domingo, 1 de septiembre de 2013

TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: LIMPIANDO EL CAMINO

Limpiando el camino
Estaba caminando hacia la oficina, no muy lejos de la estación del tren en La Haya, poniendo precaución de respetar el semáforo para peatones, el paso de bicicletas, el del trolebús, los autos y las motocicletas. Todo eso es propio de una ciudad del llamado “primer mundo”, aunque novedoso para quien está más  acostumbrado al caos del tráfico venezolano. Me acercaba al cruce con una avenida principal, cuando me di cuenta que delante de mi iba caminando un hombre joven. Llevaba a la mano un largo bastón que movía de lado a lado para ubicar su camino…el joven era invidente. Llamó mi atención el movimiento incesante que hacía de su bastón de un lado al otro, y por su habilidad y constancia no tuvo ni un solo tropiezo con los arboles a su derecha, las personas en su entorno, los tubos de los semáforos, los desniveles para bajar de la acera a la avenida ni el paso sobre la jardinera. ¿Cómo? Usaba aquel bastón para identificar los obstáculos en su camino, antes de llegar a ellos y los evitaba. Puede que sin saber si se trataba de una persona u objeto…bastaba saber que era algo con lo que podía tropezar. Recordé a otras personas de similar condición en ciudades con menos respeto por la dignidad ciudadana, y aprecié su valor ante la vida sin poder ver. Vino a mi mente un pasaje que leí hace poco  “¿Con que limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra”. Salmo 119:9. Lo que estas valerosas personas hacen con esos bastones es una analogía de lo que meditar en la palabra Divina puede dar a quien se acerca a ella: protección para el camino, prevención de tropiezos que dejan rodillas lastimadas o algo peor en el alma. La clave es prevenir el tropiezo. Solemos buscar consejo y consuelo en Dios cuando ya estamos caídos, y por supuesto que es provista ayuda y consuelo para levantarnos, pero estoy convencido que muchos dolores y angustias serian evitadas si usáramos la palabra no solo como vendaje a una herida sino como mapa, como el GPS para direccionar la vida. La idea de limpiar el camino no se refiere a los obstáculos que quedaron atrás, sino a los que están en el camino adelante, rumbo a casa. Otro Salmo dice “lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”.  Es una forma poética de expresar que el consejo de Dios es una lámpara para alumbrar donde un viajero nocturno colocaba su pie y una lumbrera para ver su entorno, ambos salmos hablan de prevenir el peligro. Me recuerdan que el deseo de Dios para mi es prevenir mis caídas y, aunque está dispuesto a ayudarme a levantar, desea que las viejas cicatrices de caídas pasadas no se abran con nuevos tropiezos. La forma sabia de llevar la vida no es esperando caer para buscar consuelo en la palabra, aunque lo tendremos, sino aprender a caminar la vida usando el consejo Divino para identificar las cosas que pueden hacernos lastimar. Esos valientes invidentes que no se rinden en una sociedad diseñada por quienes pueden ver, me recuerdan que muchas cosas pueden ser imperceptibles a mi ojo espiritual, pero la voz de mi Padre me permite mantener despejado el camino, puedo caminar confiado pero siempre prudente. Feliz día.
José Gil.

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