lunes, 1 de junio de 2015

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: El perfume del alma

El perfume del alma
Por José Gil
Esa tarde me dirigí a aquella perfumería para comprar algunos regalos. Estaba acostumbrado al trato cordial aunque distante de aquella cultura, por lo que me llevaría una sorpresa. Llevaba puesto un suéter con la inscripción “Amo NY”, regalo de mi hijo que me había ayudado a combatir el frio de finales de invierno. Apenas entré a la perfumería la empleada me dirigió unas palabras en holandés, de las que nada entendí. Entonces, sonriendo, habló en inglés: “ya sabía que usted no era de por aquí, pues su rostro refleja radiante alegría, mientras nosotros siempre entramos así” y puso gesto de enojo. En realidad lograr que me ría no requiere un gran esfuerzo, pero aquel comentario de la vendedora logró por varios segundos que ella, los dos amigos que me acompañaban y yo formáramos un cuarteto de risa que no pasó desapercibido a otras personas en la tienda. Había escogido esa perfumería porque tenía todas las fragancias que me gustan, incluso las que escapaban de mi presupuesto. Me gusta escoger diferentes muestras, verter un poco en los cartoncitos de prueba y, si consigo alguna que me guste, aprovechar para perfumar mis manos. Ese día pensaba comprar varios, así que aprovecharía oler diferentes fragancias y, no lo dudes, rociarme un poco del que mejor me pareciera. Sin embargo, el comentario de la empleada movió mi pensamiento de los perfumes que buscaba al que llevaba en el alma. Desconozco que observó o percibió, pero más tarde, de regreso a la residencia, recordaría un pasaje de mi vieja biblia en el que me gusta pensar está la respuesta. “Un corazón contento hermosea el rostro” (Proverbios 15:13). Déjame aclararte algo, se refiere a una hermosura en el sentido de frescura, lozanía, vigor, no en el sentido de competir para un concurso de belleza con retoques tipo Photoshop o certámenes de caras para un comercial de TV. Agradecí a Dios por aquella vivencia, recordando que un fiel amigo del camino de la vida ha sido el contentamiento. ¿Sabías que la ciencia moderna sugiere que unos minutos de risa, genuinamente expresada por contentamiento, mejoran la salud e imagen personal? Si el estado de ánimo del alma emitiera un perfume, en una escala del 1 al 10, donde 1 es un delicioso aroma francés y 10 es algo cercano al ajenjo ¿Qué número sería el nuestro? La escritura no sugiere que yo deba ir por allí con mis encías frías por estar sonriendo todo el tiempo, sencillamente nos recuerda que si el lugar del ser en el que se originan las emociones fluye contentamiento, mostrará algo hermoso y notorio incluso a quienes nos rodean. Por el contrario, almas gruñonas y quejonas abundan, en especial cuando las sociedades padecen problemas y carencias que atrapan y amargan a quienes solo tienen visión para lo material en la vida. He notado que se ha vuelto común la expresión “nube negra” para referirse a personas de las que solo brota pesimismo y malestares. Por otro lado, hay quienes intentan perfumar su alma con perfumes baratos de euforias pasajeras que se esfuman tan rápidamente como las fragancias de mala calidad. Otros tratan vanamente de usar la religiosidad para embellecer la vida, que agrega olores a rigor y ritual pero no contentamiento. ¿Cómo impregnar al alma del perfume del contentamiento? Con pensamientos y lecturas de bienestar intelecto-espiritual, meditando, orando, incluso cantando, todo ello abona nuestra vida con un sentimiento de agradecimiento. Estoy convencido que contentamiento y agradecimiento van inseparablemente tomados de la mano. ¿Has percibido el perfume de un alma contenta? Con toda seguridad procede de alguien agradecido. En este día quiero animarte a pensar que tienes un perfume de emociones que brotan de tu alma y no pasa desapercibido para quienes están en tu entorno. Contentamiento,  ese estado emocional del alma que confía y disfruta la vida. Pon a un grupo de niños a jugar en la playa o la piscina, o patear unas pelotas de futbol con su papá en la montaña ¿Los puedes oír? ¿Sabes cómo están? Si, exactamente…contentos. Es mi deseo y oración tener un corazón contento, y que la fuente de ese contentamiento sea todo lo bueno, lo que hace que nuestra alma crezca y avance en nuestro peregrinaje por esta existencia. Eso producirá una belleza que ninguna aplicación digital ni producto de belleza podrá lograr. Feliz día. 

miércoles, 22 de abril de 2015

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: MIEL PARA EL CAMINO.

Miel para el camino
Por José Gil

Aquellos 9 campesinos no tuvieron opción, debían regresar a buscar a su hermano, quien había quedado detenido al otro lado de la frontera, acusado de ser guerrillero. Viaje obligado por la carencia de alimento y el deseo de liberar a su hermano, aunque sabían que su viaje implicaba enfrentar un gran peligro. La condición de la autoridad Egipcia para liberar al detenido fue que llevaran a su hermano menor y corroborara una historia que ellos habían contado al negar ser invasores o ladrones. Su anciano padre les pidió que cuidaran a su hermanito, recordando la pérdida de otro hijo en un viaje similar y entendiendo que, al cruzar la frontera, quedaban a merced del deseo de un -aparentemente- caprichoso gobernante. Entre lágrimas y dolorosos recuerdos los 10 hombres se dispusieron a salir. Es entonces cuando el anciano les da una última instrucción: “lleven miel para el camino y como presente”. Uno de sus hijos detenido en el extranjero, enfrentando la quiebra por aquella prolongada sequía, su hijo amado había muerto, había enviudado, y ahora enfrentaba la posibilidad de que los hombres de la familia no volvieran, quedando con una multitudinaria familia, en una finca sin cosecha, sin recursos ni fuerzas para proveerles. Sin embargo, algo en su fuero interior había madurado, ya no era el joven embaucador que por engañar a su padre debió huir para nunca volver a ver el rostro ni sentir el abrazo de su madre, se había extinguido el embaucador cuyo propio hermano había jurado matar, aquel astuto criador de ganado a quien ni su suegro -otro experto timador- pudo ganarle en manipulación de negocios. Ahora, anciano, mirando lo pedregoso del entorno y viviendo aquella sequía que, puede haberle recordado soledades en su alma, instruía a sus hijos “lleven miel para el camino”. ¿Miel? ¿Para hombres recios? ¿Para el gobernante que ordenó detener a mi hijo, un campesino, acusándole de ser espía? ¿Yo enviando miel? ¿Creen que mi pierna cojea por no haber luchado en la vida? He vivido en cuevas, dormido sobre piedras, luché contra Dios mismo, mis soledades y rigores para ascender en la vida exceden a las de quienes me han criticado, he crecido solo y nadie me ha ayudado, mi nombre significa “príncipe”. ¿Miel?...Si, lleven miel para el camino, lleven suficiente para ustedes e incluso para quien parece amenazarme…no lleven armas como solían, no usen astucias como aprendieron de mí, no traten de sorprender al enemigo cuando esté desprevenido como aquella noche…lleven miel para el camino. Las nobles abejas no han dejado de libar miel, mi alma tampoco dejará de hacerlo aunque estos son tiempos desolados. ¿Conoces el personaje? Si, es Jacob. Puedes leer todos los detalles de esta fascinante etapa de su vida en el libro de Génesis, capítulo 43. Antes que lo hagas quiero compartirte algo que puede serte útil para el resto de tu vida: la importancia de fluir miel y no amargura en tu alma. Miel para los momentos difíciles de la existencia, dulzura del alma que te sustente e incluso alcance para compartir con quienes están a tu alrededor. ¿Has sufrido? ¿Te parece que la vida te adeuda por tanta lágrima derramada en soledades? ¿Te ha tocado subir cuestas empinadas entre espinas y cardos? Bueno, déjame decirte algo…visto en perspectiva eres un alma afortunada, siempre y cuando mires al rigor de la vida como la oportunidad para conocer, en carne propia, la diferencia entre la hiel y la miel. Lo que necesitas es decidir, luego de hacer balance puertas adentro del ser, donde nadie mira ni sabe ¿Qué llevarás para el camino que falta transitar? Puedes decidir llevar el resentimiento, la pena, la rabia, o todas juntas. ¿Alguna vez pensaste que era mejor acabar con todo de una “buena” vez? Muchas almas lo hicieron…se quebraron. En cambio, si has llegado hasta estas líneas es porque has decidido avanzar, pero la vida te regala el ir más allá que en modo de supervivencia, degustando la actitud que decidas llevar para el camino. Recuerdo una noche de Marzo, hace varios años, en la celebración del casamiento de mi hija, escuchando al ministro que les compartía palabras de estimulo. ¿Sabes la frase que recuerdo de sus palabras para la pareja que iniciaba un camino compartido? “Lleven miel para este camino que inician”. En una noche de celebración aquella frase puede haber pasado desapercibida, pero seguramente ha sido referencia para días posteriores. Puede que lleguen momentos, si es que no han llegado, en los que la euforia, el sentido de abundancia, incluso la salud parecen esfumarse, son las horas menguadas. Aun así, son momentos para recordar que debemos decidir si nuestra alma fluirá miel de esperanza que incluso sea influencia para los otros senderistas de la vida. Una sombra de pesimismo y amargura suele rodear a los resentidos del camino, a los que su balance siempre les da negativo, a quienes culpan a todo y todos por su condición. Sus palabras, acciones e influencia son amargas. Un alma que destila dulzura, aunque se encuentre en un desierto, llegará a ver milagros que la amargura jamás alcanzará a ver ni desde la distancia. ¿Piensas que los niños disfrutaban la presencia de Jesús porque fuera un amargado? Los niños sí que saben distinguir y disfrutar la miel de la vida. Un alma endulzada por la miel del amor, esperanza y entusiasmo cruzará desiertos pedregosos, verá el rostro que consideraba perdido, recibirá un perdón inmerecido e inesperado, tendrá provisión para el sustento y disfrutará una reconciliación y felicidad que la lógica y la razón atea no alcanzan a comprender. ¿Te cuesta creerlo? Los campesinos en la historia que te compartí recibieron todo eso y, déjame decirte algo, habían vivido entre aciertos y maldades, lo mismo que nosotros. Quiero terminar estas sentidas líneas animándote a soltar las penas de tu alma y dejar que la dulzura de la vida fluya, primero en ti, y alcance para otros. Endulza tus pensamientos, deshazte de sentimientos y palabras agrias contra ti mismo y los demás; atrévete a dejar que la voz del niño o niña en tu ser interior ría de nuevo…y se cumplirá una de las promesas más esperanzadoras que Jesús dio a sus seguidores: “El que en mi cree, de su interior correrán ríos de agua vida”. Feliz día.

lunes, 20 de abril de 2015

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: Mentes Renovadas

Mentes Renovadas
por Jose Gil
¿Has escuchado decir “soy así, quien me quiera tendrá que quererme así”? ¿Sabías que nuestro cerebro tiene la capacidad de crear hábitos y anclarnos a ellos? Hace poco tiempo supe de investigaciones científicas sobre esa función cerebral: crear y deshacer hábitos. Un grupo de expertos explica que el cerebro humano funciona creando patrones de asociación entre lo que percibe del entorno y nuestra reacción interna, según lo que considere sea conveniente para nosotros. El cerebro crea una red de conexiones que asemejan carreteras de pensamiento de modo que, la próxima vez que perciba algo similar a la experiencia anterior, tratará de reproducir las mismas ideas (transitar la misma carretera de pensamiento) y; como resultado, producir las mismas acciones. A ese ciclo repetitivo lo llamamos hábito. Desarrollamos hábitos para la hora de comer, colores preferidos, dormir, ir al baño, caminos para ir al trabajo, y pare de contar. Repetir lo habitual da al cerebro un sentido de seguridad y comodidad que ahorra energía y produce relajación. De modo que, comodidad y seguridad (parte importante de nuestras emociones) son resultado de un cerebro que actúa por costumbre, y forma parte de una vida sana. Hasta aquí todo va bien, pero cuidado, lo que por un lado brinda seguridad y confort, puede en ser un peligroso obstáculo en circunstancias claves para nuestra vida. Los hábitos pueden crear resistencia a cambiar y eso podría ser contraproducente. Cada vez que enfrentamos la necesidad de un cambio se produce una tensión entre quedarnos en el hábito (zona de confort, seguridad, rutina) o asumir un nuevo conocimiento que exige actuar en forma no habitual, nuevas autopistas cerebrales. En la medida que nuestro pensamiento sea rígido mayor es el desafío. ¿Has visto a alguien en su intento por dejar de fumar? ¿Con que frecuencia cambiamos algo complejo como una posición filosófica, política, religiosa hasta algo sencillo como el brazo donde ponemos el reloj? Una pregunta que deberíamos hacernos ¿Estoy dispuesto a cambiar si mi nivel de conciencia cambia o me adhiero a mis hábitos negando cambio alguno? La respuesta puede marcar la diferencia entre un alma libre o prisionera, una mente momificada o una jovial. Es más fácil hablar o escribir sobre cambiar que hacerlo ¿Verdad? Al final de su investigación los científicos proponen la forma en que podemos ajustar o desalojar hábitos de nuestra vida. Por cierto, su respuesta coincide con otra que ha estado disponible durante siglos: re-educándonos con nuevos hábitos. Interesante, en el sitio donde se producen las reacciones que conectan nuestro mundo interior con el externo, hay una lucha entre viejo y nuevo, hábito y necesidad de cambio. Pensaba en eso y recordé dos frases leídas en mi vieja Biblia. La primera son palabras de Jesús a sus seguidores “no se pone un remiendo nuevo en un vestido viejo” (Mateo 9:16). Advertía así a sus amigos que tratar de tapar los vacíos en alguien con pensamiento ritualista, envejecido, pegándole remiendos de nuevos pensamientos terminará generando un vacío más grande. La segunda frase es de un seguidor suyo: “No se conformen al sistema de valores imperante, sino transfórmense con nuevas y superiores formas de pensamiento” (Romanos 12:2). Pablo entendió que necesitamos una mente renovada, no remendada; que la mente renovada resiste las telarañas del conformismo y que es mi responsabilidad alimentar nuevos pensamientos para crecer intelectual y espiritualmente. ¿Te das cuenta? La sabiduría antigua y nuevos descubrimientos esta vez concuerdan en que existe la necesidad de renovar nuestro pensamiento, sustituyendo aquellos hábitos que nos paralizan con otros que nos aproximen a la mejor versión de nosotros mismos. Ante estas evidencias cabe preguntarme, ¿Por qué en tantas decisiones de mi vida prevalecen el conformismo y la repetitividad? Porque permito que mis viejos esquemas mentales decidan. Con razón hay tanta gente que vive fatigada y apesadumbrada, empujando una vida aburrida y desmotivada. Atrapados por pensamientos de un sistema de valores que les dicta que comer, vestir, hablar y cuándo o con quien hacer pareja. Repitiendo las mismas cosas o haciendo lo que “todos hacen” obtendré los mismos resultados o lo que “otros ya obtuvieron” pero no lo que mi individualidad está llamada a alcanzar: la mejor versión de José, una mente renovada y no una remendada. Pon atención a las personas que han marcado una huella digna de elogiar o imitar y te darás cuenta que, igual que nosotros, tuvieron carencias pero, a diferencia de la mayoría, el conformismo no fue una de ellas. Una excusa suele ser que es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer…es la voz del miedo al cambio que grita desde la azotea. Alguien dijo que no temamos dejar lo bueno para aspirar a lo grandioso. Es natural y comprensible llevar una vida protegida y tranquila, es parte de nuestra salud emocional; pero recordemos que el entusiasmo por la vida se nutre de recorrer el camino que eleva mi ser hacia mayores y mejores formas de pensamiento y acción. Te animo a considerar la importancia de renovar nuestra mente, atreviéndonos a alcanzar la altura para la cual fuimos diseñados. Feliz día.

domingo, 29 de marzo de 2015

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: ¿Tiempo final?

¿Tiempo final?
Por José Gil
Esa tarde fui a visitar una iglesia cuyo portal anunciaba celebrar una reunión en idioma español. Por llegar temprano pude observar a quienes preparaban la actividad: sonido, luces, decoración. Unos minutos más tarde comenzaba formalmente una música que, de inmediato, me hizo recordar la escuchada en otros lugares. Promesas de un futuro mejor y un gobierno de amor en el planeta eran base de ritmos que incitaban primero a bailar y, paulatinamente, lo emotivo. Unas semanas antes había visitado otro grupo en su tiempo para leer y orar, un ambiente sosegado, donde también se mencionaba un tiempo venidero cuando el mundo estará mejor. Al parecer es algo común, en distintas comunidades religiosas, la predica sobre “un futuro mejor” y un orden mundial establecido según principios “divinos”. ¿Orden divino? ¿Esperamos un futuro mejor? Es un tema espinoso, sobre todo porque entre religiosos de oficio que han monopolizado una versión “oficial” y las supersticiones y sandeces que Hollywood -y afines- incluyen en películas apocalípticas, han dividido la cultura occidental en dos bloques: los que esperan un gobierno eco-religioso terrenal color de rosa y, en otro extremo, los que anuncian batallas entre ángeles y demonios en un holocausto apocalíptico. Sin pretender dar respuesta al tema escatológico (estudio de los tiempos finales) quiero decirte algo con la serenidad que da la certeza: si creemos la mitad de lo leído en la Biblia sabremos que la humanidad se enfila a tiempos en los que la degradación y violencia pondrán en estado de sitio al amor, fe, y esperanza. Muchos acontecimientos dejan ver a los jinetes apocalípticos. Focos de guerra promovidas por ambiciones de poder político, económico y religioso. Hambrunas, desplazados y refugiados que superan los 1000 millones de almas, a lo que deberemos sumar las predicciones de la ONU sobre reducción de fuentes de agua potable, a la cual 40 de cada 100 personas en el planeta no tendrán accesos en un par de décadas. Enfermedadesque amenazan con crear agresivas pandemias. El cambio climático y el surgimiento de nuevas forma de conductas anárquicas en latitudes que pensábamos se habían pacificado. La reaparición de nuevos mesías que ofrecen salvar a la especie a cambio de subvertir el poder tradicional e imponer uno nuevo, que termina siendo reciclado. En conjunto, estos elementos pronostican que ciernen tormentas sociales a escala mundial. No deja de ser interesante que la Biblia menciona tiempos finales impregnados de guerra-pandemias-hambre-muerte a escala sin precedentes, con mercaderes de esperanza auto proclamándose salvadores. ¿Te intimida? Puede que estés pensando no seguir leyendo y que José te envió hoy unas líneas “infelices” o raras. Ayer, el capitán de un vuelo en la ruta Barcelona-Dusseldorf dirigió unas sentidas palabras a sus pasajeros, no desde su cabina, sino frente a todos. Terminó compartiendo la esperanza de abrazar a su familia esa noche al terminar el viaje. Un emotivo silencio, seguido de aplausos, recordando que un colega había estrellado deliberadamente el vuelo de la misma ruta 72 horas antes, truncando la vida a 149 almas. ¿Cuál parte de la historia abrazas, la trágica o la esperanzadora? Tú decides. ¿Estamos acercándonos al tiempo final? Si es así ¿Qué parte de la idea abrazas, holocausto o esperanza? Nuestro final, bien individual o colectivo, puede no ser asunto inmediato, pero si inminente. Jesús dijo a sus seguidores “vuestro tiempo de morir es algo latente” Juan 7:6. Tal realidad no debe ser tomada como trágica sino un llamado de atención sobre la actitud con que vivimos. Muchas personas han enfrentado realidades con ingredientes apocalípticos; sin embargo, han abrazado la esperanza. ¿Su secreto? Han creído ser hijos de Dios, luz y sal de la tierra. Las religiones no han podido someterles, el fanatismo no ha logrado invadirles, filosofías no pudieron confundirles, partidos políticos no pudieron manipularles, ejércitos no han podido apagar sus voces, tragedias no han vencido su esperanza. Han sido almas libres enfrentando al mal con bondad, su fuerza no ha sido fiera sino sabia, su voluntad no ha sido la de imponerse a otros sino resistir la adversidad, se han mantenido erguidos en lo que debieron parecerles tiempos finales…y para muchos lo fue, de hecho. La violencia jamás les arrastró a la venganza, el hambre no fue excusa para robar o matar, sus enfermedades fueron enfrentadas con dignidad de almas en conexión con Dios, y la muerte misma llegó a encontrarles entonando cantos de esperanza y victoria. La naturaleza de algunos de nuestros con-generes muestra una asombrosa capacidad para pervertir logros alcanzados con gran esfuerzo (basta recordar que los mismos postulados de Dalton que llevaron a algunos a concebir la llamada “medicina nuclear” hayan sido usados por otros para crear la “bomba nuclear”). A pesar de eso, siempre han existido aquellos cuya naturaleza les hace ser luz cuando la tiniebla ha tratado de invadirles. Almas que nos recuerdan que, aunque no pueda evitar que el sistema de valores imperante esté llevando al planeta a una calle ciega, puedo evitar ser invadido puertas adentro del ser. ¿Has considerado lo que enfrentó Jesús? El poder religioso, político y social se confabularon para deshacerse de aquel molesto libertador de almas. ¿Lo lograron? En mi caso fracasaron, en el tuyo….tú decides. Nombres como Nerón, Domiciano, Atila, Bonaparte, Hitler; destacan entre los artífices de anarquía y crueldad; pero la historia también se ilumina por nombres refulgentes: Jesús, Pablo, Juan, Fanny, Teresa, sin contar tantos “anónimos” cuya luz se mantuvo encendida cuando la oscuridad parecía haber ahogado las que había afuera. ¿Tiempo final? ¿Te asusta? Creo que estamos escribiendo las primeras páginas del epilogo, pero eso no debe sorprenderme ni asustarme, pues ya había sido alertado al respecto. Puede que uno de estos días se acelere la historia hacia profundos conflictos mundiales, finales…puede que no. En todo caso, la idea de un futuro mejor se alimenta porque mi alma está conectada con lo Divino, no porque piense que las condiciones de vida del planeta van a mejorar. El mensaje central para los tiempos finales es que el conflicto más cruento entre el bien y el mal se está librando por la conquista de mi alma, y en eso yo tengo la decisión final. Aunque llegue el tiempo cuando, afuera, la maldad se imponga; mi alma está destinada a triunfar. Los tiempos parecen acortarse, pero la luz de mi alma sigue encendida…soy un vencedor y llamado a vivir sin temor. Feliz día.

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: Los del camino

Los del camino
Por José Gil
Ir a la farmacia a buscar remedio para el malestar de gripe y una despensa casi vacía fueron excusas perfectas a mi desgano de cocinar esa mañana, decidiendo salir a desayunar y pasar por la farmacia. Abrigado de arriba abajo me dirigí al centro del pueblo, pensando en un par de sitios que sirven “especiales” matutinos dominicales. Sin prisa, para evitar alterar la tos, y a la vez tratando de no exponerme prolongadamente al frio, salía de una de las calles angostas cercanas a la estación del tren cuando vi aquella pareja, preguntando a otro caminante con morral en espalda, a quien pude escuchar decirles que no podía ayudarles; respuesta común en una cultura de “hágalo usted mismo”. En aquella hora y día de la semana muy pocas personas salen a caminar por el centro, en especial cuando el clima invita a seguir en cama. Al alejarse el otro caminante observé la sonrisa como saludo y que los ojos del anciano se pusieron sobre la única alma que se acercaba. Me detuve ante el par de visitantes, quienes lucían como viajeros de la tercera edad en un pueblo desconocido. Deseaba ayudarles, aunque siendo visitante, dudaba poder darle direcciones; pero algo podía hacer: saludar y decirles donde preguntar. Sabía dónde estaba la oficina de información al visitante…porque había estado allí. La gentil pareja había viajado desde Suiza y con la cordialidad de quien pide ayuda sin desear incomodar, esperanzado en recibirla, su primera pregunta fue sobre el idioma. En Suiza hablan oficialmente cuatro idiomas, pero ninguno corresponde al de la nación que estaban visitando. La buena noticia para ambos fue que estaban preguntando a un visitante con quien podían hablar en inglés. ¿Te das cuenta? Pudimos comunicarnos, no en nuestra lengua original sino en una común a ambos. Buscaban la dirección del museo de artes, y me alegré, en eso podía ayudarles pues yo lo había visitado unos días antes. Mi forma de pronunciar el nombre del museo y la calle (Maurithuis, Plein) me delataba extranjero, pero podía guiarles pues había estado allí. Empecé a explicarle que estaban en un sector del centro donde no había buenas señales, y aunque las hubiese eran difíciles de entender (todos reímos) pero que debían tomar primero una cuadra al Oeste y…entonces, algo me detuvo de seguir dándoles un mapa hablado y movió a sugerirles: Si aceptan caminaré con ustedes hasta donde puedan ver el museo. La expresión del rostro del hombre me hizo recordar esa mezcla de alegría y alivio que he sentido cuando, en tantas oportunidades, algún alma del camino me ha ayudado a encontrar el mío. Las cuadras que caminamos, a paso de quien va sin prisa, fueron escenario para compartir sobre nuestros orígenes y razones para estar allí, además de algunas risas…cual niños que se encuentran –momentáneamente- en un parque en el que esperan haya espacio y diversión para todos. Unos minutos más tarde la plaza del centro dejaba ver aquella edificación, casa de algún notable en 1641, llegando a ser museo e icono de Holanda y referencia mundial. Al momento de despedirnos la dama sonreía y el anciano puso su mirada sobre mí para pronunciar unas palabras que procuraré recordar siempre “que la vida le permita alcanzar todos sus sueños”. Música que inundó mi alma y empañó mis ojos, al recordar que hemos sido diseñados para dar de gracia lo que de gracia recibimos, y entender que cada encuentro tiene su historia y propósito para quien mantiene abiertos los ojos del alma. Les vi encaminarse a su destino, y yo miré hacia un lugar cercano donde empezaban a disponer mesas para desayunar. Momentáneamente había olvidado aquella molesta gripe, química entre estados emocionales y el cambio de estación. Quise compartirte esta cotidianidad como recordatorio que la vida asemeja un camino, a cuyo paso tenemos la oportunidad de compartir; algunas veces para dar y otras para recibir, recordatorio que en asuntos aparentemente pequeños percibimos un sentido de propósito de vida, que somos privilegiados cuando podemos apoyar a otros en el camino, recordatorio que podemos mostrar nuestra relación personal con Dios en la forma en que nos relacionamos con las otras almas del camino. ¿Sabes cómo llamaron a los primeros seguidores de Jesús? Antes de acuñar el término “cristianos”, antes que Constantino hiciera su conveniente declaración de fe, antes que las oraciones fueran tarifadas, antes de trucadas apariciones para someter a nuestros antepasados, antes de matar a otros en nombre de Dios, antes de las cruzadas, la inquisición y tantos otros aderezos con los que mercaderes de fe han sazonado; los primeros seguidores de Jesús fueron llamados “Los del camino”. ¿Sabes? Los estudiosos no mencionan alguna causa única para que los llamasen así, pero lo cierto es que se les encontraba por los caminos cotidianamente, y cualquiera que se cruzaba con ellos no se iría sin una palabra de vida, un testimonio edificante, un trozo de pan, una cobija para calentarse, una sonrisa, o un abrazo fraterno. Sus vidas habían entrado en contacto con lo Divino, nunca volvieron a ser las mismas. Puede que no supieran mucho sobre teología ancestral ni leer la escritura antigua de la ley…pero los del camino conocían “el camino”, y en su cotidianidad mostraron la forma en que Jesús vivió así como el impacto que produjo en sus vidas. Su forma de hablar ya no era la que originalmente aprendieron y su forma de vivir tampoco volvió a ser la misma. Hoy, y para cerrar estas líneas, te animo a considerar que hay almas a tu alrededor buscando camino en su vida, y la modernidad parece ofrecerle tantos que de lejos parecen “buenos”…pero el alma sigue buscando la armonía y paz para la que un hombre llamado Jesús vino a mostrar la dirección de encuentro. A esas almas que buscan puedes enviarles a algún otro sitio u organización o hasta religión, quizás decirle que no puedes ayudarles, pero te animo a que camines con ellos mostrándoles el Jesús en tu vida, comparte, disfruta el recorrido, déjales ver que eres un visitante igual a ellos que desconoce tanto sobre la vida pero conoces el camino porque lo has transitado. Hoy, tú y yo, podemos libre y gratuitamente ser los del camino para quienes buscan camino en este tiempo de tantas preguntas y propuestas a las almas. Piénsalo, decide…y actúa, las arenas del tiempo van menguando. Feliz día.

domingo, 15 de marzo de 2015

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: SIN PÁNICO

Sin pánico
Por José Gil
Salí del apartamento para ir a mi sitio de trabajo y al entrar al ascensor saludé a una vecina quien bajaba con su hija. Apenas se hubo cerrado la puerta se produjo un ruido fuerte y en fracciones de segundo percibí lo que acababa de pasar…la guaya se había roto. El cajón inicio un descenso que no debe haber durado 2 segundos, pero fueron decisivos para las tres almas allí congregadas. La dama emitió un grito instintivo al que se hizo eco su hija, y por mi mente cruzó la idea de que la caída iba a ser dura. Una frase fue emitida “sin pánico, sin miedo”. Hubo un silencio, no sé si fue más el resultado de las palabras que acababan de salir de un hombre enfrentando su propio miedo, o porque el ascensor se había detenido en seco, como halado desde arriba. Luego supe lo que había pasado….el freno de seguridad nos había salvado de lesiones o algo peor. ¿Alguna vez sentiste pánico? Es un miedo magnificado a niveles que generan alta presión física y mental, normalmente resultado de percibir peligro en forma súbita. Dos cosas importantes que han concluido los estudiosos de la conducta: el pánico paraliza y, segundo, su aparición tiene más que ver con la condición del alma que con la amenaza externa. ¿Sabías que la palabra pánico tiene su origen en una deidad llamada “pan” cuyo objetivo era asustar a las almas sorprendiéndolas? De modo que, tradicionalmente, el pánico es…un enemigo espiritual. Pensaba en esto cuando recordé la historia de cierto hombre que se acercó a Jesús para pedirle fuera a ver a su hija de 12 años, quien estaba gravemente enferma. No sé cuánto tiempo le habrá tomado encontrarle, pero cuando ya venía a su casa con la persona en quien estaba su esperanza, llegaron sus conocidos con la noticia “tu hija murió, ya no molestes al Maestro”. ¿Alguien dijo “pánico”? Una cosa es teorizar o narrar una historia sobre un susto mayor en un elevador defectuoso, pero… “tu hija murió” ha de ser un paralizante para cualquier alma. Trato de imaginar aquel padre paralizado, con un tornado de pensamientos, sin poder moverse posiblemente, mirando a su ayudador pero sin poder pronunciar palabras. Es entonces cuando el hijo del hombre expresa lo que considero la fuente de la que brota el triunfo sobre el pánico: “no tengas miedo, sigue creyendo”. Marcos 5:36. No dejes que el miedo te paralice, sigue caminando a casa, no dejes que el dolor ni la muerte minen tu corazón de desesperanza….me buscaste y hallaste, me invitaste a acompañarte y aquí voy contigo…no te dejes vencer….yo voy a tu lado….sigue aunque parezca que vas a enfrentar la realidad aparentemente más dolorosa que hayas alguna vez atravesado…sigue caminando que yo voy contigo. Ante la tragedia inesperada el alma quiere paralizarse por el miedo hecho pánico. ¿Sabes cuál es la expresión más repetida por Jesús a sus seguidores? “No tengas miedo”. Ahora te pregunto, ¿Sientes que te asalta el pánico? ¿Llegas a la esquina de tu casa y ves tendido el cuerpo de un ser amado, víctima del hampa? ¿Tu medico acaba de notificarte que tu vida camina la cuerda floja? ¿Perdiste tu trabajo en medio de una crisis económica? ¿Tu matrimonio termina? ¿Te acusan injustamente de cometer un crimen? ¿El ascensor de la vida parece irse abajo porque su guaya principal se desprendió? Conozco personas que han vivido algunas de esas vivencias y han enfrentado el miedo con una armadura de confianza en que Jesús camina a su lado, alentándoles a seguir caminando también. Déjame decirte algo: las palabras de la vida para ti -y para mí- siguen siendo las mismas: no tengas miedo, sigue creyendo, sigue confiando, sigue avanzando y vence al miedo. Jairo llegó a su casa, en la que todos lamentaban y lloraban la tragedia. Ese día una niña de 12 años fue restaurada a la vida y me pregunto cual habría sido el resultado si aquel hombre, vencido por la desesperanza, hubiera dicho a Jesús que ya no importaba, que lo dejara así, que quería llorar a solas, que no tenía esperanza. Nosotros decidimos si escuchamos las palabras del Maestro de la vida. Si puedes mantener tu confianza en que la vida exige avanzar, combinando la voluntad propia y la compañía Divina verás milagros. No me refiero necesariamente a resurrecciones físicas, pero si al milagro del alma que alcanza la conquista más importante de la vida, la de su propio miedo. Hoy es un día para seguir caminando, a pesar de que muchos puedan estar diciéndonos “ya no vale la pena”. Sigue caminando, el dador de vida te acompaña. Feliz día. 

martes, 24 de febrero de 2015

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: TRIUNFANDO

Triunfando
Por José Gil
Me detuve un momento al lado de aquel monumento del siglo XVI, testigo de tiempos y vivencias que hoy rondan entre memorias, mitos y leyendas. La tranquilidad de una mañana de domingo me permitió congelar, momentáneamente, mi entorno. Unos pocos transeúntes, abrigados a pesar del generoso sol, gaviotas evocando con su gemido la cercanía del mar, una brisa fría desde el Este, y el sonido de autos y transporte propios de este tranquilo septentrional pueblo de Europa. Aquella combinación de colores, sonidos y frio soleado sugirieron una palabra a mis pensamientos: éxito. Disfrutar, circunstancialmente, de la seguridad y el extraño encanto de esta región del llamado “primer mundo” es la meta de tantos colegas, paisanos y desconocidos, quienes ante las precarias condiciones en su tierra natal zarpan a otras latitudes en búsqueda de mejores oportunidades de éxito. ¿Cómo culparles? Están en su exploración, su búsqueda. Mientras caminaba meditaba en lo evasivo, momentáneo, peligrosamente adictivo y, por mucho que nos esmeremos, pasajero que suele ser el éxito. En el deporte, el campeón de esta temporada es una estadística en la próxima. En los negocios, las empresas “exitosas” de una década pueden quebrar en un día por un cambio en la economía. Incluso en las religiones, grandes y concurridos templos de ayer son viejos muros visitados apenas por pocos peregrinos. Aun así, la sociedad enfatiza el éxito, bien a través de “tener más” o recompensando un “buen desempeño”. Con razón nos dirigimos, a alta velocidad, hacia un muro de concreto en un callejón sin salida; el éxito nos ha distraído del diseño original puesto en nuestro ser interior: Victoria. Una vida triunfadora, victoriosa es muy distinta y superior al frenéticamente buscado éxito. ¿La diferencia? Mientras el éxito mide el esfuerzo puesto en alcanzar una posición reconocible, victoria implica una actitud de entusiasmo y plenitud para elevar nuestro ser interior. El primero es pasajero, la segunda permanece. ¿Te has preguntado la causa por la que tantos que alcanzan el éxito terminan su vida inesperada y solitariamente? En su afán entregaron la plenitud de vida para un éxito aparente, reconocido desde fuera, dejando en segundo plano, o abandonando, que el mayor triunfo es la satisfacción del espíritu. La cumbre del Everest de la fama, fortuna y poder suelen ondear banderas solitarias que nunca calmaron la sed de quienes entregaron todo para encontrarse solos en la cima. Seguí caminando, y más adelante vi a un hombre que, estimo, está en sus tempranos 50, tocando y cantando en una calle del centro. Al parecer fue un músico exitoso, a quien adicciones y miedos le llevaron a la quiebra, no solo material. ¿Sabes? Canta y toca la guitarra muy bien, ahora en la calle, recibiendo dadivas. Puede que ahora sea más rico que antes, al menos eso espero. Hay una leyenda en la que Hades, tras perder su poder perverso dice a Perseo “puede que ahora, sin poderes, llegue a ser más fuerte”. El éxito, en sus expresiones de poder, fama o fortuna, es evasivo, efímero, para quienes lo buscan como meta o destino. En cambio, victoria es otra cosa, es un alma impregnada de la voluntad para disfrutar el recorrido de la vida, incluso cuando el camino es empinado y la única recompensa anhelada es vivir armónicamente lo que nuestro ser interior pide, silenciosamente, a gritos. Es vivir conectado a la fuente de la que brota el entusiasmo y agradecimiento. Me parece hay tantas almas cuyo llamado interior es ser pintores, escritores, maestros de escuela, sembradores, exploradores, traductores, consejeros juveniles, pero cambian una vida plena y victoriosa para buscar el éxito social. No quiero aburrirte así que te comparto un último pensamiento en estas líneas.  Viene a mi mente un hombre de baja estatura, al parecer calvo, posiblemente divorciado o viudo, quien estando en una de sus varias prisiones envió cartas a algunos amigos. Dos frases resaltan de sus escritos “todo lo que es nacido de Dios vence al mundo” y la otra “gracias a Dios que nos da la victoria”. ¿Ves la diferencia? Este es un hombre victorioso. Estaba viviendo el horror de la prisión, pero no estaba horrorizado. La miopía de su tiempo vio a Saulo como otro perdedor, pero en los anales de la historia…que gran ejemplo de victoria. Pienso en Mandela en Robben, citando a Henley “doy gracias al Dios que fuere por mi alma inconquistable…Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma”. Oh sí, hay una gran diferencia entre el adictivo aroma del éxito y el compromiso de un alma con la grandeza que lleva a una vida de victoria. En esta mañana, que ya es tarde, doy gracias a la vida por mostrarme el camino para vivir en la victoria para la cual fui diseñado, manteniéndome en las alturas de la vida, conectado con Dios. Es mi deseo que tú, también, vivas en victoria. Feliz día.