumir una parrilla en la esquina, pero también tan letal como el poder, placer, fama o dinero, adquiridos a cualquier precio. Todo aquello que en la vida no sea el producto genuino, en el sentido de mantenernos en armonía con Dios, nosotros mismos y nuestros semejantes, actúa alejándonos del sentido mismo de la vida…a eso debemos llamar “pecado”.  Pasado el tiempo de aquella cotidiana vivencia, y aprendizaje, recuerdo una frase que un seguidor de Jesús le envió a amigos en una carta: “Porque somos fragante aroma de Cristo para Dios”. Me gusta pensar que, al escribir, Pablo estaba pensando en el olor de alguna rica comida degustada, o posiblemente en alguno de los sacrificios que presenció, o en el olor del incienso; pero la clave es que se refería a un olor “genuino”, que se eleva e impregna con lo que realmente es. Por eso seguramente el aroma del incienso que se eleva se compara a la oración sincera de quien pone su confianza en Dios. Mientras escribo estas líneas el entorno celebra el cierre del 2014, entre cohetones, música, comida y palabras de buenos deseos. ¿Me pregunto cuántos a esta hora estarán pensando las circunstancias en que, espiritualmente, han elegido seguir olores de confusión en la vida? Se podrían dar tantas vueltas teológicamente acertadas, pero hoy quiero decirte que, todo aquello que no es auténtico del alma, toda falsificación para alcanzar una meta o propósito…es pecado, hará sufrir y alejará de una vida plena, de estar en paz. Estoy agradecido con la vida porque podemos -y debemos- recordar que nuestro diseño original, nuestro ser interior, nos pide vivir en forma auténtica como aroma grato a Dios y referencia genuina a otros en el camino. Acabo de saber de una anciana monja, Francisca, que hoy partió  a casa, luego de una ancianidad dedicada a la caridad y pregonar la fe cristiana…me gusta pensar que su vida, y partida, hayan sido aroma grato, incluso al momento de partir, lo mismo que, eventualmente, nos tocará a ti y a mí, si elegimos el lado correcto de los aromas de la vida. Feliz día, feliz inicio de 2015.

domingo, 7 de diciembre de 2014

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: La niña y el pintor

La niña y el pintor
Por José Gil
Ese  domingo había ido a Ámsterdam para entrar a uno de sus principales museos, el Rijksmuseum, con gran expectativa por aprender algo de la rica historia artística de Holanda, plasmada en obras que datan desde los 1600, y que solo había visto en libros de educación artística en la adolescencia. El legado de Rembrandt, considerado el más notorio pintor holandés, y de los más importantes y famosos de Europa, me pareció realmente extraordinario. Una obra llamó en especial mi atención, “Los vigilantes de la noche”, los detalles de los tonos de colores y sombras parecen más de una fotografía tomada con una cámara moderna de alta resolución que un trabajo pintado a mano en 1642, realmente fascinante. Leí, ávidamente, la explicación sobre los detalles de esa obra, que presenta una interesante y jocosa curiosidad, pues detrás de varios personajes en la pintura se observa, parcialmente, el rostro de un joven que, según opinan los conocedores del tema, es el mismo Rembrandt, quien de ese modo legaría su propia imagen a través de su obra. ¿Qué le motivo? Pertenece al misterio de las emociones del ser humano, pero allí quedó plasmada su imagen. Fue un recorrido educativo que, además de recordarme la infinidad de cosas que ignoro, renovó mi admiración por lo que logra expresarse por esa cosa tan única llamada “arte”, que es como la sabia del alma sensible, en su deseo de expresar, en forma tangible, las emociones y sentimientos del ser. Recordé que según el relato bíblico, cuando Dios vio al ser humano insertado en la armonía creada “vio que era bueno en gran manera”. Su propia imagen y semejanza encapsulada en cuerpo y mente, diseñados para lo extraordinario. Al terminar el recorrido decidí ir a otro museo, relativamente cerca, en el que conocí algo de otro tipo de legado, otra historia, no jocosa, muy distinta, obra de arte legada por una niña que sufrió los rigores de la guerra: Anna Frank.  Emotivo ver algunas de las páginas escritas durante su cautiverio, caminar la angosta e inclinada escalera que conectaba los pisos entre aquellas estrechas habitaciones de la Ámsterdam de 1943, la falsa biblioteca que daba acceso al escondite. En solemne silencio leí en las paredes traducciones de algunos de sus escritos, indicando que debían guardar silencio casi todo el tiempo para evitar ser descubiertos. Escuché audios y vídeos de los 90, en los que dos sobrevivientes, que le conocieron, compartían algunas cotidianidades y hablaban de lo que Anna era…una niña, enfrentando la violenta y cruenta estupidez de la guerra. Ese museo es, en realidad, la casa donde 8 personas, entre ellas Anna, se ocultaron hasta ser descubiertos en 1943, no se sabe si delatados, y llevados a campos de concentración, donde la niña murió. El momento culminante, que me motiva a escribirte hoy, fueron unas líneas escritas por esta niña en su diario, algunas cotidianas, otras melancólicas y reflexivas, pero todas contentivas de una sensibilidad que expresa la nobleza de quien no se marchita aunque el odio y la sinrazón de la violencia le hostiguen. Frases como “a pesar de todo sigo pensando que la gente es buena”, “mientras puedas mirar al cielo sin temor, sabrás que hay pureza en ti, y que, pase lo que pase, volverás a ser feliz”.  Ahora, recordando el recorrido por la que fue su habitación, con aquellos recortes de fotos pegados en la pared y ventanas forradas con tela negra por dentro para no ser vista desde la calle, cierro mis ojos y repaso una parte de su escrito que recordaré “quiero que algo de mi perdure, después de la muerte”. Trascender, perdurar, legar, continuar viviendo, incluso después de la muerte. Solo el pincel de un alma impregnada de vida y amor puede dibujar un cuadro de esperanza desde una cruenta guerra y una humillante prisión. No me entiendas mal, no hago culto a la persona, la historia de Anna es la misma que vivieron cientos de miles de almas, pero su legado nos permite hoy, casi sesenta años después de terminada la guerra, además de recordar el sufrimiento de tantos, recordar la esperanza de algunos. Me hizo recordar unas palabras escritas al final de la biblia, donde dice“dichosos quienes mueren confiando en Dios, pues sus obras continúan con ellos”. Es la forma de decir que su legado perdura incluso después que ellos se van a casa. Estoy agradecido por haber estado en presencia de dos legados importantes del arte de mi especie; ambas ocupando su momento y sitio en la historia, pero lo que más atesoro es ser testigo del arte que sobrepasa a los demás, el que brota del alma cual semilla hecha árbol luego de morir en tierra: esperanza, plasmada en lienzo que no enmohece ni expira pues sobrevive incluso a su sembrador. Ahora me pregunto, y te animo a preguntarte ¿Cuál es nuestro legado? Porque todos, sin excepción, tenemos el diseño de la grandeza en nuestro ser, aunque con demasiada frecuencia nos dejamos vencer por el desánimo del entorno que nos toca vivir. Si este fuera mi último día sobre esta tierra ¿Qué me gustaría legar para que otros encuentren esperanza en un mundo donde su escasez de acentúa con el pasar del tiempo? Hay un artista en cada uno de nosotros, puesto allí por Dios, para que florezca y sea una referencia a nuestros semejantes. Ese es al artista dormido, puede que moribundo, que Jesús vino a abonar para que florezca. Una niña y un pintor me han permitido ver dos formas de querer dejar algo como herencia a quienes les sobrevivirían, y me anima pensar que si mi legado está impregnado de esperanza…no habré vivido en vano. Feliz día.