viernes, 14 de agosto de 2015

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: Los guardaespaldas

Los guardaespaldas
Por José Gil
Salía de aquel restaurante y observé dos hombres sentados a la puerta, traje y corbata, uno de ellos llevaba colgando de su cuello lo que parecía una placa de identificación policial. Eran escoltas, guardaespaldas. Apresuré el paso para alejarme de su entorno, presumiendo que portaban armas para el resguardo de quien paga sus servicios. Mientras me alejaba mis pensamientos recordaron la inseguridad y violencia imperante en Venezuela. Las cifras de muertes violentas son, prácticamente, un parte de guerra, y algunas personas han decidido contratar servicios de guardaespaldas. Recordé aquel viaje de trabajo a Perú, a finales de los años 90, cuando grupos paramilitares aun secuestraban y asesinaban. La sorpresa cuando, a pesar de mis rasgos y acento indiscutiblemente hispanoamericanos, la empresa había asignado 2 escoltas que, desde mi arribo y hasta la partida, me acompañaron. Aun sonrío al rememorar aquella mañana cuando, visitando un templo, uno de ellos vino para pedirme que nos fuéramos porque habían visto un auto sospechoso entorno. Medito esas vivencias pasadas y presentes, que parecen no tener espacio ni tiempo entre su ocurrencia, y la voz que dicta desde el ser interior susurra para hablarte sobre otro tipo de guardaespaldas, dos para ser especifico. Sobre ellos escribió un rey y, en sus propias palabras, le seguían continuamente. Interesante que él vivió bajo amenaza de muerte por enemigos externos y en su misma familia; sin embargo, en lo que muchos consideran su escrito más destacado, se refirió a los que eran dos guardaespaldas a tiempo completo. David escribió “…ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida…”.  La expresión “seguirán” implica la idea de custodiar, acompañar como protectores a tiempo completo, 24x7 como suele decirse. Un joven pastor de ovejas que se convirtió en rey, acumulando en su camino profundos amores y terribles enemigos. Al momento de escribir la joya espiritual que legó en el Salmo 23 menciona, por su nombre, a los que consideró sus dos más cercanos y fieles guardaespaldas: el bien, la misericordia. A juzgar por la biografía que se dispone de David, vivió muchos días de aislamiento, menosprecio, traiciones y persecuciones. Sin embargo, aquí tenemos a alguien haciendo balance de su vida y proclamando que la vida le ha rodeado de bondad y misericordia. ¿Te das cuenta? Hay una poderosa lección de vida para ti y para mí en esta expresión del salmista: con nuestra actitud y percepción de la vida escogemos que tipo de guardaespaldas emocional y espiritual nos acompaña. David tenía una especie de amnesia selectiva para olvidar malos tiempos. Algunas almas suelen ver la mitad vacía del vaso, otras aprecian el valor de la mitad que contiene el fluido que sustenta la vida. Cuando el miedo cierne la sociedad ha convertido casas en celdas, blindado sus autos y hasta contratado guardaespaldas. No los culpo, sus vidas caminan sobre cuerdas flojas, lo mismo que sus emociones. Permíteme preguntarte algo: en el plano intelecto-espiritual ¿Quiénes son los guardaespaldas de tu vida? Cuándo haces el balance de lo vivido y lo compartes a propios o extraños ¿Te refieres al bien y la misericordia que has presenciado y disfrutado o al miedo de la violencia imperante? Yo decido, tú decides, quienes te escoltan puertas adentro del ser. La presencia Divina para el escritor del Salmo 23 fue algo muy superior a rituales o cliché religiosos, era un asunto de compañerismo cotidiano…”todos los días”. Incluso los días cuando fue poco apreciado en su seno familiar, días cuando se escondía en una cueva asquerosa, días de burla de su primera esposa, días de traición de su hijo, desobediencia del comandante de sus tropas, odio de vecinos al norte y sur, hasta días de dolor y llanto por sus hechos vergonzosos. Su testamento emocional y espiritual es el de un alma que proclama la supremacía del bien y la misericordia; recibida de lo Divino y compartida con sus semejantes, que le dieron victoria sobre la oscuridad del miedo, el odio y la ignorancia. En días como estos, donde tantos parecen necesitar guardaespaldas, cuyas razones de contratar tal cuidado puede que ni queramos conocer, vale la pena preguntarnos ¿Quiénes escoltan mi alma en este recorrido que llamo vida? Te invito a que permitas a estos dos guardaespaldas del cielo acompañarte, disfruta su presencia, llena tus pensamientos y emociones con ellos, me gusta saber que el mundo invisible tiene estos poderosos aliados a mi servicio…si es que aprendo a disfrutar su compañía. Es mi deseo y oración que el bien y la misericordia te escolten hasta la llegada a casa. Feliz día. 

martes, 14 de julio de 2015

TU REFRIGERIO ESÌRITUAL DE HOY: Mi amigo el tiempo

Mi amigo el tiempo
Ese día fui a visitar la que fuese casa de Christian Huygens, algo que había deseado desde hacía meses y, finalmente, lograba. Tenía curiosidad por conocer el lugar en el que vivió aquel astrónomo y estudioso de las matemáticas que en el siglo XVII observó los anillos de Saturno e inventó el reloj de péndulo. La vida me tenía guardado un regalo que atesoro y deseo compartirte en estas líneas. Estando en la planta baja de aquella casa, ahora museo, miraba el ingenioso dispositivo con el que Huygens calculó el movimiento oscilatorio, clave para su invención del reloj de péndulo y base para la medición moderna del tiempo. Al terminar de escuchar la explicación subí al segundo piso, sorprendiéndome que en realidad sea un ático. Al pie de la escalera un aviso recomendaba usar uno de aquellos cascos amarillos, para proteger la cabeza de golpear los soportes del techo de madera, que a baja altura van de lado a lado del reducido espacio. Un cuadro añejo, algunos manuscritos antiguos y una ventana con vista al verdor del jardín en verano y nieve de invierno. En ese reducido ático, en aquella remota casa de campo, en aparente soledad, su alma invirtió tiempo y fuerza para extender las alas del pensamiento, llevando adelante su frontera personal y la de toda su especie. Supe que el frio era algunas veces tan intenso que debió ir al pueblo donde tenía mejores condiciones materiales. Luego volvía al ático, donde llegaría a generarse el tic…tac que permitió medir el tiempo en forma novedosa. Permíteme ahora compartir dos enseñanzas de aquella vida que pueden enriquecer la nuestra. La primera es que invirtió buena parte de su tiempo en cosas transcendentes pero en forma pausada: intentando y fallando, sin rendirse, evaluando si la cuerda era muy corta o el peso muy grande, perseverando, hasta materializar el tic tac silencioso de su mente a la medida del tiempo. La segunda es que su aparente soledad no le convirtió en un alma amargada o avara, cosa común entre quienes justifican su vileza argumentando ser así porque bebieron las amargas aguas de la soledad. Me gusta pensar que quienes extienden las alas del alma son los que han aprendido a pensar en el tiempo como un amigo, percibiendo el tic tac como anuncio del paso transitorio por un mundo maravilloso, diseñado y ensamblado para explorarlo y maravillarnos. Miro la cicatriz en mi pecho y entiendo que muchos tic tac invirtió el alma cuyas manos realizaron la operación que prorrogó mi andar terrenal; el verde del campo desde la carretera y aplaudo a quien invierte tantos de sus tic tac en limpiar y emparejar el pasto; camino por una calle limpia y entiendo que alguien decidió poner algunos tic tac para mantener un entorno ordenado; sé que el piloto requirió muchos tic tac para tener su licencia que le permite transportar almas por los cielos; ni decir de los tic tac del educador que prepara lo que ha de impartir a sus alumnos del próximo curso. Sin embargo, también es cierto que el frenético ritmo de vida moderna mueve a tantos a intentar acelerar el tiempo (como si fuera posible), lo que concibe locura y violencia: apúrate, corre, empuja, compite, arrebata, deja que el próximo lo arregle, la vida es corta y si “pierdes” tanto tiempo no la disfrutarás. Perciben el tiempo como angustia, trampa y castigo. Sumado a esa tragedia el ocio es mano que mueve la cuna de quienes perciben el tiempo como una prisión. Se mueven entre el enfado en cuanto hacen y la sin sazón, pues nada les satisface. Sus “buenos” momentos se limitan a los fines de semana, para luego sumergirse en una amarga auto compasión de lunes por la mañana. Mirar el tiempo de esa manera es tierra de cultivo a cinismo, insensibilidad, retraso, corrupción y violencia que puebla el lado oscuro del reloj de tiempo de la especie humana. En cambio, las almas que perciben un infinito, que trasciende a su propio paso por esta tierra, aprenden a ver al tiempo como aliado, amigo, tic…tac…que les susurra tienes el tiempo que necesitas… asegúrate de llevar el paso y la actitud correcta, no mires a los lados, cada quien viaja a su paso, sigue el tuyo, es una caminata para aprender y dar durante el recorrido. No estoy diciendo que todos debamos ser inventores afamados, astrónomos o matemáticos; pero es fundamental saber que todos hemos sido dotados para dar algo, para sumar una parte, pequeña o grande en apariencia. Puede ser una palabra a un alma en un momento crucial, un abrazo a algún triunfador o herido del camino, un ejemplo silencioso de sembrador, un aplauso, incluso un amoroso regaño dado a tiempo. Pero si desde el ático que la vida nos ha dado para crecer lo que vemos es soledad y un espacio reducido…difícilmente lograremos disfrutar el tic tac del alma. Cuanto bien le haría a nuestra sociedad disfrutar el paso del tiempo en lugar de quejarnos de su “acelerado” ritmo. Si quien atiende en el supermercado o recibe las solicitudes para tramitar un documento público viese al tiempo como amigo…cuanta felicidad podríamos disfrutar y compartir. ¿Te parece que la vida es corta? ¿Cuántos años te gustaría vivir? Ah! pero entonces hay que evaluar si preferimos llegar a esa edad o vivir menos pero con buena salud; si tendremos alguien a nuestro lado; si en casa o ancianato; si habrá dinero para los gastos; y así...hacemos del tiempo un fantasma atemorizante bajo una cama de la que el sueño suele ausentarse. Estoy convencido que el tiempo que nos es dado sobre esta tierra es un regalo Divino y, visto como amigo, alcanza para aquello que nos ha sido encomendado como código en el ADN del alma. Dos pasajes preferidos en mi vieja biblia, el primero una oración “¡Enséñanos a contar bien nuestros días, para que en el corazón acumulemos sabiduría!” (Salmo 90:12). El segundo resume el aprendizaje de la sabiduría que procede de lo alto: “Todo tiene su tiempo, y para todo lo que se quiere debajo de los cielos hay un tiempo: tiempo para nacer y tiempo para morir, tiempo para plantar y tiempo para arrancar lo plantado, tiempo para matar y tiempo para curar, tiempo para demoler y tiempo para edificar, tiempo para llorar y tiempo para reír, tiempo para lamentar y tiempo para bailar, tiempo para esparcir piedras y tiempo para juntar piedras, tiempo para abrazar y tiempo para abstenerse de abrazar, tiempo para buscar y tiempo para perder, tiempo para conservar y tiempo para desechar, tiempo para romper y tiempo para coser, tiempo para callar y tiempo para hablar, tiempo para amar y tiempo para aborrecer, tiempo para la guerra y tiempo para la paz.” (Eclesiastés 3). Sea cual sea el tiempo que cruza el péndulo en tu vida, deseo de todo corazón que sientas su tic tac como amigo para tu momento de explorador en el camino. Feliz día.

lunes, 6 de julio de 2015

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: Estrellas fugaces

Estrellas fugaces
Por Jose Gil
Me desperté cerca de la 1 de la mañana, sintiendo un calor inusual. El silencio y oscuridad circundante dejaron entender lo que pasaba…la electricidad se había ido, de nuevo, en todo el pueblo. El viejo ventilador que, además de refrescar la habitación, ayudara a mitigar el ataque de los zancudos, estaba apagado. Linterna en mano salí del cuarto, encontrando que un gato se había coleado y plácidamente dormía sobre un mueble al lado de mi morral. No estoy seguro cuál de los dos se sorprendió más por el súbito encuentro. Ante la huida del gato -y la de mi sueño- subí a la terraza, procurando la briza del espacio abierto. La delicia de su frescura alejó el fastidio del incidente eléctrico y el sobresalto de aquellos diminutos ojos en la oscuridad. Estuve unos minutos siguiendo visualmente la sombra de la montaña al sur de aquellos parajes merideños, así como  la gran cantidad de puntos de luz en el cielo, resaltantes por la oscuridad imperante. Miraba el firmamento cuando, repentinamente, un halo de luz apareció y desapareció en un parpadeo. ¿Has visto alguna estrella fugaz? Fascinante. De seguro sabes que son fragmentos de roca procedentes del espacio que entran en la atmósfera del planeta a una velocidad tan alta que la fricción los calienta y transforma de solido a gas. El leve brillo que vemos en el cielo es lo que toma esa transformación. Tan emocionante como breve. En la niñez las veía con más frecuencia y, de adulto, una de las emociones al viajar a sitios como La gran Sabana ha sido observar el paso de satélites y las estrellas fugaces en su breve y fascinante brillo. Pensaba en esto cuando la voz que dicta desde dentro susurró la analogía que me motiva a escribirte hoy. ¿Has pensado la similitud de las estrellas fugaces con la vida de algunas personas? Me refiero a quienes parecen haber vivido corto, poco, parecieran haber sido arrebatados o interrumpidos, cuyo testimonio ha sido sin embargo refulgente e inolvidable. Pensaba en niños y jóvenes masacrados por decir “no” a los viejos y modernos emperadores de la historia, en entusiastas voluntarios hostigados por enseñar a leer y escribir a mujeres en ambientes de virulento machismo, médicos asesinados por llevar medicinas a regiones donde ignorancia y superstición imperan, aquel maratonista asesinado por un vendedor de droga, el estudiante universitario abatido por uniformados corruptos, los encarcelados injustamente, los desechados del poder pervertido…vidas hermosas interrumpidas. Pensaba también en los primeros seguidores de Jesús. ¿Sabías que fueron asesinados por ser sus amigos y solo uno de ellos alcanzó la ancianidad en exilio? ¿Alguna vez leíste que durante los 378 años que duró la inquisición las víctimas preferidas fueron genuinos seguidores de Jesús? No me entiendas mal, no trato de propagar el desánimo; sino que recordemos a quienes han dado un brillo breve pero impactante al fondo oscuro de la historia de nuestra especie. Su vida y legado son como esos meteoritos en la noche, breve según nuestra forma acelerada de medir el tiempo, pero profundo en la impresión que han dado a nuestras almas. Pienso en esa maravillosa analogía y me pregunto ¿Qué motiva el deseo de continuidad en mi vida? Sobrevivir es instinto pero tener propósito es lo que le da brillo, valor, a mi existencia. Pienso en los desafíos que se plantean a nuestra vida en sociedad moderna y, figuradamente, cuantos ojos abrazan la esperanza que “algo” resplandezca para iluminar el cielo oscuro que circunda aunque sea por instantes. Ese algo…somos nosotros. No se trata de pensar en inmolarnos para propagar un estilo de vida martirizada; aunque si tener el temple y dominio propio de preferir vidas breves y encendidas antes que abrazar una longevidad en tinieblas. Cuando pensamos en los padres y abuelos que antecedieron nuestro recorrido ¿A quién recordamos con mayor fascinación? Seguramente a quienes iluminaron el cielo de nuestra vida con ejemplo de amor, valor y honor; en especial si estuvieron dispuestos a pagar el precio de vivir en la luz cuando la tiniebla acechaba. Quiero animarte en este día a meditar cuanta grandeza, emoción y alegría podemos legar si nos atrevemos a ser luz de vida. Llama mi atención que en el relato del Génesis, en el primer capítulo de mi vieja Biblia, se habla de un caos y tinieblas, entonces “Dijo Dios, sea la luz…y fue la luz”. Un amigo de Jesús escribió “la luz en las tinieblas resplandece”, posiblemente al recordar como vivió y haberle escuchado decir “que vuestra luz alumbre delante de los hombres”. Fíjate que esas expresiones ponen más énfasis en el brillo que en el tiempo que alumbre; lo que no niega el valor de una vida longeva, pero lo deja en segundo plano al compararse al asombro de iluminar la vida para disipar las tinieblas. Me despido hoy pidiéndote algo: ¿Hay tiniebla intelecto-espiritual a tu alrededor? Medita si la causa por la que la vida te ha puesto en esa circunstancia y tiempo es para que…resplandezcas. Feliz día.

viernes, 3 de julio de 2015

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: El sultán y los dioses

El sultán y los dioses
por José Gil.
Por primera vez visitaba la ciudad de Muskat, de la que recuerdo el resaltante blanco en las paredes de muchas de sus casas, levantadas sobre roca caliza, abundante en la región. Desde aire y tierra me pareció fascinante el contraste con el oscuro color de las montañas al Oeste de la ciudad. Una amiga y colega me había buscado en el aeropuerto y explicaba que aquellas rocas oscuras eran producto de actividad volcánica ancestral y la región era una de las muy pocas del mundo donde se les podía observar en superficie. Aquella plática, aburrida para quien no guste de la geología petrolera, daría paso a otra cuya lección de vida deseo compartirte en estas líneas. Mientras me daba un tour por Muskat y mostraba sitios destacados para un visitante, entramos a tiendas modestas de artesanía local, notando en dos de ellas un cuadro pequeño con el rostro de un hombre joven. Pregunté a mi amiga de quien se trataba y me dijo que era el sultán de Omán, heredero único del poder político de aquella nación. Luego me dijo que, según le comentaban colegas omaníes, era respetado y admirado por las mejoras que introdujo en los servicios públicos, la sencillez de su discurso, su respeto a los beduinos y por mantener buenas relaciones diplomáticas con las demás naciones en la comunidad árabe y occidente. Pero para este visitante hubo otro aspecto suyo que sería el que más llamaría la atención. El sultán, portador de poderes plenipotenciarios en lo político y social, había decretado la prohibición de que su rostro fuera puesto en pancartas o vallas públicas. ¿La causa? Para el joven gobernante era una ofensa a Alá que el rostro de una persona ocupara un espacio prominente que pertenece solo a lo Divino. Al recibir esa información repasé mentalmente el recorrido y, efectivamente, había visto avisos e inscripciones por calles y avenidas, pero no el rostro del gobernante, excepto aquellos discretos en algunos negocios. Sentí pesar al recordar que, solo unas semanas antes, había estado de visita en una instalación petrolera en mi país, en la que alguna vez elaboré la tesis de grado para recibir el título de ingeniero; y en la que, ahora, se podía observar una imagen del tamaño del edificio de 4 pisos, con el rostro de cierto funcionario público. Pesar por un país cuya mayor parte de la población se autodenomina “cristiana”. Pesar al recordar que por avenidas y carreteras nacionales, oficinas de la administración pública y grafitis callejeros, se observa aquel rostro en lo que, indistintamente de como se le quiera llamar, se convirtió en culto a la persona. Bajo el brillante sol omaní, meditaba la paradoja de estar en un sitio donde quien ostenta pleno poder promueve el respeto a lo Divino; mientras en la otra se promueve sustituirle. No es una coincidencia que la pobreza y violencia caminen de la mano con prácticas que combinan la superstición, la sumisión y la usurpación del espacio Divino en el alma por el culto al hombre. La historia leída y mi experiencia me han enseñado que las sociedades que han avanzado en materia de civismo, respeto a la vida, ética y hasta riqueza, son aquellas que dejaron a un lado el culto a la persona, dándole primacía a los valores intelecto-espirituales. No me refiero a los valores del poder religioso tradicional (que es posiblemente el más perverso) sino a los valores que se forjan en el alma de una sociedad que aprende a considerar a su prójimo como a sí mismo, entendiendo que quien endiosa al hombre degrada su propia existencia y termina despreciando a los demás. Xenofobias, divisiones internas y hasta guerras han sido el legado del culto al hombre a lo largo de la historia de nuestra especie, y es que quienes usurpan el lugar de Dios en el alma son embajadores del infierno mismo. Ante tal paradoja que, por momentos, pareciera abrumarme, estoy agradecido por haber sido testigo, en aquella lejana región, en una cultura y religión que sufren sus propias dolencias; de una experiencia que recuerda mirar hacia arriba, lo superior, valorando las cualidades y acciones que trascienden y fortalecen a una persona, a una nación. Pero también me alerta sobre la variedad de dioses que son levantados en la sociedad. Hazte esta pregunta, si tu alma fuese una ciudad por la que algún invitado hace un tour ¿Que vería en sus parques y avenidas? ¿A quién se rinde culto en tu lugar secreto puertas adentro del ser? ¿Alguna pancarta tendrá el rostro de hombre? Puede que las vallas de nuestra alma destaque a alguno de los otros dioses modernos con nombres sofisticados: tecnología, negocios, placer, fama, poder, por citar solo algunos. Hace unos días el máximo jerarca de la religión católica emitió un escrito criticando el “culto a la tecnología”. Me pregunto qué resultado tendríamos comparando el tiempo que pasamos con la cabeza gacha mirando los teléfonos inteligentes (así llamados aunque en algunos produzca un efecto “idiotizante”) con las que invertimos en compartir en armonía con lo Divino, dando el primer lugar a lo que nutre al ser. Imagina por un momento que el invitado que recorre tu alma sea Jesús, quien observa y amigablemente dice “dale a Dios lo que es de Dios”. Existen personas que aseguran creer la existencia de Dios, pero sus pensamientos son fácil presa de artimañas tele-comunicacionales de los dioses modernos. En mi vieja Biblia leo que cuando Dios se manifestó a nuestros antecesores les dijo “soy celoso…no me compares ni sustituyas mi lugar por nada ni nadie”. Aprendamos a distinguir la diferencia entre la mediocridad de una vida sometida a ídolos humanamente fabricados y la grandeza de quienes caminan manteniendo su mirada en las alturas para la que fueron diseñados. Feliz día. 

sábado, 13 de junio de 2015

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: Una flor para el desconocido

Una flor para el desconocido
Por José Gil

Caminaba por aquella angosta calle en una zona poco transitada de una conservadora comunidad. Mis pensamientos abrazaban la idea de avanzar para culminar un recorrido que, por cansancio,  se hacía algo pesado e insípido. Habían pasado más de 6 meses de una mudanza transoceánica y, en momentos como el de la caminata de ese día, el alma parecía estar absorta, procurando terminar el quehacer y el recorrido para refugiarse en el sueño; esperanzado en que, al despertar, habría nuevos bríos. En un momento me encontré caminando de frente a una anciana que empujaba un coche con un bebé y a menos de un paso detrás suyo aquella niña que, estimo, tendrá unos 3 añitos. He aprendido a poner especial atención en no mostrarme efusivo con niños en sociedades donde los padres, producto de tristes experiencias, encienden sus alarmas mentales ante cualquier desconocido que se acerca a sus pequeños. Esta vez sucedió lo contrario, y yo recibiría un hermoso regalo de la vida, que me dio bríos y entusiasmo con los ojos bien abiertos. Era primavera y los arboles de esa región, cuyas ramas se desnudan en invierno, comienzan a brotar flores coloridas, algunas de las cuales se desprenden por el viento. Dado lo angosto de la acera me moví hacia mi derecha para dar paso a aquel trio familiar que se aproximaba, parándome al lado de un árbol que retoñaba. En ese preciso momento noté que la niña había detenido su paso justo frente a mí, con sus ojos iluminados, sorprendiendo y haciendo sonreír al niño abrazado a mi alma. Al mirar sus manos extendidas hacia mí, allí estaba, una florecita, la había tomado en su caminata y, ahora, se la daba a aquel desconocido del camino. Desperté del breve monologo de hastió que me acompañaba y recordé aquella poderosa frase escrita por un poeta y guerrero: “Si tomara las alas del amanecer y me mudara al extremo del mar, aun allá me alcanzará tu mano y me sostendrá tu diestra” (Salmo 139). Ya no estaba absorto, ni frio. Las nubes grises de mis pensamientos se disiparon cuando la poderosa mano invisible que sostiene mi vida me hizo recordar vivir con agradecimiento y entusiasmo, por el regalo recibido de manos de la niña. He querido compartirte estas líneas con un sincero deseo, si te encuentras absorto en tantos aparentes sinsabores del camino, o tus emociones parecen dictar un aparente aislamiento en tu vida; recuerdes que el amor Eterno jamás te deja, siempre te acompaña y se expresa incluso a través de lo sencillo e iluminado de la vida a tu alrededor. ¿Puedes verlo? Pon atención a los asuntos aparentemente pequeños y sencillos de la vida y lo verás. Hasta en parajes áridos y distantes, donde los cactus y arenales decoran el horizonte, lo Divino se ha mostrado a quienes han cruzado circunstancias tormentosas. Ninguna cosa creada nos puede separar del amor de Dios, pero hay dos asuntos que necesitamos revisar para poder percibir ese amor: 1) Nuestras abarrotadas agendas de compromisos y actividades que enjaulan al niño o niña en nuestro ser interior. 2) Nuestros pensamientos de víctima o autocompasión que sugieren nadie nos ama y que es mentira el amor que la vida nos regala. ¿Cuándo fue la última vez que observaste las flores en los árboles o un amanecer sin antes mirar tu teléfono? ¿Recuerdas por cual lado salen más estrellas por la noche? Pero en cambio, sabemos hasta la marca de auto de algún cantante famoso, los tatuajes de algún afamado, donde perforar un pozo, como hacer una inserción para operar o la forma de administrar una gran cantidad de dinero para otros. Con razón hay tanta alma caminando absorta, que no alcanza a percibir toda la belleza y maravilla que aún persiste a nuestro alrededor. Nos hemos concentrado demasiado en lo material, producto de nuestros miedos. Quiero terminar estas líneas, mientras agradezco a Dios, invitándote a que consideres cuan acompañado o acompañada, genuinamente, te sientes en este momento de tu existencia. La mano Divina te ofrece flores para recordarte que sigue a tu lado, insistente, amorosa. La vida nos quiere guiar a ser los protagonistas de nuestra única e irrepetible historia. En nuestro recorrido abrazamos y dejamos de abrazar, edificamos y derribamos, bailamos y lloramos lutos…pero mientras el amor sea la fuente de la que bebe nuestra alma, continuaremos avanzando hacia el destino que nos llama amorosa y constantemente, siempre acompañados del amor de la vida. Solo viven quienes aman como la vida nos ama. Feliz día. 

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: ¿Cuándo me voy?

¿Cuándo me voy?
Aquella tarde decembrina había conversado telefónicamente con abuela, prometiéndole que viajaría de nuevo el lunes a visitarle. Pero durante la noche entraría en un vaivén de tiempos entre profundo dormir y corto despertar. En uno de esos despertares, casi sentada, dirigió una pregunta a mi madre: “¿Cuándo me voy?”. Al amanecer del domingo abuela partió. Una vivencia similar ocurrió recientemente, cuando un grupo de mujeres visitaba a una de sus amigas, hospitalizada por enfrentar un cáncer terminal. Una de las visitantes tomó las manos de la enferma y elevó una plegaria, quedando todas asombradas cuando la agonizante mujer se sentó en cama y preguntó “¿Cuándo nos vamos?”. Horas más tarde…se fue. Te comparto estas líneas mientras medito en la inminencia de nuestra partida de esta vida, indistintamente de cuan longeva llegue a ser. Tarde o temprano…nos tendremos que ir. Sin pretender saber lo que hubo en la mente de estas dos personas, algo parece haberles hecho percibir que debían irse. En muchos aspectos la muerte sigue siendo un enigma, pero incluso los más recalcitrantes ateos reconocen que muchos pacientes en fase terminal tienen “experiencias” difíciles de explicar sin incluir la existencia de una vida más allá de la presente. Pero no todos parecen estar atentos a la inminente partida, por lo que tantos, cometen descuidos que suelen obligarles a “irse” súbitamente. La misma mañana del día en que escribo estas líneas vi a una dama bajar, descuidadamente, del minibús que se había detenido delante de mí, en un lugar no autorizado. La dama no vio al motociclista que, violando la ley y el sentido común de manejo, adelantaba a alta velocidad por la derecha. El espacio que quedó entre ambos fue más pequeño que el de una pelota de futbol, fracciones de segundos y pocos centímetros faltaron para que “se fuera”. Apenas unas horas más tarde presencié como un camión que era manejado en retroceso impactaba a un motorizado derribándolo en la vía, salvándose por muy poco de “irse”. Quiero llamar tu atención sobre algo, sea que haya alguna circunstancia que nos sensibilice o un hecho súbito, somos pasajeros en este terminal llamado vida y, en algún momento…nos tendremos que ir. Esta realidad me hace pensar en aquellas palabras de Jesús a sus amigos “el tiempo de vida de ustedes se puede terminar en cualquier momento”, Juan 7:6. Lejos de extender una invitación a la tristeza o desespero, aquellas palabras llaman nuestra atención a vivir entendiendo que, eventualmente, las arenas del tiempo en nuestro reloj de vida terminarán de pasar al nivel inferior. Vale la pena preguntarme si la forma en que estoy viviendo considera el cuidado de mi vida física para evitar las imprudencias y descuidos que pueden adelantar mi partida, pero también si estoy poniéndole cuidado a mis cualidades intelecto-espirituales, mis emociones, mis motivaciones. Permíteme hacerte una pregunta, si supieras que te restan 24 horas de vida ¿Harías lo que tienes pensado hacer o cambiarias tus planes? Digamos que el medico te informa que debes someterte a una operación a la brevedad posible y tu probabilidad de salir de quirófano es 30% ¿Seguirías tu rutina actual de vida o harías algún ajuste? Déjame terminar estas líneas diciéndote algo: tú y yo nos tenemos que ir, eso es un hecho. Somos afortunados si no sabemos cuándo….pero igual nos iremos. Entonces ¿Qué estas esperando para vivir? No me refiero a la superficialidad del libertinaje ante lo corto de la vida, me refiero a que hagas aquello que tu alma dicta como propósito de vida. ¿Cuál es tu motivación en la vida? ¿La estas degustando en cuanto haces o la estas sepultando bajo una lista de asuntos intrascendentes? Nuestro tiempo siempre está presto, pero ¿Sabías que al hombre que dijo esas palabras le tomó menos de 35 años cumplir su propósito? El entusiasmo y la virtud fueron sus aliados, gran sentido del humor, sensibilidad por las necesidades de otros, virtud de acero y corazón de niño ¿Su secreto? Vivió de verdad, vivió para hacer lo que su alma le dictó, y milenios más tarde…seguimos asombrados de su vida. En tu caso y el mío no sabemos si nuestra partida será lo suficientemente anunciada como para percibirla en el cuerpo o súbita como para no dar tiempo ni de despedirnos de los amados. ¿Cuándo me voy? Dios permita que sea cuando haya culminado aquello para lo cual la vida ha invertido tanto amor, esfuerzo y tiempo. Piénsalo, espero nos veamos en casa cuando llegue el tiempo de…irnos. Feliz día.

lunes, 1 de junio de 2015

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: El perfume del alma

El perfume del alma
Por José Gil
Esa tarde me dirigí a aquella perfumería para comprar algunos regalos. Estaba acostumbrado al trato cordial aunque distante de aquella cultura, por lo que me llevaría una sorpresa. Llevaba puesto un suéter con la inscripción “Amo NY”, regalo de mi hijo que me había ayudado a combatir el frio de finales de invierno. Apenas entré a la perfumería la empleada me dirigió unas palabras en holandés, de las que nada entendí. Entonces, sonriendo, habló en inglés: “ya sabía que usted no era de por aquí, pues su rostro refleja radiante alegría, mientras nosotros siempre entramos así” y puso gesto de enojo. En realidad lograr que me ría no requiere un gran esfuerzo, pero aquel comentario de la vendedora logró por varios segundos que ella, los dos amigos que me acompañaban y yo formáramos un cuarteto de risa que no pasó desapercibido a otras personas en la tienda. Había escogido esa perfumería porque tenía todas las fragancias que me gustan, incluso las que escapaban de mi presupuesto. Me gusta escoger diferentes muestras, verter un poco en los cartoncitos de prueba y, si consigo alguna que me guste, aprovechar para perfumar mis manos. Ese día pensaba comprar varios, así que aprovecharía oler diferentes fragancias y, no lo dudes, rociarme un poco del que mejor me pareciera. Sin embargo, el comentario de la empleada movió mi pensamiento de los perfumes que buscaba al que llevaba en el alma. Desconozco que observó o percibió, pero más tarde, de regreso a la residencia, recordaría un pasaje de mi vieja biblia en el que me gusta pensar está la respuesta. “Un corazón contento hermosea el rostro” (Proverbios 15:13). Déjame aclararte algo, se refiere a una hermosura en el sentido de frescura, lozanía, vigor, no en el sentido de competir para un concurso de belleza con retoques tipo Photoshop o certámenes de caras para un comercial de TV. Agradecí a Dios por aquella vivencia, recordando que un fiel amigo del camino de la vida ha sido el contentamiento. ¿Sabías que la ciencia moderna sugiere que unos minutos de risa, genuinamente expresada por contentamiento, mejoran la salud e imagen personal? Si el estado de ánimo del alma emitiera un perfume, en una escala del 1 al 10, donde 1 es un delicioso aroma francés y 10 es algo cercano al ajenjo ¿Qué número sería el nuestro? La escritura no sugiere que yo deba ir por allí con mis encías frías por estar sonriendo todo el tiempo, sencillamente nos recuerda que si el lugar del ser en el que se originan las emociones fluye contentamiento, mostrará algo hermoso y notorio incluso a quienes nos rodean. Por el contrario, almas gruñonas y quejonas abundan, en especial cuando las sociedades padecen problemas y carencias que atrapan y amargan a quienes solo tienen visión para lo material en la vida. He notado que se ha vuelto común la expresión “nube negra” para referirse a personas de las que solo brota pesimismo y malestares. Por otro lado, hay quienes intentan perfumar su alma con perfumes baratos de euforias pasajeras que se esfuman tan rápidamente como las fragancias de mala calidad. Otros tratan vanamente de usar la religiosidad para embellecer la vida, que agrega olores a rigor y ritual pero no contentamiento. ¿Cómo impregnar al alma del perfume del contentamiento? Con pensamientos y lecturas de bienestar intelecto-espiritual, meditando, orando, incluso cantando, todo ello abona nuestra vida con un sentimiento de agradecimiento. Estoy convencido que contentamiento y agradecimiento van inseparablemente tomados de la mano. ¿Has percibido el perfume de un alma contenta? Con toda seguridad procede de alguien agradecido. En este día quiero animarte a pensar que tienes un perfume de emociones que brotan de tu alma y no pasa desapercibido para quienes están en tu entorno. Contentamiento,  ese estado emocional del alma que confía y disfruta la vida. Pon a un grupo de niños a jugar en la playa o la piscina, o patear unas pelotas de futbol con su papá en la montaña ¿Los puedes oír? ¿Sabes cómo están? Si, exactamente…contentos. Es mi deseo y oración tener un corazón contento, y que la fuente de ese contentamiento sea todo lo bueno, lo que hace que nuestra alma crezca y avance en nuestro peregrinaje por esta existencia. Eso producirá una belleza que ninguna aplicación digital ni producto de belleza podrá lograr. Feliz día.